|
SUDAMERICA
Turismo rural en
el paraíso andino
De la Patagonia a Venezuela, una
experiencia divina
Por Manuel Carretero - EFE
|
Los Andes son un auténtico paraíso de
biodiversidad, con concentraciones inmensas de flora, fauna y, sobre
todo, paisajes únicos.
Sin embargo, la pobreza sigue atenazando a buena parte de su población,
que ahora busca recursos fomentando un turismo de respetuoso con el
medio ambiente. La Red de Turismo Rural en Países Andinos se ha
iniciado en Venezuela y Argentina y se extenderá por Perú, Bolivia,
Ecuador y Colombia.
La cordillera de los Andes es sin duda una de
las más famosas del mundo, y atraviesa toda América del Sur, desde
Venezuela hasta la Patagonia. En total, tiene 7.240 km. de longitud,
241 km. de ancho y un promedio de 3.660 metros de altura.
A su amparo florece una de más importantes
concentraciones de flora y fauna de toda la Tierra, y unos recursos
paisajísticos únicos. Pero, paradójicamente, esta riqueza contrasta con
niveles altos de pobreza, sobre todo en las zonas rurales.
A ese sector alejado de las grandes urbes, con
algunas pequeñas empresas dedicadas al turismo que sobreviven a duras
penas, se están dirigiendo los esfuerzos de entidades de gran capacidad
de inversión y desarrollo, que se han concretado en la Red de Turismo
Rural en Países Andinos.
Así, el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), a través de su Fondo Multilateral de Inversiones
(FOMIN), y la empresa Repsol YPF, han comprobado las posibilidades de
estas redes con un primer proyecto en Los Andes Tropicales de Venezuela.
El proyecto consiste en crear rutas turísticas
gestionadas por los pobladores locales, quienes con financiación y
formación se ponen en disposición de crear empresas que les permitan
dar un servicio adecuado al creciente interés turístico, siempre dentro
del cuidado que necesitan unas zonas de alto interés ecológico.
En Venezuela se han unido 19 comunidades para un
total de 358 kilómetros de rutas por cerca de 62.000 kilómetros de
parque natural.
Todo ello organizado alrededor de 11 mucuposadas
(pequeños hoteles rurales) que han dado ya trabajo a unas 400 personas
y ha beneficiado indirectamente a los 20.000 indígenas de la zona.
Hay que tener en cuenta que los ingresos anuales
de las mucoposadas venezolanas es de unos 750 dólares, lo que
equivaldría a la sexta parte de toda la producción de patatas de la
zona.
Con la creación de estas microempresas se mejora
la competitividad turística (en Venezuela han entrado en los catálogos
tan relevantes como los de Carrefour y El Corte Inglés), lo que acaba
teniendo su reflejo en la integración de poblaciones aisladas, la
revalorización del patrimonio cultural, la mejora de las condiciones
sanitarias y, en definitiva, la disminución de la pobreza, según sus
promotores.
También se tienen en cuenta las ventaja de
protección activa de parejas naturales, el fomento de actividades
científicas, la protección de especies endémicas de cada zona y, en
definitiva, la difusión de la conciencia medioambiental.
DE PARQUE EN
PARQUE
Del control del impacto de estas actividades humanas se encargan las
oficinas internacionales de Codespa, una ONG sin ánimo de lucro
especializada en la cooperación para el desarrollo. En este caso
informa al Servicio de Parques Nacionales de cada país para evitar
repercusiones como el impacto de los residuos provocados por las
mucoposadas.
El desarrollo de una red de estas características, que abarca un enorme
territorio con una orografía compleja, de muchos países y miles de
beneficiarios, ha obligado a los ejecutores del proyecto a dividirlo en
varias fases.
Las que han seguido a la de los Andes Tropicales
venezolanos han sido la de la Gran Sabana de Venezuela; las Yungas , en
Argentina, y Alto Bermejo, entre Argentina y Bolivia.
Actualmente se están evaluando proyectos hasta el año 2009, que
extendería la red a otros países, domo Ecuador, Perú y posiblemente
Chile y Colombia.
Las zonas inicialmente seleccionadas –para las que Repsol YPF ha
comprometido recursos de al menos 600.0000 dólares- son el Parque
Nacional de Huascarán, en Perú; la Reserva Nacional de Fauna y Flora
Eduardo Avaroa, en Bolivia; las comunidades del Parque Nacional de
Sangay, en Ecuador; y las zonas de puna de la Reserva de Biosfera
Laguna Pozuelos, en Argentina.
UN PROYECTO
PREMIADO POR LA UE
El interés de los países andinos es evidente, y apuesta por la
filosofía de mostrar en cada países otros destinos turísticos
diferentes de los de más fama.
“El Ecuador no es solo Galápagos”, ha resumido
la ministra ecuatoriana de Turismo, María Isabel Salvador, en una
reciente presentación en Londres.
“Tenemos una naturaleza maravillosa y
exuberante, pero también diversidad étnica y cultural”, dijo Salvador,
haciendo hincapié en lo que une a todos estos países andinos:
“Entendemos por sostenibilidad la preservación del medio ambiente, pero
también la protección a las gentes que viven en esos territorios”.
La Red Andina e Turismo Rural fue premiada en la
categoría de Cooperación Internacional en los Premios Europeos de Medio
Ambiente 2006, una iniciativa de la Unión Europea que en España
organiza la Fundación Entorno.
Los Premios Europeos de Medio Ambiente, que
celebraron en enero de 2006 su décima edición, son convocados por la
Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea con el
objetivo de reconocer públicamente a aquellas organizaciones y empresas
que han contribuido con su actuación al cumplimiento de los principios
del desarrollo sostenible.