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REGIONAL - Petróleo, deuda externa y herencia maldita Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Región Latinoamericana
Lunes, 06 de Mayo de 2013 08:30

El denominado "primer boom petrolero" elevó el precio promedio del barril de 14,99 dólares en 1973 para 47,54 dólares en 1974 (un aumento de 217,2%). En 1974, como consecuencia de eso, los países centrales crearon la Agencia Internacional de Energía (AIE) e intensificaron su estrategia de desarrollo basada en la posibilidad de importación de petróleo barato. Igualmente se impulsaron la creación de nuevas fuentes de energía, como la nuclear. En total, entre 1974 y 1978 el precio había disminuído un 8,5%, de 47,5 para 43,5 dólares.

Al inicio de 1979, estalló la llamada Revolución Iraní. El movimiento liderado por el Ayatollah Khomeine desplazó al Shah Mohammad Reza Pahlavi, títere de EEUU. Los desajustes generados en el mercado petrolero indujeron a elevaciones de los precios de un 102,6%. El barril pasó de US$ 43,5 para US$ 88,1 (en valores constantes de 2006). Con la posibilidad de imprimir dólares sin ninguna vinculación con sus reservas de oro, desde el fin de Bretton Woods en 1971, la moneda estadunidense se puso más barata con relación a las demás y las tasas de interés americanas cayeron.

Por el lado económico, hubo abundancia de dólar barato, tasas de interés bajas y un chorro de petrodólares árabes por el mundo. Por el lado político, estaban las dictaduras latinoamericanas. Así, se tomaron "ayudas" externas como supuesto remedio obligatorio frente a la caída del poder de compra de las exportaciones, el aumento de los precios del petróleo y el déficit en la balanza de pagos. Los préstamos pudieran ser comprensibles. Sin embargo, una proporción bastante elevada de esos ingresos externos, que generaron las deudas latinoamericanas, fue destinada a la salida de divisas o al aumento de las importaciones de bienes de lujo para las clases altas. Además, los préstamos internacionales fueron adquiridos de forma descontrolada, a tasas de interés variables.

Los economistas Griffith-Jones y Sunkel recuerdan que, a partir de 1979, el saqueo estadounidense se dio por medio de tres mecanismos: 1) la elevación de las tasas de interés (el gobierno de Estados Unidos, bajo la administración Ronald Reagan, decidió, de manera unilateral, eleva sus tasas de interés para niveles superiores a los 20% anuales) generó el aumento de las remesas de capitales de los países latinoamericanos hacia el exterior. Si en 1977, América Latina pagó US$ 6,9 mil millones en intereses de la deuda externa, ese monto saltó para US$ 39 mil millones en 1982; 2) la fuerte reducción del flujo de préstamos externos hacia los países periféricos y la fuga de capitales hacia Estados Unidos. Se restringieron los créditos bancarios concedidos a los países subdesarrollados, en función del acelerado crecimiento del déficit que se acumulaba en sus cuentas externas; 3) la sobrevaluación del dólar, cercana a un 35%, y la relativa devaluación de las monedas de los países latinoamericanos. Se elevaron todavía más los costos de los pagos de intereses y amortizaciones de la deuda externa. Es decir, América Latina perdió en las dos puntas: además del alza de los intereses, el propio dólar tuvo su valor elevado.

El endeudamiento externo contraído durante los años 1970 por los países latinoamericanos ha generado un problema grave y de larga duración en el tiempo, que ha condicionado negativamente el desarrollo de la región durante las últimas tres décadas. De allí vienen las dos décadas perdidas (1980 y 1990) y de allí viene la gran dificultad encontrada por los gobiernos "progresistas" de los 2000. Entendemos que no hay cómo juzgar o intentar interpretar a las administraciones de Lula, Kirchner, Tabaré, Mujica, Evo, Correa y Lugo sin considerar esa herencia maldita.

* Profesor de la carrera de Economía, Integración y Desarrollo de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), Foz do Iguazú, Brasil. Publicado originalmente en el boletín La Espada: www.unila.edu.br/la-espada