ES
URGENTE CAMBIAR LAS RELACIONES HEMISFÉRICAS Y EL MODELO ECONÓMICO EN
CRISIS:
NO MÁS EXCLUSIÓN, NEOLIBERALISMO, LIBRE COMERCIO Y MILITARIZACIÓN
MENSAJE
DE LA IV CUMBRE
DE LOS PUEBLOS A LA
CUMBRE DE GOBIERNOS
DE AMÉRICA
ASC
Trinidad y Tobago, 18
de abril del 2009
Las y los
representantes de una gran diversidad de
organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, de mujeres, de
jóvenes, de
pobladores, de derechos humanos, del medio ambiente, en general de
organizaciones sociales y civiles que integramos redes hemisféricas
como la
Alianza Social
Continental y que nos encontramos reunidos en la IV Cumbre de
los Pueblos
de América también aquí, en Trinidad y Tobago, les hacemos llegar el
mensaje
de los pueblos que representamos:
1) La Cumbre
de las Américas continúa estando marcada por la exclusión y la falta de
democracia. En primer lugar, consideramos inexplicable e inaceptable
que se
continúe excluyendo a Cuba de los foros hemisféricos gubernamentales;
no existe
razón alguna que lo justifique, mucho menos cuando la totalidad de los
países
del continente, con la ya única excepción de EU, mantienen relaciones
normales
con esa nación soberana. Exigimos la inclusión plena de Cuba en todo
espacio
hemisférico en el que desee participar y, sobre todo, el fin del
ilegitimo e
injusto bloqueo impuesto por Estados Unidos contra la isla ya durante
décadas.
También condenamos la falta casi total en la mayoría de los países del
hemisferio de vías de participación y consulta social democrática sobre
las
decisiones que se toman en la cumbre oficial y que afectan los destinos
de
nuestras naciones, exclusión que es una de las razones por las que nos
encontramos aquí en la
Cumbre
de los Pueblos. Queremos en este sentido levantar la más enérgica
protesta por
todos los obstáculos, hostigamiento y arbitrariedades que ha debido
enfrentar
nuestra cumbre para su realización, entre ellas detenciones,
deportaciones,
interrogatorios, maltratos, vigilancia, falta de facilidades y
garantías.
2)Ante la grave crisis
que azota al mundo y en particular
a nuestro hemisferio, que expresa también el fracaso del modelo del mal
llamado
“libre comercio”, resulta más evidente que el proyecto de
declaración de la cumbre oficial está muy lejos de representar el
indispensable
y urgente cambio que la realidad actual y las relaciones hemisféricas
reclaman.
Notamos con alarma que tal proyecto opta por ignorar el significado de
una
crisis de dimensiones históricas, como si de esta manera pudiera
desaparecerla.
La declaración oficial cubre de retórica, de ambigüedad, de supuestas
buenas
intenciones sociales sin sustento concreto, la falta de un giro
indispensable
en la política hemisférica y, peor aún, de pasada insiste en dar como
soluciones más de lo mismo, más de la medicina que se convirtió a su
vez en la
peor enfermedad, es decir, más neoliberalismo y libre comercio,
además de
ratificar el apoyo a instituciones anacrónicas que contribuyeron a la
debacle
actual. Así sea por omisión, dejar a espacios como el G-20, de por sí
ilegitimo
y excluyente, la determinación de una supuesta salida a la crisis, con
“recetas” como el dar más recursos a través del repudiado FMI, es
continuar en un circulo vicioso. Anular las deudas ilegitimas de los
países del
Sur, en lugar de volverlos a endeudar, es una salida que sí podría
poner a
disposición de los países recursos para el desarrollo.
3) De crisis anteriores
surgió como “salida”
el modelo neoliberal, que sólo condujo a una peor crisis. La salida de
ésta no
puede ser más de lo mismo. Los movimientos y organizaciones sociales
del
continente decimos que otra salida a la crisis es posible y necesaria,
no
aquella que reactive el mismo modelo económico o incluso uno aún mas
perverso;
no aquella que continúe mercantilizando todo, incluida la vida, sino
aquella
que posibilite avanzar en colocar el Buen Vivir para todos por encima
de las
ganancias de algunos. No se trata solo de resolver una crisis
financiera, sino
de superarla en todas sus dimensiones, que incluyen también las crisis
alimentarias, climática y energética, garantizando la soberanía
alimentaria de
los pueblos, terminar con el saqueo de los recursos naturales del Sur y
pagar
la deuda ecológica que se tiene con ellos, y desarrollar estrategias
energéticas sustentables. Si los gobiernos reunidos en la Cumbre oficial
renuncian a
abordar explícitamente los cambios urgentes que se necesitan, renuncian
también
a cualquier apoyo de sus pueblos. Saludamos desde ahora la posibilidad
de que
algunos presidentes del Sur manifiesten con dignidad en el evento
oficial
alternativas coincidentes con las levantadas por los pueblos de América.
4) Exigimos que en lo
inmediato la crisis no signifique
como siempre el cargar sus costos sobre los hombros del pueblo
trabajador del
continente, como ya se está haciendo. Exigimos que, en lugar de dedicar
miles
de millones de dólares al rescate de los especuladores financieros y
las
grandes corporaciones que se beneficiaron antes y provocaron la crisis,
para
luego volver a lo mismo, se rescate a los pueblos, porque además de esa
manera
puede potenciarse las economías nacionales y propiciar una recuperación
dirigida a un desarrollo verdadero que invierta el orden de los
beneficiarios,
dando prioridad a los seres humanos.
5) Demandamos
igualmente que la crisis no se convierta en
un pretexto para atacar o reducir los derechos sociales conquistados.
Los
derechos no cuestan. Por el contrario, la mejor salida a la crisis es
ampliar
los derechos, hacer realidad el Trabajo Decente, las libertades
democráticas,
los Derechos Humanos, Económicos, Sociales y Culturales, comenzando por
reconocer por fin el respeto pleno de los derechos colectivos de los
pueblos
originarios, y los derechos de más de la mitad de la humanidad, los de
las
mujeres.
6) Una salida justa y
sustentable a la crisis pasa
necesariamente por replantear en su totalidad las relaciones
hemisféricas y
enterrar el modelo del mal llamado libre comercio. No más TLC’S. Es
necesario remplazar los TLC’S que han venido proliferando por un nuevo
modelo de acuerdos entre naciones basado en la equidad, la
complementariedad,
el beneficio reciproco, la cooperación y el comercio justo, y que
preserve el
derecho al desarrollo, el derecho de las naciones a proteger sus bienes
y
recursos estratégicos y su soberanía. Procesos de integración
regionales que se
desarrollen sobre estas bases son también una palanca poderosa para
enfrentar
la crisis y promover otra salida; llamamos en particular a los
gobiernos de
países del Sur que han avanzado en procesos de esta naturaleza a
profundizarlos, a no perder autonomía y a no apartarse de este camino.
Proyectos perversos y hegemonistas como el ALCA deben ser enterrados
para
siempre. Emplazamos a los gobiernos de la región, y en particular a la
nueva
administración de Estados Unidos encabezada por el presidente Obama a
que hagan
explícita su postura sobre el futuro de iniciativas como la prohijada
en los
estertores de la administración Bush llamada Caminos para la Prosperidad
en las
Américas, que no solo pretende revivir el cadáver del ALCA sino
extender la
subordinación del continente a las políticas y fuerzas de seguridad de
Washington. Desde ya decimos que los pueblos de América no lo
permitiremos.
7) La cooperación entre
las naciones no puede incluir la
militarización de nuestras sociedades con pretexto alguno, ni la
subordinación
de las políticas de seguridad de cada país a los intereses de potencia
alguna,
o mucho menos la restricción de los derechos humanos y las garantías
individuales. Exigimos el cierre de todas las bases militares, la
salida de las
tropas y la retirada de la IV Flota de Estados Unidos de aguas y
territorios de América
Latina y el Caribe. Cualquier futuro justo para las Américas implica
acabar con
toda forma de colonialismo en el Caribe y el continente, empezando por
terminar
con la dominación colonial sobre Puerto Rico.
Sras. y Sres
presidentes: escuchar a sus pueblos y actuar
en función de sus intereses y no de las ganancias de unos cuantos es la
única
salida real a la crisis, duradera, sustentable y hacia otra América más
justa.
ALIANZA SOCIAL
CONTINENTAL / IV CUMBRE DE LOS PUEBLOS DE
AMÉRICA