Regional - Amazonia cada día
más petrolera
26-08-2008
Se multiplican las autorizaciones para buscar crudo y gas en
la Amazonia sudamericana, sobre todo en sus rincones más remotos
y biodiversos, señalan investigadores.
LIMA, 25 ago (Tierramérica).- Más de 180 campos
petroleros y gasíferos se extienden por la Amazonía
occidental repartida en cinco países sudamericanos, amenazando
la biodiversidad y territorios indígenas, afirma un estudio de
organizaciones estadounidenses.
El caso de Perú es el más preocupante: 72 por
ciento de su territorio selvático coincide con planes de
explotación de hidrocarburos, afirma la investigación
"Los proyectos petroleros y gasíferos en la Amazonia occidental:
Una amenaza a la vida silvestre, biodiversidad, y pueblos
indígenas", publicada el 13 de este mes por la revista
científica PLoS ONE.
Estas actividades extractivas cubren un área de
más de 688.000 kilómetros cuadrados de la Amazonia de
Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y parte de Brasil, donde operan
unas 35 compañías transnacionales, sostienen los
investigadores de Universidad Duke de Carolina del Norte y de las
organizaciones no gubernamentales Save America's Forests y Land is
Life.
Las concesiones se ubican en “el área más rica
en especies de la Amazonia”, según la investigación.
"La Amazonia occidental es la zona más biodiversa del
mundo, en especial en anfibios", dijo a Tierramérica uno de sus
coautores, Clinton Jenkins, ecólogo de la Universidad Duke.
En una sola hectárea, se puede encontrar más de
600 especies de árboles, mientras en todo el territorio de
Estados Unidos quizás haya unas 800 especies, comentó.
Cualquier biólogo que la visite encontrará especies nunca
antes descritas por la ciencia, pero bien conocidas por sus habitantes
indígenas.
"Es muy difícil acceder a ella y existen decenas de
grupos indígenas no contactados", completamente aislados de la
civilización moderna, agregó.
Perú "es el caso más alarmante”, dijo a
Tierramérica el autor principal, Matt Finer, ecólogo jefe
de Save America's Forests. Uno de los mayores retos fue registrar los
proyectos que se multiplicaron en este país desde que
comenzó la investigación, en 2005.
En los primeros meses de ese año, al menos 15 por
ciento de la Amazonia peruana estaba afectada por explotaciones
petroleras, en el transcurso de 2005 llegó a 25 por ciento y en
2006 subió a 50 por ciento.
En lo que va de 2008, las actividades llegaron a afectar 72
por ciento de esa selva peruana, con 64 campos en unas 49 millones de
hectáreas. Cincuenta y seis de ellos aparecieron en los
últimos cinco años, 20 se encuentran en zonas protegidas
y 17 en reservas territoriales propuestas o creadas para proteger
pueblos en aislamiento voluntario.
Pero el viceministro de Energía de Perú, Pedro
Gamio, advierte que menos de cinco por ciento de los territorios
concesionados son explotados, y usualmente se otorgan grandes
extensiones porque las empresas realizan inversiones de alto riesgo con
una posibilidad de éxito que oscila apenas entre 10 y 15 por
ciento.
“Perú es el menos explorado de la región, por el
péndulo político que nos ha hecho tanto daño. A
diferencia de Colombia o Brasil, nuestro país ha perdido la
oportunidad de captar inversiones”, dijo Gamio a Tierramérica.
Según el Ministerio de Energía y Minas, se
otorgaron concesiones a 84 proyectos de hidrocarburos hasta fines de
2007, 19 de ellos en proceso de explotación y 65 en
exploración.
Finer apuntó que de modo simultáneo a las
concesiones, crecieron los conflictos entre empresas y comunidades
nativas. Perú vive en estos días una intensa protesta en
la Amazonia contra dos decretos que promueven la inversión
privada en territorios indígenas.
A pesar de que son pocos los que ya están en
explotación, señaló Finer, la exploración
genera impactos, como la deforestación para instalar helipuertos
y campamentos o construir vías de acceso.
De hecho, la mayor preocupación es la
construcción de caminos, según Jenkins. Una vez que hay
carreteras, por ellas llegan los colonos, el mismo patrón que ha
afectado las selvas de Brasil, dijo el ecólogo que dicta parte
de sus clases anuales en el Instituto de Investigaciones
Ecológicas Nazaré Paulista, en el sureño estado
brasileño de São Paulo.
El Ministerio de Minas de Perú asegura que hay normas
para exigir a las empresas priorizar el tránsito fluvial y
aéreo y el uso de carreteras ya construidas.
Inclusive para explorar, los planes deberían contar con
la consulta y aprobación previa de los pueblos indígenas,
según el Convenio 169 de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), que fue ratificado por Perú.
“De acuerdo al Convenio 169, los pueblos indígenas
anteceden a la conformación del Estado y por lo tanto deben ser
consultados... Pero aquí se hace lo contrario, vulnerando
nuestros derechos consagrados”, dijo a Tierramérica el
presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de
la Selva Peruana, Alberto Pizango.
Para el viceministro Gamio “si no hacemos un esfuerzo por
conocer hasta dónde llega el potencial en hidrocarburos del
Perú, las generaciones futuras nos pueden juzgar
diciéndonos por qué ustedes no aprovecharon esta
oportunidad cuando el petróleo era protagonista en la
economía mundial”.
La creciente demanda energética mundial es un gran
incentivo para la búsqueda de recursos por parte de empresas
radicadas en Estados Unidos, Canadá, Europa y China, afirma el
estudio.
Los estudios de impacto ambiental no resultan lo bastante
independientes para generar confianza en las poblaciones, pues son
contratados y pagados por las empresas concesionarias, y no se
consideran los impactos sinérgicos. “No hay un análisis
de mayor escala sobre el impacto de dos, cinco, 10 o 20 lotes a la
vez”, apuntó Finer.
Las áreas protegidas tampoco se encuentran libres de la
exploración y explotación de crudo en Ecuador y Bolivia,
como lo prueban el ecuatoriano Parque Nacional Yasuní y el
boliviano Parque Nacional Madidi, afirman los investigadores.
El gobierno de Ecuador dividió en lotes petroleros casi
65 por ciento de su Amazonia, donde habitan 10 grupos indígenas.
Pero en 2007, las autoridades delimitaron una zona intangible de 7.580
kilómetros cuadrados en el Yasuní para mantener su crudo
bajo tierra a cambio de una compensación económica de la
comunidad internacional.
En Brasil, el gobierno concedió 25 lotes en 2005, que
rodean los yacimientos de gas Urucú y Jurua en el noroccidental
estado de Amazonas. La Agencia Nacional de Petróleo ha anunciado
su intención de explorar en el también amazónico
de Acre.
En Colombia, 35 campos de exploración y
producción se ubican dentro o en torno del departamento del
Putumayo, en la frontera con Ecuador. Las autoridades abrieron una
nueva ronda de licitaciones en la misma zona. Pese a ello, más
de 90 por ciento de la selva colombiana está libre de
actividades petroleras, afirma la investigación.
"Conduzco un auto, así que no puedo decir
prohíban el petróleo y el gas", reconoció Jenkins.
Pero el uso de recursos naturales en esa región debería
ser social y ambientalmente sustentable, acotó.
Fuente:
http://www.tierramerica.info/nota.php?lang=esp&idnews=3033
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