MARIANNA PARRAGA
ENVIADA ESPECIAL EL UNIVERSAL
La Jolla, California. Tras el último encuentro que celebraron
a principios de año en Paraguaná los presidentes de Colombia y
Venezuela, Alvaro Uribe y Hugo Chávez, los gobiernos de ambos países
tienen previsto formalmente iniciar las obras del gasoducto
transguajiro el 1 de julio, las cuales tomarían unos 18 meses en total.
Así lo informó el ministro de Energía de Colombia, Luis Mejía Castro,
en el marco de la 15ta Conferencia Anual de Energía en Latinoamérica,
organizada por el Instituto de las Américas.
El ministro señaló que ha habido avances en las reuniones técnicas,
que se han celebrado periódicamente y en las cuales se han solventado y
negociado todos los aspectos concernientes al ducto que llevará gas
natural del campo Ballenas, en Colombia, al occidente venezolano.
"Conservamos más o menos las mismas características que se generaron
cuando comenzamos con este tema. Estaríamos teniendo una disponibilidad
de 150 millones de pies cúbicos diarios (MMPCD) para exportar en los
primeros años y luego tendríamos una importación equivalente (...) Se
definió que cualquier decisión de precios será simétrica y hay bastante
acercamiento sobre la posibilidad de utilizar la fórmula de formación
de precios de Colombia que se basa en el fuel oil con 1% de azufre del
golfo de México".
Las exportaciones de gas colombiano a Venezuela prevén mantenerse
por un lapso de entre cinco y siete años _fundamentalmente para atender
el déficit del mercado interno y para apalancar planes de recuperación
secundaria de crudo en el lago de Maracaibo_, tras lo cual el flujo del
ducto tomaría el sentido contrario para llevar gas venezolano a
Colombia.
El campo Ballenas forma parte del área de explotación Guajira,
constituida además por dos plataformas costa afuera de producción y el
campo Río Hacha, que ya está agotado. "En este momento están terminando
las obras de expansión. Se han perforado tres nuevos pozos en la
plataforma Chuchupa B, agregando 240 millones de pies cúbicos de
capacidad de producción, y lo que sigue es la extensión de los
gasoductos de conexión de esa plataforma a la estación Ballenas",
especificó.
Según Mejía, se están invirtiendo casi 200 millones de dólares en
Ballenas. Las reservas probadas suman entre 2,8 y 2,9 billones de pies
cúbicos (TCF), pero con las labores exploratorias que se han hecho
espera añadirse al menos otro billón próximamente. Se estima que la
máxima producción del campo será de 700 MMPCD, pero sólo 200 MMPCD se
destinarán a exportación, el resto se usará para consumo propio en
Colombia.
Dos tendidos
Al ser consultado sobre los planes a largo plazo para el gasoducto
transguajiro, una vez que Venezuela esté en disposición de exportar gas
a través de él, Mejía señalo que "ambos países están viendo no sólo la
posibilidad de atender el mercado colombiano, que ya tiene un
desarrollo importante, sino la posibilidad de extenderlo a
Centroamérica para monetizar las reservas venezolanas en ese mercado".
Añadió que este plan no reemplazaría al proyecto de poliducto, pues
este último plan tiene como meta conducir crudos venezolanos al
Pacífico con una infraestructura y una ruta completamente distintas,
pues iría desde Venezuela hasta el Sur, bordeando el pie de monte
llanero colombiano para luego conectarse al oleoducto trasandino que
lleva crudos al puerto de Tumaco. "Es la última ruta que se ha
evaluado. Es un proyecto bastante preliminar, pero hemos observado un
buen entusiasmo de Venezuela".
Mientras para Venezuela tiene un carácter estratégico con miras a
llegarle a los mercados asiáticos, el beneficio para Colombia de este
poliducto, cuyo cronograma no ha sido elaborado aún, consiste
principalmente en poder incorporar estaciones de mejoramiento en su
territorio, pero además no descarta que la ruta le permita también
añadir petróleo nacional proveniente de sus cuencas de crudos pesados.
Tensiones aligeradas
La delimitación de uno de los bloques de gas natural del proyecto
costa afuera Rafael Urdaneta _el Castillete Noreste_, en el golfo de
Venezuela, suscitó un roce diplomático con Colombia, tras lo cual los
dos gobiernos acordaron el año pasado redefinir las áreas de ambos
lados que podrían ser sujeto de controversia.
De esa forma, el Ministerio de Energía y Petróleo accedió a
devolverle el bono de participación pagado por la venezolana Vinccler,
que había ganado la oferta publica para explorar y explotar Castillete
Noreste; mientras que en Colombia se redelimitó el bloque Tairona,
actualmente explorado en conjunto por ExxonMobil, Petrobrás y
Ecopetrol.
"En el caso de Tairona, la franja que molestaba, que no superaba
1.000 hectáreas, se redelimitó. Entiendo que el otro bloque (Castillete
Noreste) estaba prácticamente sobre una zona en reclamación". Mejía
dijo desconocer si Venezuela seguirá adelante con las dos fases que
restan del proyecto Rafael Urdaneta, pues no se ha conversado el tema
con el Gobierno colombiano. El vecino país, por su parte, no tiene
planes por ahora de explotar su lado del Golfo.
Con respecto al tema del contrabando de combustible venezolano por
la frontera, Mejía explicó que las medidas acordadas por Pdvsa y
Ecopetrol ya se están implementando en La Guajira, pero para
extenderlas a toda la zona limítrofe se requieren acuerdos entre la
petrolera colombiana y los particulares, sobre los cuales privan las
elecciones en Colombia.
"Hemos hecho un cruce de cifras y tenemos la percepción de que hay
una leve disminución del contrabando".