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Petróleo en Latinoamerica -
Región Sudamericana
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Martes, 10 de Abril de 2007 11:08 |
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MicroMacro:del Puerto Pesquero Internacional de Güiria al Gasoducto del Sur
Güiria, febrero de 2007: en medio de un carnaval flojo, una alcaldía quemada
y unas "autoridades" indolentes, la población de Güiria vio con frustración
la invasión de varias gabarras petroleras en su Puerto Pesquero
Internacional. Hasta ese momento se esperaba impacientemente la respuesta
del ejecutivo por el reciente conflicto del Puerto Pesquero Internacional de
Güiria. Desde esos días sólo se han recibido respuestas a medias e
imprecisas de la vice-presidencia y otros funcionarios del gobierno, quienes
piden (más) paciencia ante la inminente nacionalización del puerto una vez
aprobada la reforma constitucional.
¿Paria sustentable?
¿Y a qué va todo esto del puerto con los planes de explotación gasífera y el
Gasoducto del Sur?
Como toda región fronteriza, Güiria y las zonas adyacentes viven una
compleja realidad donde se entrechoca el tráfico de drogas, la corrupción y
el desempleo, con la tradicional actividad pesquera y agrícola de la
población que, cimentada en su particular cultura de ascendencia
afroantillana, se mantiene y convive entre tantas contrariedades. El toque
final: la inminente explotación petrolera y gasífera que hasta ahora
pareciera avanzar sin la participación y debida información de la población.
A pesar de mesas de trabajo, talleres y otras actividades promovidas por
PDVSA con apoyo del PNUD, buena parte de la población no conoce a fondo los
planes y sobre todo los impactos del proyecto gasífero que comprende la
construcción del Complejo Industrial Gran Mariscal de Ayacucho, mucho menos
del futuro Gasoducto del Sur. Por su parte, la trasnacional petrolera
estadounidense Cónoco-Phillips, instalada en el área desde el año 1998, ha
utilizado -con su lema Paria sustentable-, a una asociación de pescadores
local como bandera para demostrar su "responsabilidad social", y asegurar
que el sector de la pesca artesanal ya está lo suficientemente fortalecido
como para iniciar los planes de explotación gasífera. Si no están al tanto
del conflicto ocurrido el pasado octubre en el Puerto Pesquero de Güiria,
sólo basta acercarse al muelle y ver la crítica situación, no sólo de las
instalaciones, sino de la situación económica y social de la mayoría de los
pescadores que tratan de hacer vida allí.
Estos megaproyectos han creado más bien grandes expectativas de trabajo en
algunos de sus pobladores, un proyecto que tarde o temprano necesitará mano
de obra especializada. Sin embargo, la toma del puerto pesquero por parte de
los pescadores, con apoyo de la población, significó una muestra de
participación colectiva en la reafirmación de la cultura local pesquera como
modo de vida que choca con los intereses privados-personales generados por
la lucrativa actividad petrolera (léase gobernador del estado Sucre). ¿El
epicentro? Las super instalaciones del Puerto Pesquero Internacional, únicas
en el continente y al parecer perfectas para la actividad petrolera, como lo
han demostrado la invasión de gabarras y toda una cantidad de tuberías e
implementos de la industria petrolera en sus instalaciones. Por su parte, el
gobierno central no termina de definir políticas y programas concretos para
atender la situación de vulnerabilidad socioeconómica, ambiental y cultural
de la población de la zona: la alcaldía se cae a pedazos -Régulo Sucre es
uno de los dos alcaldes a revocar en todo el estado-, la Ley de Pesca y
Acuicultura ni se asoma y todo parece moverse al ritmo politizado y sometido
a los intereses corruptos de la gobernación del estado Sucre (repartir
créditos y dinero a diestras y siniestras ha sido una de las estrategias del
gobernador para mantener controlada la situación).
De igual forma, resulta que esta zona de pescadores y agricultores es
mayoritariamente afrodescendiente, por su estrecho vínculo con las antillas,
y es una poderosa razón para pensar en los derechos territoriales y
ambientales que serán violados con los impactos de este megaproyecto. Ello
pensado en el contexto de la deuda histórica pendiente con los pueblos de la
diáspora afroamericana y las demandas reivindicativas que los
afrovenezolanos han venido protagonizado en los últimos tiempos.
¿Nos ponemos de acuerdo?
En el artículo Las horas amargas de la integración de Raúl Zibechi
publicado el diciembre pasado en aporrea.org y americas.irc-online.org, se
mencionaba que una alternativa a los megraproyectos desarrollistas del IIRSA
(Iniciativa para la Infraestructura Regional Suramericana) era la
construcción del Gasoducto del Sur como "una pieza clave de la integración,
ya que es una obra que interconecta países sudamericanos y no con el mercado
global". Creo que es una afirmación que debemos evaluar con mucho cuidado
cuando sopesamos los beneficios e impactos del proyecto, y es lo esperamos
se analice detenidamente en la 1ra Cumbre Energética.
El Gasoducto del Sur se proyecta con 8.000 kilómetros de tubería y llevará
el gas de nuestro país hasta Argentina con un costo estimado (hasta ahora)
de $25.000 millones USA. Los planes del Gasoducto del Sur han sido confusos
desde el inicio. Se afirma que la idea fue de la petrolera privada
"brasileña" Petrobras (ver:
http://www.soberania.org/Articulos/articulo_2321.htm). Pto. Ordaz iba a ser
originalmente la ciudad seleccionada para la salida del proyecto desde
Venezuela. Ahora será la población de Güiria en el marco de la construcción
del Complejo Industrial Gran Mariscal de Ayacucho (CIGMA) para la
explotación gasífera
Varios analistas políticos han señalado que este megraproyecto beneficiará
más que todo a Brasil y sus corporaciones : Brasil tiene hoy una crisis
comercial en el sector por su dependencia del gas de Bolivia , que abastece
el 50 por ciento del mercado local a través de un gasoducto binacional. Y
cada vez más se evidencia que las prioridades económicas del gobierno
brasilero no van marchando al ritmo de la integración continental y las
transformaciones sociales de su país. Un buen ejemplo fueron los comentarios
de Lula a los medios en noviembre del año pasado en la Amazonia brasileña:
que los indios, las quilómbolas (comunidades fundadas por cimarrones
afrobrasileños en la época colonial) los ambientalistas y el Ministerio
Público, debían dejar de ser "trabas para el desarrollo", en este caso
refiriéndose a la construcción de los megaproyectos del IIRSA (ver: En
Brasil gobierno promueve desarrollo no sustentable
http://noticiasaliadas.org/Article.asp?lanCode=2&artCode=5029 ).
Recientemente manifestó que EEUU podría ser un buen aliado para la
integración del continente suramericano(¿?) y ya conocemos la historia del
etanol. Debemos evaluar de forma participativa si el gasoducto contribuirá
realmente a la integración continental y soberanía energética venezolana o
contradictoriamente abrirá las puertas a la riqueza natural de nuestros
países o facilitará vía Brasil el acceso de capitales de E.E.U.U., a un
costo muy alto para las poblaciones y territorios involucrados.
Por su parte, las personas y organizaciones ecologistas internacionales que
se oponen al proyecto se fundamentan en el gran impacto ambiental que tendrá
sobre la Amazonia. En nuestro caso atravesará la Guayana venezolana e
impactará en poblaciones pesqueras y rurales del municipio Valdez (Península
de Paria) y el Golfo de Paria, rico en biodiversidad y fuente de gran parte
de la pesca que abastece al país. Se trata de reconsiderar la magnitud y
viabilidad del proyecto tal como está planteado, de incluir a la población
en la planificación y desarrollo del mismo, de difundir los estudios de
impacto ambiental (el Parque Nacional Península de Paria y el Golfo de Paria
serán parte del territorio afectado) y garantizar los derechos ambientales,
socioeconómicos y culturales de las comunidades pesqueras y agrícolas
afectadas.
Estamos concientes de la crisis energética mundial y la política imperial
que ella trae consigo donde la posición de Venezuela es estratégica como
país petrolero. Sin embargo, la acciones estadales bajo presión, sin
consenso y participación colectiva puede dar los resultados contrarios a
mediano y largo plazo. Entendemos que unos de los objetivos de la Cumbre
Energética es "unificar esfuerzos para superar la pobreza y asimetrías
existentes en la región y sobresaltar los componentes agrícolas, sociales y
ambientales". Empecemos entonces a armar el rompecabezas comenzando por lo
local y más cercano a nosotr@s, recordemos que el estado Sucre ha sido
históricamente uno de los estados más olvidados del país, sin embargo su
producción pesquera provee de proteínas a buena parte del país. Antes o a la
par de un complejo industrial y un gasoducto, deben generarse políticas y
programas para atender los debilitados sectores pesca y agrícola (a nivel
nacional), garantizar que las leyes de tierra y pesca se cumplan, hacer
justicia con los actos de corrupción y violación de derechos humanos por
parte de la gobernación del estado (y un ejecutivo que no responde
eficientemente). En estos momentos la situación de la población del
municipio Valdez es de gran vulnerabilidad, sólo su experiencia histórica y
prácticas productivas serán la garantía para mantener su modo de vida.
Recordemos que unos de los 3 principios éticos de la política es la
inviolabilidad: no se puede sacrificar a la gente de hoy con la disculpa de
que se hace por el bienestar de la gente que vendrá mañana.
Participa en el debate
Blanca Escalona Rojas
Más referencias y artículos: http://www.soberania.org/gasur_portada.htm
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mimba
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