IPS
AMAZONIA: Crisis da tregua… sólo en principio
Por Mario Osava
RÍO
DE JANEIRO, 16 oct (IPS) - La recesión o desaceleración económica
mundial, que resultará de la crisis financiera nacida en Estados
Unidos, puede producir beneficios ambientales a corto plazo, como la
reducción del consumo energético y de la deforestación amazónica, pero
los efectos pueden ser negativos más adelante.
Una
menor demanda mundial de productos agropecuarios y la consecuente caída
de los precios, especialmente si ocurre con la carne de vacuno y la
soja, disminuiría la presión sobre la Amazonia brasileña, evaluó Paulo
Barreto, investigador del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de
la Amazonia (Imazon).
La expansión de la ganadería, que necesita extensas tierras
baratas, es la principal causa directa de la deforestación amazónica,
fuente de 75 por ciento de los gases de efecto invernadero emitidos en
Brasil. La soja, otras siembras y la extracción maderera también hacen
parte de este proceso de daños a la naturaleza.
El seguimiento de Imazon indica que en el último año
amazónico, de agosto a julio, se redujo la deforestación en seis por
ciento, respecto de los 12 meses anteriores a este lapso. Fue decisiva
para ello la fuerte disminución en junio y julio, meses en que
usualmente la actividad depredadora de los bosques se intensifica
aprovechando el estiaje.
Barreto dijo a IPS que esta merma puede indicar ya algún
efecto de la crisis económico-financiera mundial, pero lo más probable
es que dieron resultado las medidas del gobierno izquierdista de Luiz
Inácio Lula da Silva, especialmente la restricción al crédito para
hacendados que incumplieron normas ambientales y territoriales.
Un freno en la economía mundial disminuiría el uso de
recursos naturales, la contaminación y la pérdida de biodiversidad,
pero no se puede asegurar que se aprovechará la oportunidad para
sostener esa tendencia en el futuro, matizó.
Por un lado las dificultades económicas estimulan la búsqueda
de eficiencia, pero también pueden hacer que la industria, por ejemplo,
rechace costos adicionales para contener su contaminación, observó.
Así, el ambiente perdería prioridad ante el esfuerzo por recuperar la
economía.
La escasez de capital también puede "retardar la renovación
tecnológica, prorrogando la utilización de tecnologías obsoletas",
mientras que el abaratamiento del petróleo haría abandonar esfuerzos
para su sustitución por fuentes energéticas más sustentables, acotó
Roberto Smeraldi, director de la organización no gubernamental Amigos
de la Tierra/Amazonia Brasileña.
Pero hay factores positivos inmediatos y también duraderos en
la crisis. Al haber "menos dinero fácil" obligará al mundo a valorar la
eficiencia y a "quitar recursos de proyectos que sólo se justificaban
por la supuesta abundancia de liquidez", comentó Smeraldi a IPS.
El activista entiende que más regulación en el sistema
financiero conduce a "más control social y responsabilidad también en
la cuestión ambiental". Destacó la previsible reducción del ritmo de
extracción mineral y de la agricultura de exportación.
La crisis financiera y ambiental tienen el mismo origen, que
es "la ‘externalización’ y dispersión de pasivos, sean deudas
impagables o contaminación y residuos".
Los impactos de la crisis financiera en el cambio climático
serán "heterogéneos y contradictorios", resumió para IPS Eduardo Viola,
profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Brasilia.
"La contracción radical de la liquidez mundial" reducirá
también las inversiones en "energía no carbónica", como la eólica,
solar y de biocombustibles, haciendo "más lenta la revolución
energética", pues pierde el gran estímulo como son los altos precios
del petróleo, destacó.
El carbón tenderá a ser más usado ante la escasez de crédito
que dificultará la construcción de centrales hidroeléctricas en países
que, como China e India, necesitan ampliar sus fuentes de energía para
sostener la expansión económica, ejemplificó Viola.
La crisis no es buena para la cuestión climática, aunque
entorpezca el aumento de las emisiones de los gases invernadero, porque
"congela la situación", postergando políticas de mitigación para no
perder empleos, acotó.
Como positivo para el futuro, este profesor destacó que el
sacudón que sufre la humanidad puede "cambiar mentalidades y valores",
poniendo en cuestión el "hiperconsumismo, el modo de vida consumista e
inmediatista", a favor de una mayor sustentabilidad.
Pero el momento es aún de mucha incertidumbre y todo depende
de si el mundo elige la cooperación para una nueva gobernanza
financiera, que tendría efectos positivos también en el área ambiental,
o si la opción será por el conflicto, concluyó.
(FIN/2008)
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