ARGENPRESS
Vicky Pelaez (EL DIARIO LA PRENSA, Nueva York)
El que
mal comienza, mal termina
(adagio popular)
Dicen
que las desgracias nunca vienen solas. Primero, el Perú fue estremecido
por la crisis financiera mundial que golpeó con mayor fuerza en América
Latina a los firmantes del Tratado de Libre Comercio (TLC), esto, a
insistencia del presidente Alan García uno de los más ardientes
promotores de este nefasto acuerdo de venta del país a los Estados
Unidos. Una semana después, vino la otra cachetada al país cuando se
destapó una red de corrupción interna, de tal magnitud, que hizo
renunciar a todo el gabinete de ministros.
El
escándalo de hidrocarburos, bautizado como Petrogate, estalló cuando un
ex ministro del Interior en el gobierno de Toledo, Fernando Rospigliosi
presentó en el canal 4 de television, cuatro audio grabaciones de
conversaciones del director de la compañía petrolera estatal PerúPetro,
Alberto Quimper con el ex ministro del primer gobierno de Alan García,
Rómulo León Alegría y el abogado Ernesto Arias Schreiber donde los tres
discuten sobre los sobornos, incluyendo 100 mil dólares y otros juegos
sucios que tuvieron que hacer para adjudicar cuatro lotes de
exploración petrolera en la costa norte peruana y uno en la región
selvática Madre de Dios a una empresanoruega casi desconocida Discover
Petroleum que tenía menos de 30 empleados en su planilla.
Todos
estos personajes junto con el cabildero dominicano de Discover,
FortunatoCanaán fueron recibidos no solamente por el ya ex primer
ministro Jorge del Castillo, sino por el mismísimo Alan García que se
supone dio su implícito visto bueno y el negocio siguió su
procedimiento. Tampoco se sabe cuanto dinero corrió debajo de la mesa.
Y cuando llegó la hora de destape, los platos rotos, como es habitual
en estos negocios, los pagaron los otros. El gabinete de ministros
renunció, Quimper fue detenido, Canaán regresó milagrosamente sin pasar
por aduana a la República Dominicana, y León Alegría se escapó al
extranjero, posiblemente a Argentina, por algo ha sido amigo íntimo de
Alan García.
Sin embargo, allí no termina el escándalo. Ahora
resulta que existe otra empresa, la norteamericana Petrotech que
pretendía los mismos lotes. Esta compañía obtuvo unos suculentos
contratos durante el gobierno de Alejandro Toledo que el presidente
García nunca modificó. En aquella época Petroperú le entregó 10 de sus
plataformas de explotación en el mar por una miserable renta de 10
millones dólares al año y le paga a Petrotech por el petróleo que le
compra, 382 millones de dólares al año. ¡Qué tal negocio que hizo
Toledo! ¿Y por qué Alan García no lo revocó?
Dicen los
especialistas que hidrocarburos es el cáncer de la corrupción y su
privatización iniciada por el gobierno de Fujimori, y seguida por él de
Toledo lo agudizó. Sin embargo, fue Alan García que convirtió el cáncer
de la corrupción en una plaga, tratando de privatizar todo lo que está
a su alcance.
Ni siquiera se salvó la Amazonía peruana –parte
importante del “pulmón del mundo”. Si en el 2005, el 15 por ciento de
la Amazonía estaba cubierto por lotes petroleros y gasfiteros
extranjeros, ahora son 72 por ciento, es decir 49 millones de hectáreas
del total 63 millones. Y eso sin contar ocho millones de hectáreas de
la selva destruida. Lo mismo pasa en la minería: solamente en Apurímac
el 38 por ciento de la superficie está ocupado por las corporaciones
mineras, en mayoría extranjeras que explotan y contaminan la madre
tierra sin compasión. Por algo el 69 por ciento de la población de este
departamento vive en la pobreza.
Los que escucharon el discurso
de Alan García en la despedida de su gabinete de ministros que
renunció, se acordaron en seguida de una de sus frases preferidas: “el
arte y la política consiste en jugar con las apariencias y las formas”.
Así implícitamente disculpó a los ministros de toda la culpa de
corrupción diciendo que “a pesar del gran trabajo que realizan, los
ministros son muy mal pagados, porque ganan solamente 3,200 dólares al
mes”.
Pero García, ni se acordó que un 65 por ciento de los
peruanos ganan 159 dólares al mes y que hay un 20 por ciento que
sobrevive en un dólar al día sin teneralgún chance, ni siquiera de un
mínimo intento de corrupción a diferencia de los “mal pagados”
ministros rodeados permanentemente de todo tipo de cabilderos,
nacionales e importados.
Desesperado frente a la crisis
financiera y el rechazo del 72 por ciento de la población a su
presidencia, Alan García trató de dar un golpe maestro a su destino y
nombró al gobernador provincial de Lambayeque, el ex izquierdista
Yehude Simón Munaro, como nuevo primer ministro. La derecha ya le dio
su apoyo, bautizando a Simon como el “Lula” peruano. La izquierda, a la
vez, le otorgó 100 días de prueba, aunque ya empiezan destapes sobre
Simon ligándolo al Opus Dei.
Serán tal vez, días difíciles para
un ex partidario del MRTA quien evolucionó ideológicamente del marxismo
al ''capitalismo con rostro humano', convirtiéndose en partidario del
TLC, defensor de las privatizaciones y aliado de Alan García cuyo
gobierno ya debe superar a su anterior gestión como uno de los más
corruptos de la historia.
Ya lo dice el dicho "gallina que come
huevo, ni aunque le quemen el pico", García seguirá con sus mañas, si
el pueblo no lo detiene.
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