Resulta revelador analizar la información que pueden
ofrecernos los
buscadores de internet sobre una multinacional como Repsol YPF. Y es
rebelador en cuanto a lo que existe detrás de la llamada
Responsabilidad Social Corporativa, porque podemos encontrar, tal y
como ocurrió el 7 de febrero, con dos noticias consecutivas informando
de realidades totalmente distintas sobre el actuar de Repsol. Así, la
primera noticia estaba firmada por la Agencia Europa Press, donde se
difundía:
«Repsol YPF, galardonada con el
’Gold Class 2008’ por su política de sostenibilidad
El ’Anuario de Sostenibilidad 2008’, una publicación
elaborada por Sustainable Asset Management (SAM) en colaboración con la
firma PricewaterhouseCoopers, acaba de conceder a Repsol YPF la
calificación ’Gold Class’, con lo que la compañía que preside Antonio
Brufau se sitúa entre las más sostenibles del mundo.
Según informa la petrolera en nota de prensa, Repsol
YPF es una de las tres compañías del sector que ha obtenido el
calificativo ’Gold Class’, que reconoce los mejores comportamiento en
materia de sostenibilidad y responsabilidad corporativa. En el caso de
Repsol, el Anuariuo reconoce su estrategia ante el cambio climático así
como su relación con las comunidades en las que opera.»
La segunda, inmediatamente más abajo, estaba firmada
por la Agencia EFE, donde se publicaba:
«Investigan causas y magnitud del
vertido de Repsol tras la muerte de miles de peces
La Generalitat de Cataluña ha abierto dos expedientes
para esclarecer las causas y la magnitud del vertido tóxico ocurrido la
madrugada del miércoles en la planta Química de Repsol de El Morell,
que ya ha provocado la muerte de miles de peces del río Francolí.
El delegado de la Generalitat en el Camp de Tarragona,
Xavier Sabaté, ha criticado que Repsol asegurase ayer que se trataba de
’un incidente menor’ y ha espetado: ’No somos un ente al que se tiene
que torear, somos los representantes de los ciudadanos y no nos
temblará la mano si tenemos que tomar medidas punitivas’».
Son dos noticias que si se leen por separado pueden dar
una visión muy distinta de la transnacional, muy positiva, dado que la
actividad en responsabilidad social corporativa ha sido premiada. O
bien muy negativa, cuando leemos el deterioro ambiental que produce su
actividad petrolera en una región del Estado español, donde se supone
que existe una normativa ambiental más estricta. Curiosamente también
están elaboradas y están dirigidas a públicos distintos, la primera
está elaborada por consultoras y va dirigida al público que otorga
credibilidad al Dowan Jones Sostenibility, es decir a accionistas. La
segunda está elaborada a partir de declaraciones de la población y
representantes de la ciudadanía afectada por Repsol.
En cambio, leyendo las dos noticias una detrás de otra
queda patente el carácter publicitario y de lavado de cara de las
políticas de responsabilidad social corporativa de Repsol.
OMAL