ABC.ES INTERNACIONAL
L. VINOGRADOFF
CARACAS. El presidente Hugo Chávez siempre encuentra un
culpable de sus fracasos. En esta ocasión, la paralización del proyecto
«Gasoducto del Sur», la atribuye a supuestos ataques contra su
propuesta energética para América Latina.
En su última alocución de tres horas en su cadena de
televisión, el dirigente venezolano no mencionó a nadie en particular,
simplemente dijo que su gobierno había llamado a los socios del
proyecto: Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, miembros del Mercosur,
pero que no habían dado una respuesta sobre sus planes.
«Resulta ser que el proyecto está frío; no hubo más
reuniones, se nos pasaron las fechas. El año pasado nos decían que el
próximo año y por eso el proyecto se enfrió. No podemos obligar a
nadie, no podemos hacer un gasoducto obligado para el sur», se quejó.
El mandatario señaló que «algunas opiniones lograron
enfriar el convenio; ataques desde la misma Suramérica consiguieron
paralizar el proyecto». Pero reconoció que la construcción
del gasoducto no sería rentable para Venezuela.
«Nosotros nunca le venderíamos a Suramérica al precio
que tiene el gas en los países desarrollados. Si fuera por dinero,
nosotros sólo mandaríamos el gas hacia el norte», añadió.
Objetivo geopolítico
El gasoducto, de más de 8.000 kilómetros, que debía
partir de Guiria, noreste de Venezuela, hacia el sur del Amazonas,
pasando por el nordeste de Brasil y bajar hacia Bolivia, Argentina,
Uruguay y Paraguay, no ha pasado de ser una utopía. Lo que sin duda da
a entender Chávez es que su proyecto tenía un fin geopolítico más que
energético.
Expertos como el ex ministro de Energía, Humberto
Calderón Berti, y el petrolero Alberto Quirós Corrad han coincidido en
advertir que Venezuela no tiene suficiente gas como para llevarlo por
una tubería a toda Suramérica y que la construcción tampoco es viable.
Estos especialistas consideran que es preferible exportar el gas con
buques a causar un daño medioambiental en el Amazonas. El gasoducto
también podría convertirse en objetivo de atentados de la guerrilla y
el narcotráfico.
La poca credibilidad que tienen los proyectos
energéticos que lanza el presidente Chávez se ha cobrado otra víctima.
Los bonos de Petróleos de Venezuela (PDVSA) han tocado fondo. Los
títulos de la principal industria del país han sufrido una caída media
del 13 por ciento desde su emisión hace cuatro meses.
Los títulos que conforman el «pdvbono» de corto plazo
que vencen en el 2017 se cotizaron a un 72 por ciento de su valor y los
de largo plazo -2027 y 2037- se tasaron a un 62 y 61 por ciento.



