Marc Gavaldá
Ambientólogo y documentalista
El catalán Marc Gavaldá (1974) es licenciado en Ciencias
Ambientales. Autor de varias obras en las que denuncia la actividad de
transnacionales petroleras como Repsol en América Latina presentó
recientemente en el Ekozinemaldia, en Bilbo, su documental «Patagonia
Petrolera, la movediza».
Mirari ISASI
Recién acabada su carrera en Barcelona, Marc Gavaldá viajó a
Bolivia, Argentina, Perú, Colombia y Ecuador, países que ha recorrido
durante doce años y en los que ha podido comprobar in situ los daños y
conflictos que provoca en estos países la actividad de las
transnacionales petroleras y, en especial, Repsol.
¿Cómo se implantan y actúan empresas como Repsol en otros países?
Repsol es una empresa que tiene carácter de monopolio en el Estado
español, donde hay entre 40 y 50 millones de consumidores cautivos que
no tienen elección y posibilidad de consumir en otra empresa, y Repsol
tiene que ir a buscar a otros sitios ya que el país carece de reservas.
En los años 90 aprovechó la coyuntura de que América Latina despertaba
de procesos dictatoriales y había ascendido una oligar- quía muy
corrupta y muy maleable por los grandes poderes de Washington. En esa
década se introduce el Consenso de Washington, que consistió en
despedazar el Estado, privatizarlo y crear nuevas leyes para facilitar
la entrada de transnacionales. Repsol se benefició mucho de ello, sobre
todo en América Latina, porque aprovechó los lazos coloniales. La
diplomacia española hizo un gran trabajo. En Argentina, Carlos Saúl
Menem, presidente buscado por la Justicia por tráfico de armas y
corrupción, fue seducido por el rey de España y José María Aznar para
que YPF fuera vendida a Repsol. Todavía hay un proceso judicial contra
Repsol y quienes dirigieron aquella operación por venta fraudulenta de
acciones.
¿Siempre se actúa igual?
En otros países se está utilizando también la diplomacia. De ahí,
los viajes del señor Moratinos a Kazajastán, vendiendo talgos a un
dictador de la época comunista, y a Guinea Ecuatorial, donde,
acompañado del presidente de Repsol, Antoni Brufau, estrecha la mano
del sanguinario dictador Teodoro Obiang. Otro caso de expansión y
adquisición de nuevos bloques se produjo el año pasado en Perú, cuyo
presidente, Alan García, ha entregado todo el país a las
transnacionales y Repsol ha conseguido nuevos bloques. Uno de ellos, el
controvertido bloque 39, en la zona fronteriza, en plena Amazonía
ecuatoriana, donde hay indígenas no contactados, y donde la entrada de
Respol puede causar un etnocidio.
En más de una ocasión ha mencionado
la corrupción y las ilegalidades a la hora de implantarse y apropiarse
de los recursos de esos países...
En Bolivia se aprobaron muchos contratos sin pasar por el Congreso,
lo que llevó a declararlos nulos en 2006, cuando se produce la
nacionalización, incompleta, de hidrocarburos.
¿Cómo actúan sobre las comunidades indígenas?
En América Latina el petróleo está en la franja subandina amazónica.
Allí están los territorios indígenas. En Bolivia, hay 17 terri- torios
indígenas afectados. Un sinfín de culturas está en una situación de
fragilidad muy grande. Su mundo se está deteriorando por la apertura de
accesos y el empuje hacia las ciudades. Estas culturas que han sido
preservadas en gran medida gracias a su aislamiento físico, son las que
más sufren la llegada de las petroleras que pueden tener contratos de
hasta 40 años, por lo que el impacto es irreversible. Existen convenios
que obligan a las empresas a contar con un consentimiento previo para
cualquier actividad en territorio indígena. Obligatoriamente deben
informar a las comunidades afectadas y luego realizar una consulta.
Repsol no lo hace. Ofrece regalos a las comunidades, porque son zonas
muy desatendidas por el Estado, para lograr su firma e incluirla en el
estudio de impacto ambiental.
¿Cuáles son las consecuencias medioambientales?
La prospección sísmica ya tiene un impacto muy grande en zonas como
la Amazonía, porque se abren accesos y realizan explosiones. Al abrir
los pozos se inyectan lodos de perforación que acaban arrojándose a los
ríos... Se ha pescado in fraganti varias veces a Repsol, en Bolivia,
vertiéndolos aprovechando los días de lluvia. Es una industria que
necesita una gran infraestructura que tiene un ciclo de vida, se
corroe, se rompe... y empiezan los desmanes. Y cuando llega a puerto,
existe un tráfico incontrolado de barcos en condiciones lamentables,
intercambio de petróleo en alta mar y limpieza de barcos. Eso
contamina.
¿Y sobre la salud?
Hay varias zonas con muchos años de contaminación y las
consecuencias son muy visibles. Dos comunidades de Neuquén (Argentina)
se han hecho famosas por elevar una demanda judicial contra Repsol, por
445 millones de dólares por contami- nación de aguas y suelos. Estas
personas están totalmente contaminadas y los metales pesados se
acumulan en sus tejidos. Se han detectado 17 metales pesados
diferentes, sobre todo el plomo, cadmio, mercurio... y se dan casos de
anencefalia fetal. Otra zona muy castigada es la Amazonía ecuatoriana,
donde Texaco ingresó en los años 70 y dejó un país con unos enormes
pasivos ambientales, y donde sí hay evidencias y muchos estudios
médicos, y se han publicado informes determinando la cercanía de los
pozos petroleros y el muy elevado índice de enfermedades como leucemia,
abortos, cáncer...
¿Por qué habla de recolonización al referirse a la actividad de estas
empresas?
Hablo de la reconquista de territorios y del poder de los capitales
y poderes españoles, concretamente en sus ex colonias, aprovechando la
situación creada por el Consenso de Washington que, descuartizando los
estados, reduciendo el gasto fiscal y aprobando leyes muy flexibles
para facilitar la entrada de multinacionales, permitió que en las
regiones petroleras muchas veces éstas sustituyeran al Estado y
ejercieran de estados colonizadores. Existe un saqueo de recursos y
también una vampirización de la economía de estos países. Por ejemplo,
en Bolivia y Argentina no sólo extraen petróleo y lo exportan en
grandes cantidades, sino que extraen divisas al cobrar a argentinos y
bolivianos un petróleo que es suyo y pagan a precio internacional.
¿Cuál es el nivel de resistencia en esos países ante la actuación de
las multinacionales ?
En los años 90 la población latinoamericana estaba todavía muy a la
expectativa de los posibles y tan anunciados beneficios que traerían
las inversiones extranjeras, por lo que hubo un periodo en el que no
había resistencia sino expectativas. A los pocos años se fueron
desencantando por las mentiras, los incumplimientos de contratos, el
maltrato a la población, el menosprecio a las organizaciones legítimas
por parte de las empresas..., y poco a poco se da una formación social
y una transmisión de información que genera una concienciación
colectiva para llegar a procesos tan fuertes como el de la guerra del
gas en Bolivia en 2003. En las zonas productoras, las comunidades
indígenas necesitan muchas veces experimentar primero en su propia piel
lo que es la explotación petrolera, por eso muchas veces es difícil que
planteen resistencia sin haber sido previamente atropelladas. Pero
existen casos muy lúcidos que sin haber tenido petróleo en sus
territorios ya ejercen una negativa rotunda, como los tentayapi
(Bolivia), los sarayaku (Ecuador), los mapuche, en Argentina...
¿Cómo está influyendo la llegada de la izquierda al poder?
La resistencia ha quedado a veces un poco diluida por las esperanzas
o credibilidad que dan los movimientos sociales a los nuevos
gobernantes que acceden al poder con promesas nacionalistas y luego, de
alguna manera, se dejan manosear por los poderes corporativos. Es el
caso de Bolivia, donde Evo Morales llegó al poder prometiendo la
nacionalización que al final se ha traducido en un leve aumento de
impuestos, un leve cambio de reglas, pero no ha habido nacionalización
expropiadora que es lo que se pedía.
¿Qué papel han jugado en la invasión petrolera y los etnocidios los
gobiernos, las ONG y los medios de comunicación?
Los gobiernos suelen ser aliados de las compañías petroleras, por la
necesidad y voracidad de dinero que tienen para sus propios gastos,
para elevar las cifras macroeconómicas, muchas veces presionados por la
deuda externa. Entre las ONG habría que distinguir a las que también
son socias de las petroleras porque realizan informes de impacto
ambiental e instrumentalizan a las comunidades de las que sí realizan
una labor de información y concienciación. Y los medios están
totalmente cooptados a través de la publicidad.
En alguna ocasión ha mencionado la
criminalización de los opositores, la militarización y la
paramilitarización y la impunidad... como otras de las consecuencias de
su actividad.
En un contexto mundial de declinación de las reservas petroleras se
busca petroleo más lejos, en zonas que no habían sido exploradas o
explotadas y éstos son los últimos territorios indígenas o reservas
nacionales. Hay una vuelta de tuerca en la militarización de estas
regiones porque es un recurso muy cotizado e inestable, que necesita
mucha infraestructura y ésta es muy vulnerable, y han sido objetivo
para los reclamos locales y para los grupos armados que operan en esas
zonas. El caso de Colombia es el más sintomático de la
paramilitarización de las regiones petroleras, con la eliminación o
desaparición de los líderes opositores más visibles, por lo que sí se
pueden relacionar las petroleras con los paramilitares. Y este fenómeno
se está reproduciendo, en menor escala, en otros países. En Argentina,
las petroleras financian y empujan a grupos de parados como fuerza de
choque contra comunidades mapuche que se oponen a la explotación
petrolera con el discurso de que les darán empleo.
¿Cuál es la alternativa a este modelo de desarrollo?
El modelo petrolero es un modelo caduco y lo han demostrado la
crisis ecológica y climática en la que nos estamos embarcando y la
crisis energética que está a punto de descamuflarse y que traerá unas
enormes consecuencias económicas y sociales. Estamos en un momento en
el que es muy urgente superar el modelo petrolero y pasar lo más rápido
posible a un modelo de vida con un bajo consumo energé- tico. A lo
mejor esto no se va a producir voluntariamente, sino por el agotamiento
de los recursos, y la escasez que vamos a vivir próximamente nos va a
empujar a ingeniar modos de vida mucho más sostenibles.
contaminación
«En la Amazonía ecuatoriana hay muchas evidencias y varios informes
relacionan la cercanía de los pozos petroleros y el muy elevado índice
de enfermedades como leucemia, abortos, cáncer...»
diluida
«La resistencia ha quedado a veces un poco diluida por las
esperanzas o credibilidad que dan los movimientos sociales a los nuevos
gobernantes que acceden al poder»
fuerza de choque
«En Argentina, las petroleras financian a grupos de parados como
fuerza de choque contra los mapuche que se oponen a la explotación
petrolera»
urgencia
«Estamos en un momento en el que es muy urgente superar el modelo
petrolero y cambiar lo más rápido posible a un modelo de vida con un
bajo consumo energético»
«La judicialización es un paso muy
importante»
Se han multiplicado las denuncias en
los tribunales. ¿Cómo están esos procesos? ¿Ha habido sentencias además
de la del Tribunal de los Pueblos contra el BBVA?
En el caso de Texaco, que abandonó Ecuador en los años 90 y vendió
sus instalaciones a Petroecuador, no es un proceso penal sino por daños
y perjuicios y las indemnizaciones podrían llegar a los mil millones de
dólares. Más que de indemnizaciones se trata de que se responsabilicen
de la reparación ambiental y sanitaria y en base a eso que se evalúan
los costos y se pide una cantidad de dinero. Ha habido casos de
sentencias que han expulsado a empresas. En Ecuador, se expulsó a la
Occidental porque no estaba pagando impuestos. Venezuela también ha
expulsado a varias. Dentro del proceso de nacionalización en Bolivia
hubo ese intento, pero lo que se ha hecho es poner las leyes más
estrictas, sin que se haya dado una expulsión.
¿Servirá de algo o es un gesto puramente simbólico?
Los argumentos medioambientales no pesan todavía a nivel judicial
como para llegar a una expulsión. Pero la judicialización es un paso
muy importante, ya que existe una situación de impunidad petrolera en
estos países. Existen leyes ambientales pero no hay funcionarios ni
preparados ni motivados ni con suficientes recursos para monitorear
esas empresas, que se monitorean a sí mismas. Se llega al extremo de
tomar como verídicos sus informes de responsabilidad social
corporativa, que es una pura invención. Hay un perfecto descontrol
sobre las emisiones.
¿Cuáles son las causas abiertas más graves?
Además de las denuncias contra Repsol y Texaco, hay una contra
Shell, por contaminación y por la ejecución de nueve ogonis en el Delta
del Níger (Nigeria) hace 15 años. M.I.