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CUBA - la carrera por el petróleo Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Región Sudamericana
Miércoles, 05 de Octubre de 2011 17:25
Como la leyenda de la Atlántida, desde hace años el gobierno castrista asegura que hay importantes yacimientos de petróleo en aguas cubanas próximas al Golfo de México.

Seducidas por las ganancias que podría reportar el hallazgo de oro negro, las empresas de petróleo extranjeras se han sumado a la búsqueda de este tesoro sumergido, que contribuiría a la salvación de un régimen en ruinas y, de paso, facilitaría el asentamiento en Cuba de compañías que quieren adelantarse a sus rivales estadounidenses.

En esta carrera por posicionarse mientras el embargo de Estados Unidos no le permite a sus corporaciones establecer relaciones comerciales con la Isla, la empresa española Repsol encabeza un consorcio que el próximo verano comenzará a operar en las costas cubanas.

Junto con otras cinco compañías, los españoles iniciarán la perforación de cinco pozos de petróleo con una plataforma 'Made in China'. Tras el anuncio de este 'venture' económico, el Gobierno cubano le ha puesto velas a todos los santos de la fe católica y la yoruba para que surta el maná que podría sacar a flote la economía de un país en quiebra.

Como era de esperar, al entusiasmo de Repsol y sus socios no se han sumado ni el Gobierno de Estados Unidos ni una serie de congresistas republicanos y demócratas que ven el peligro de otro balón de oxígeno para la 'esclerotizada' dinastía de los hermanos Castro.

La Administración Obama ha mostrado preocupación por los estándares de seguridad que podría certificar Cuba, con el propósito de evitar otro desastre ecológico como el que provocó la empresa británica BP en la misma zona del Golfo. A fin de cuentas, estamos hablando de un estado que no cumple con las mínimas normas de calidad medioambiental.

El Gobierno de Obama tiene razones para temblar. Y con estos argumentos disuasorios 34 legisladores de la Cámara de Representantes han enviado una carta a Repsol invitándola a abandonar dicho proyecto por la falta de garantías medioambientales y, también, por las consecuencias que podría tener que negociar con una dictadura.

Por otra parte, Estados Unidos es consciente de que los artífices de tan ambicioso proyecto ponen la pica en un Flandes que las compañías petroleras estadounidenses querrían controlar si no fuera por las restricciones del embargo. De hecho, el cubanoamericano Jorge Piñón, ex presidente de Amoco Oil Latinoamérica, ha servido de consultor a empresas con intereses en Cuba.

El propio Piñón considera que si alguna de las perforaciones funcionara, las compañías americanas presionarían a los políticos. Por lo pronto, el Gobierno ya ha autorizado a la Asociación Internacional de Contratistas de Perforación, con sede en Houston, a que viaje a Cuba para iniciar un diálogo sobre medidas de seguridad.

Está por demostrarse si las profundidades del suelo cubano albergan el petróleo que le haría el boca a boca a la agónica dictadura. En todo caso, los petrodólares que hoy son el oscuro deseo de tantos intereses, si todo funcionase rápidamente, no comenzarían a fluir hacia la empobrecida sociedad cubana hasta dentro de cinco o seis años.

Para entonces, casi seguramente los Castro habrán pasado a peor vida y quién sabe en dentro de cuáles coordenadas políticas estará situada la isla de la discordia. Entretanto, los inversionistas se propinan empujones para no quedarse fuera del baile. Dicen que el mérito no es del que llega primero, sino del que sabe llegar. Eso también está por verse.

 

FUENTE: El Mundo