|
Petróleo en Latinoamerica -
Región Sudamericana
|
|
Martes, 07 de Octubre de 2008 09:10 |
77 millones de latinoamericanos no tendrán
agua por el cambio climático, según informe
12:30 | Los
países latinoamericanos serán unos de los principales paganos del
cambio climático ya que, a pesar de que sólo emiten el 6% de los gases
de efecto invernadero causantes del fenómeno, cerca de 77 millones de
personas de estos territorios tendrán problemas para acceder al agua en
el año 2020.
España, EFE
Los países latinoamericanos serán unos de
los principales paganos del cambio climático ya que, a pesar de que
sólo emiten el 6% de los gases de efecto invernadero causantes del
fenómeno, cerca de 77 millones de personas de estos territorios tendrán
problemas para acceder al agua en el año 2020.
Ésta es tan sólo
una de las conclusiones del informe elaborado por el Banco Mundial (BM)
y presentado hoy por la vicepresidenta de esta entidad para América
Latina y el Caribe, Pamela Cox, en el marco del Congreso Mundial de la
Naturaleza que se celebra en Barcelona.
En ese foro, Cox alertó
de que el cambio climático tendrá consecuencias "devastadoras" no sólo
para el medio ambiente y la economía de estos países, sino también para
la salud de cientos de millones de personas.
La responsable del
BM destacó la "vulnerabilidad", sobre todo, de las zonas rurales (las
más pobres y dependientes de la agricultura) y de las costas (ante el
crecimiento del mar).
Asimismo, hizo especial hincapié en el
problema derivado de la escasez de agua ya que el aumento de las
temperaturas provocará el deshielo de los glaciares andinos (que
podrían desaparecer en una década), de los que dependen numerosas
comunidades y ciudades.
La representante del Banco Mundial puso
como ejemplo el riesgo que corre el abastecimiento de grandes capitales
como Bogotá o Quito, ciudad esta última que se estima debería destinar
100 millones de dólares para garantizar en breve su suministro.
La
falta de agua potable y el aumento de las temperaturas supondrán además
una extensión de determinados enfermedades de tipo tropical, como la
malaria o el dengue y otras patologías infecciosas.
A todo ello
se suma el incremento de las catástrofes naturales: mayor intensidad de
los grandes huracanes, cuya frecuencia aumentará (por cada grado de
aumento de la temperatura se incrementarán en un 26%), provocando
pérdidas multimillonarias, sin contar además con el coste en víctimas
humanas que suelen
conllevar.
Además, si continúa creciendo
el nivel del mar, algunas ciudades ribereñas comenzarán a tener graves
problemas, como la colombiana de Cartagena.
Cox destacó "lo
cruel e irónico" que resulta que aquellos que no tienen casi ninguna
responsabilidad en generar el problema sean al mismo tiempo los más
vulnerables y los que menos recursos tienen para adaptarse.
En
este sentido la producción de estos países de energía hidroeléctrica se
verá afectada por la falta de agua, y deberán destinar grandes
inversiones a otro tipo de producción, una renovación que además se
produciría en un momento de crisis económica, que dificulta cualquier
financiación.
El informe destaca la repercusión que el aumento
de las temperaturas y de los cambios de climatología pueden tener en la
biodiversidad de la región, donde se encuentran 5 de los 10 países con
mayor variedad de fauna y flora del planeta, especialmente en la
vertiente oriental de la Cordillera de los Andes.
También
subraya la "agonía" de los bosques tropicales (que podrían disminuir
hasta un 80 por ciento si las temperaturas suben entre 2 y 3 grados),
la disminución de los arrecifes de coral en el Caribe, o la
desaparición -antes del 2050- de hasta el 25% de las especies de
mamíferos de México.
Igualmente, el cambio climático tendrá un
efecto directo en la economía agrícola de Latinoamérica, uno de los
graneros del mundo, que verá cómo se reduce la superficie utilizable
por determinados cultivos, con una pérdida de la producción (hasta el
80% en México) y, por consiguiente, de empleo.
Cox explicó que
se están desarrollando políticas para combatir el calentamiento global
por medio de una apuesta por la energía hidroeléctrica y el transporte
sostenible,
así como por la producción de etanol a partir de la caña de azúcar, o
la desalinización por medio de energía eólica.
|