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Petróleo en Latinoamerica -
Perú
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Martes, 16 de Junio de 2009 13:10 |
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Informativo "Alai-amlatina" - - -
Nuevos paradigmas y nuevos actores políticos para los nuevos tiempos
Perú: Se fue al monte la utopía…
Norma Aguilar Alvarado
ALAI AMLATINA, 16/06/2009.- El presidente del Consejo de Ministros del
Perú, Yehude Simon Munaro, anunció el lunes 15 de junio la derogatoria
de dos de los decretos legislativos del TLC con Estados Unidos, el 1064
y el 1090, luego de sostener una reunión con organizaciones de los
pueblos indígenas amazónicos de la selva central. Una decisión política
que de no haber demorado más de un año hubiera evitado decenas de
muertos. Es como buscar una manguera cuando ya está ardiendo toda la
pradera.
Porque el jueves 11 de junio la Jornada Nacional de Protesta convocada
por las organizaciones peruanas significó un conjunto de masivas
movilizaciones, paros y otras medidas de protesta en todas las regiones
del Perú en repudio a la masacre de Bagua del viernes 5 de junio (en
cruel ironía, Día Mundial del Medio Ambiente) y exigencia de soluciones
reales al conflicto en la Amazonía.
Un conflicto que no era nuevo ni sorpresivo. En agosto del año pasado
la movilización amazónica ya había logrado la derogatoria de dos
decretos legislativos, el 1015 y el 1073. Entonces se habló de una
comisión para examinar las normas restantes. Pero nada. Es más: la
derogatoria en cuestión había sido solicitada al gobierno por la
Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) en
mayo del 2008. Y el 9 de abril de 2009, cansados de esperar, los
pueblos amazónicos retomaron su lucha.
La respuesta fue la misma intolerancia, soberbia y terquedad que el
presidente Alan García anunció abiertamente con sus artículos sobre el
“Síndrome del perro del hortelano†, en los que identificó a las
comunidades andinas y amazónicas con el atraso e incluso pretendió
desconocer su existencia. El Congreso dilató una y otra vez el debate
de la derogatoria, recomendada por su Comisión Multipartidaria encargada
de revisar los decretos e instituciones como la Defensoría del Pueblo.
El jueves 4 de junio el Congreso volvió a postergar el debate y pocas
horas después se desató la masacre de Bagua. Muertos, heridos,
detenidos y desaparecidos; testimonios de ocultamiento y desaparición de
cadáveres, rastrillajes en las comunidades, estado de emergencia y toque
de queda en la Amazonía, persecución y órdenes de captura a la
dirigencia de AIDESEP, cierre de emisoras, suspensión de siete
congresistas de oposición, acusaciones de complot internacional a la IV
Cumbre de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, reunida
a fines de mayo en Puno… en resumen, una escalada fascista que nada
tenía que envidiar a los peores momentos de la dictadura de Alberto
Fujimori en los años noventa.
Escalada que motivó la respuesta inmediata de las organizaciones
sociales, que se articularon en el Frente Nacional por la Vida y la
Soberanía y convocaron primero a la Jornada Nacional de Protesta del 5
de junio y de inmediato al Paro Nacional Andino, Amazónico y Popular
para los días 7, 8 y 9 de julio.
Las múltiples chispas prendidas en todas las regiones del país
encendieron la pradera. Pero el gobierno no solo sufrió el incendio en
casa. Desde todo el mundo, minuto a minuto, la Coordinadora Andina de
Organizaciones Indígenas recibía y sigue recibiendo a través de sus
correos electrónicos y la línea telefónica, decenas de pronunciamientos
de solidaridad de todas partes del mundo: Europa, toda América Latina,
África, Asia. Las cartas a Alan García y a organismos de la ONU, así
como marchas y plantones ante las sedes diplomáticas peruanas, se
multiplicaban y siguen multiplicándose.
La sola derogatoria de dos decretos legislativos no resuelve el problema
de siglos. Se necesitan medidas más permanentes. La CAOI ha propuesto
cuatro:
1- Derogatoria de todos los decretos legislativos emitidos para
implementar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
2- Derogatoria de los once decretos legislativos de la criminalización
de la protesta social, emitidos en julio del 2007.
3- Carácter de Ley Nacional a la Declaración sobre Derechos de los
Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas.
4- Amnistía para los más de mil dirigentes procesados por defender sus
derechos.
Nuevos actores
La lucha, entonces, no ha terminado. La convocatoria al Paro Nacional
se ha ratificado y el mundo continúa alerta a los sucesos en el Perú.
La pregunta es: ¿cómo pudo un movimiento regional convocar la
solidaridad y el compromiso nacional e internacional de una magnitud
pocas veces antes vista? La agenda de los pueblos indígenas, su
plataforma y sus propuestas, más allá de la reivindicación puntual de la
derogatoria de normas inconstitucionales, se posicionó en la diversidad
de movimientos sociales del Perú y el mundo. Sindicatos, ONGs, partidos
políticos de izquierda, depusieron afanes protagónicos para hacer un
frente común por los derechos de los pueblos indígenas.
Lo que sucede es que el movimiento indígena no solo se ha visibilizado:
está siendo, por primera vez, comprendido y su liderazgo aceptado. El
mundo está entendiendo que no se trata de grupos incivilizados,
violentos, pasadistas, manipulados –estigmatización racista y
excluyente- sino de pueblos organizados que conservan su modo de vida,
sus autoridades, su cultura, sus principios y prácticas ancestrales de
equidad, reciprocidad, complementariedad. En suma, el Buen Vivir. Una
opción que no pretende volver al pasado sino rescatar la armonía entre
los hombres, los pueblos y la naturaleza, frente a la amenaza de la
hecatombe climática y la crisis de la civilización occidental.
Lo que ocurre es que el mundo está comprendiendo que no estamos ante una
crisis económica o financiera más. Todos los paradigmas del
capitalismo: libre mercado, estado uninacional, etcétera, se están
derrumbando. Incluso los sectores más reacios de la izquierda, que no
admitían más paradigmas que los de la lucha de clases y la vanguardia
del movimiento obrero, empiezan a aceptar que los nuevos tiempos exigen
nuevos liderazgos políticos. Y ya hablan también de Buen Vivir y Estado
Plurinacional.
No se trata de excluir o negar a los demás movimientos sociales. Los
pueblos indígenas, secularmente excluidos, no pueden hacer algo así. Se
trata de consolidar alianzas para construir un mundo realmente nuevo,
para todos y todas. Para la paz y la hermandad.
- Norma Aguilar Alvarado, periodista peruana, es responsable de Prensa
CAOI (Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas)
Más información: http://alainet.org
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Ivonne Yanez
OILWATCH SUDAMERICA
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