Una petrolera
anglo-francesa está preparada para enviar más de 1.000 trabajadores a
una remota zona del Amazonas peruano habitado por indígenas aislados.
La empresa, Perenco, acaba de recibir la
aprobación del Gobierno peruano para construir numerosas plataformas y
pozos para buscar petróleo en la región. Se estima que se producirá el
mayor descubrimiento de petróleo de los últimos 30 años en Perú.
Perenco niega la existencia de pueblos
indígenas aislados en la zona, a pesar de que su existencia ya ha sido
confirmada por parte del Gobierno peruano, del ecuatoriano y también
por la empresa que operaba antes en el área (Barrett Resources), así
como por organizaciones indígenas de Perú. El Gobierno de Ecuador
incluso destinó 38.000 dólares para proteger a estos pueblos y Barrett
admitió que el contacto con ellos era “probable”.
La organización nacional indígena de Perú,
AIDESEP, se opone a los planes de Perenco. De hecho, ha solicitado al
organismo más importante de derechos humanos en América Latina, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que contribuya a
evitar que Perenco trabaje en la región.
A pesar de esto, Perenco tiene intención de
construir 14 pozos petrolíferos y trasladar entre 1.400 y 1.680
trabajadores a la zona. El contacto entre éstos y los indígenas
aislados podría culminar en un violento conflicto o diezmar a los
indígenas por contagio de enfermedades.
Fuentes internas a Survival han declarado
hoy: “Perenco parece decidida tanto a continuar con su mega proyecto
como a, incluso, negar que los indígenas aislados viven allí. Ya
deberían haberse dado cuenta de que la aparentemente aislada selva en
la que están operando es, en realidad, el hogar ancestral de varios
grupos indígenas, que muy posiblemente considerarán a estos
trabajadores como invasores. Todos han reconocido esto, incluso el
predecesor de Perenco.”
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