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Perú: Salvemos a la Amazonia y a los Pueblos que cuidan de ella
por Marco Arana Zegarra Tuesday, May. 12, 2009 at 3:43 PM
Desde la segunda semana de abril, los pueblos amazónicos están
nuevamente en pie de lucha pidiendo la derogatoria de los decretos
legislativos[1] que amenazan la propiedad colectiva de las tierras de
las comunidades y a la vez entregan grandes extensiones del territorio
amazónico al saqueo y la contaminación de las empresas petroleras y mineras.
El gobierno de García, apoyado en un premier que supuestamente defendía
derechos humanos y la justicia social; de un ministro ambientalista que
supuestamente protegería la selva y las comunidades que en ella habitan,
y contando con aquella libertad de prensa que le permite que la huelga
amazónica no sea conocida por la inmensa mayoría de ciudadanos del país;
arremete brutalmente contra los pueblos amazónicos dando una señal clara
de que los pocos electores que ellos le representan son absolutamente
prescindibles, mientras, claro está, los presidentes regionales de
Amazonas, San Martín, Loreto e Iquitos y los frentes de defensa de esas
regiones no se sumen solidariamente a las justas protestas de los
pueblos amazónicos (¿Les han hecho promesas de gasto público o les han
ofrecido favores que a lo mejor nunca llegarán?)
El día siete de mayo, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, el
mismo que no sirve para acabar con la racha de muertes en las carreteras
y vehículos super contaminantes en las ciudades, se vuelve
milagrosamente eficiente para fiscalizar pequeñas emisoras de radio y
cerrarlas (como Radio Libertad en Atalaya)[2] que son de las pocas que
en la selva informan la verdad de lo que está pasando y que el gobierno
no quiere que se sepa: que todos los pueblos amazónicos están
solidariamente luchando por defender sus territorios y la selva, no solo
para preservar su propiedad colectiva y la calidad de sus aguas y suelos
tan dañados por las petroleras, sino protegiéndonos a todos los
habitantes del planeta al buscar que en la amazonía se desarrollen
actividades que, en primer lugar, garanticen el derecho a existir que
tienen los pueblos que milenariamente la han habitado y que, en consulta
previa, libre e informada con las comunidades se decida qué actividades
económicas son las más convenientes para su propio desarrollo y el del
país que, por supuesto, es
mucho más que el solo crecimiento económico y las coimas que éste
permite en las más altas esferas de gobierno.
El día ocho de mayo, a través de comunicados de los misioneros oblatos
que sirven a las comunidades del Río Napo se supo rápidamente que
acorazados de la Marina de Guerra arremetieron contra las débiles canoas
de los nativos que habían puesto un cable sobre el río para impedir que
embarcaciones petroleras navegaran por él. ¡Sin duda, no es esta la
valiente marina de Grau que hace naufragar canoas y no auxilia a los
propios compatriotas hundidos! ¿Tanto daño le hace a nuestra marina
estar comandada por un presidente soberbio que califica a los hermanos
amazónicos como “perros del hortelano”?
El sábado nueve de mayo, el presidente García ha decretado el estado de
emergencia en casi toda la Amazonia, y el día de ayer, día de la madre,
ordenó que a los nativos awajun y wampis que protestaban en el puente de
Corral Quemado en Bagua Grande, les sacaran literalmente “la madre”.[3]
Un fuerte contingente policial de la DINOES (la misma que no ha sido
capaz de impedir el rebrote terrorista y su juego en pared con el
narcotráfico) masacrara a civiles peruanos que no portan fusiles sino
rudimentarias flechas y lanzas.
¿Puede un gobierno que defiende a rajatabla una política económica,
éticamente inicua, estar por encima del fin supremo del Estado que es la
persona humana (Artíc. 1 de la Constitución)?
Los ciudadanos de un país democrático creíamos que no. Sin embargo, lo
que está ocurriendo en la Amazonía nos demuestra lo contrario. Ya no
solo las voces de los principales líderes amazónicos es ignorada, sino
también la de los obispos de Yurimaguas, Jaén, Pucallpa, San Ramón,
Puerto Maldonado, Requena, Moyobamba e Iquitos quienes han solicitado
una solución justa y respeto para los pueblos amazónicos.[4] Aunque esta
vez más cauto, García aun no los ha tildado de “falsos cristos” como lo
hizo con los obispos del norte del país cuando se solidarizaron con la
justa lucha de los comuneros con el proyecto minero en Majaz.
¿De qué manera debería entonces amplificarse esas voces para que no sean
acalladas y se imponga la política del perro del hortelano en la
Amazonia? Tenemos dos caminos: Uno institucional, y menos costoso en
términos sociales, es que la Comisión de Constitución del Congreso
declare la anticonstitucionalidad de los DLs del Ejecutivo y proceda a
su inmediata derogatoria. Y otro camino, social y políticamente
impredecible, que los movimientos sociales regionales, con sus
presidentes regionales a la cabeza se pongan de pie para decir: ¡Basta!
y devuelvan al país la decencia y la soberanía que un Ejecutivo y un
Congreso pusilánimes no son capaces de cautelar.
Sin embargo, la elección de uno u otro camino está en manos de
liderazgos responsables que no pueden seguir actuando con temor. No todo
está perdido en el Congreso, no todos los congresistas son una manada de
otorongos, esta es una oportunidad para responder al mandato popular que
los eligió y reivindicarse como un auténtico poder del Estado, en vez de
una simple mesa de partes de un gobierno autoritario y corrupto. También
creemos que los presidentes regionales de Iquitos, Loreto, Madre de
Dios, Amazonas y San Martín no pueden acobardarse frente a las leyes de
García que criminalizan su participación al lado de reivindicaciones
justas de sus pueblos. Los presidentes regionales, deben saber que el
que otrora dio leyes abusivas, creyéndose todopoderoso, hoy purga
prisión precisamente por violaciones de derechos humanos. Esa hora
también podría llegarle a un presidente que desprotege los derechos de
las poblaciones de la Oroya, Cerro de Pasco, Choropampa y Madre de Dios
que están siendo envenenadas por las mineras; que desprotege a los
hermanos de la Amazonia a quienes la deforestación, las petroleras, las
mineras y el narcotráfico les dejan sin tierra, sin agua limpia,
amenazando las bases materiales de su propia existencia.
Nunca la solidaridad con los pueblos amazónicos se ha hecho tan urgente.
¡Alto a la violencia institucionalizada!
¡Salvemos la Amazonia!
[1] Decretos Legislativos que se exige derogatoria: Nros. 994, 1064,
1020, 1081, 1089, 1090, 1083, 1060 y 997
[2] http://www.servindi.org/actualidad/11340
[3] http://www.servindi.org/actualidad/11385 también:
http://www.aidesep.org.pe/index.php?codnota=700
[4] Comunicado del 05 de mayo 2009. Ver: http://www.muqui.org/ también:
http://www.aidesep.org.pe/index.php?codnota=703
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