El Presidente García,
hace algunas semanas, declaró que dado que no se podía explotar gas en
el Parque Nacional Bahuaja-Sonene, veía la posibilidad de acceder al
gas del Candamo desde fuera del área protegida (por un túnel o
perforando oblicuamente, supongo). Ya que volvemos al tema, comparto
con Uds. algunas consideraciones:
1. La amenaza principal que
enfrentamos
hace un año no fue el ingreso de petroleros al Candamo, sino la
mutilación del PN Bahuaja-Sonene. Esto es absolutamente innegociable.
2. La explotación de
hidrocarburos, per
se, no es un monstruo destructor obligado. Existen maneras de minimizar
impactos hasta niveles (para mí, ignorante que soy) muy aceptables, y
tenemos varios ejemplos de operaciones petroleras responsables (ejm.
las exploraciones que condujeron al descubrimiento del yacimiento
Candamo). Creo que para todos nosotros es muy importante deslindar
nuestra comprensión de estos asuntos. Hay quienes se oponen
ideológicamente a las petroleras, lo cual es muy respetable, pero es
preciso aclararlo, porque no es de lo que estamos hablando en este caso.
3. Creo que mucho más pueden
destruir,
social y ambientalmente, la minería informal, el narcotráfico y la tala
ilegal, que ocurren sin ningún tipo de control, corrompen a las
instituciones a todo nivel y corrompen nuestro futuro. Yo, Dios me
perdone, rechazo toda actitud populista, que asume que si lo hacen "los
pobres" debe ser bueno o debe ser defendido. Creo que eso no es
revolución social sino demagogia. Los pobres también pueden ser
corruptos, qué duda cabe, y todos conocemos a pobres "profesionales",
que en realidad son victimarios de los más vulnerables, la inequidad
social malea a todos, como en Paco Yunque.
4. Por otro lado, es evidente que
también existe una corrupción petrolera y gran-minera en el Estado, que
siempre opta por defender a las empresas por encima de su obligación de
defender los derechos (sociales, territoriales y ambientales) de los
ciudadanos, especialmente los más vulnerables (niños, mujeres,
indígenas). También es evidente la idiotez venal que infecta a la
Sociedad Nacional de Minería y Petróleo. Basta ver los millones que
desperdician en comerciales que no cree nadie. Todos somos concientes
de muchos pecados muy graves cometidos por empresas grandes y de
realidades espantosas (río Corrientes, río Rímac, La Oroya).
5. Sin embargo, de todos modos las
grandes son más fáciles de ajustar que los ilegales. El gobierno y la
Sociedad de Minería hacen la vista gorda a la minería informal, le
tiran el muerto a los gobiernos regionales (lo cual es indignante). La
oposición popular y ambientalista concentra su fuego contra petroleras
y mineras grandes. Pero eso deja un sector tremendamente dañino suelto
en plaza, que en efecto constituye una amenaza real mucho mayor a las
áreas protegidas que la explotación de hidrocarburos. Justamente, ese
fue un argumento que utilizamos el año pasado: Levantar la protección
sobre el Candamo lo condenaba a ser invadido y destruído por ilegales
mucho antes de que llegara cualquier petrolera.
6. De hecho, en PN Bahuaja-Sonene
ya
está siendo invadido ilegalmente por mineros en Madre de Dios y por
cocaleros en Puno. En el último caso, no es la pobreza sino la codicia
(y la impunidad) lo que alienta a los invasores. Además, persisten las
malas relaciones entre la administración de ANP y la población local
del Alto Tambopata. Insisto en que estas son amenazas y problemas
muchísimo más serios y complejos de resolver que cualquier alucinada
tentación petrolera.
7. En consecuencia, debemos
mantenernos
vigilantes e informarnos, como muy bien se ha planteado; pero también
debemos mantener la perspectiva de las cosas y no perder de vista el
"pájaro en mano" de las amenazas ilegales activas y comprobadas, que no
sólo destruyen biodiversidad sino que socavan a la propia patria. Esto
es particularmente importante en la coyuntura de actualización de los
planes maestros de Bahuaja y Tambopata, y en la coyuntura englobante
del nuevo SERNAP y el flamante MinAmbiente, que debieran producir
lineamientos estratégicos y acciones enérgicas respecto a estos retos.
8. Modestamente, nuestro Grupo de
Trabajo ya empezó, por lo menos, a denunciar el infierno de la
ilegalidad minera y maderera en Madre de Dios y Puno. Pero debemos
caminar hacia una estrategia de incidencia sobre el Estado y sobre la
Sociedad Nacional de Minería mucho mejor sostenida y estructurada. Les invito a construirla.