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ECUADOR - El gobierno oculta la agonía del Yasuní ITT Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Ecuador
Jueves, 02 de Mayo de 2013 13:12

VANGUARDIA

Todo indica que está en marcha el llamado plan b, que consiste en explotar el petróleo mientras no hay política ambiental clara
El plan B para la explotación del proyecto Ishpingo Tiputini Tambococha, ITT está en marcha. Esto ha sido denunciado por expertos petroleros y ambientalistas que no han caído en las mieles de la propaganda oficialista. La propia promotora del proyecto, Ivonne Baki, y jefa del equipo negociador ha admitido el poco interés internacional a la propuesta que se vendió como una innovación en materia de conservación ambiental.

 

Tres nuevos elementos han mostrado que el plan B camina a paso acelerado: primero, el Ministerio del Ambiente aprobó la licencia para realizar estudios de impacto ambiental, una etapa preliminar a los trabajos de exploración sísmica en el área. Segundo, los trabajos de exploración en el bloque 31 que adelanta Petroamazonas desde el año pasado, una vez que ya obtuvo la licencia ambiental. Y la tercera, la ampliación del bloque 14 a cargo de la compañía china Petroriental, que actualmente colinda al norte con el ITT. Simultáneamente, según denunciaron organizaciones ecologistas, han circulado mapas que muestran un rediseño del Parque Nacional Yasuní, para justificar que los campos Tiputini y Tambococha están fuera del parque, lo cual no sería verdad.
El proyecto de dejar el crudo dentro de la tierra, llamado Yasuní ITT, agoniza. A pesar de las promesas de recaudar 100 millones de dólares al final de este año, la mayor parte son ofertas. El Ecuador, su diplomacia, el equipo de negociadores que viaja alrededor del mundo, no ha logrado conmover a la comunidad internacional ni a los inversionistas. Como es la costumbre oficial, no se admiten errores, hay cero autocrítica en este proceso, y solo parece que el egoísmo de los grandes países terminará por extinguir la última de las utopías de la autodenominada Revolución ciudadana. Desde el gobierno se ha dicho que si no se logra financiar el proyecto, y se empieza a explotar el crudo, el dinero se devolverá a los donantes. Sin embargo, a la par de estas ofertas, el gobierno ha emprendido en una campaña interna denominada Yasunízate, que implica levantar fondos entre la sociedad ecuatoriana para solventar el proyecto. Todo esto tiene el sabor espeso de propaganda oficialista. Además de tratarse de una cruel paradoja: mientras la Asamblea discutía un nuevo paquete de impuestos que sacará 400 millones de dólares adicionales del bolsillo de los ecuatorianos, y la pro forma 2012 prevé un gasto superior a 250 millones de dólares en publicidad oficialista, se obliga a los ciudadanos a entregar aportes "voluntarios" para esta nueva gran idea de la Revolución ciudadana. Por lo menos, debieran empezar con el ejemplo: ¿por qué los ministros de Estado y el enorme aparato de sueldos dorados de la burocracia revolucionaria no dona un día de sueldo para el proyecto Yasuní? O la Secretaría de Comunicación pudiera dejar de producir sus cadenas en contra de los críticos al gobierno y esos recursos destinarlos al proyecto Yasuní ITT.
Con esa política de Estado que termina convirtiendo en propaganda cualquier iniciativa, el proyecto no sólo fracasará financieramente, sino que terminará por ocultar una de las grandes realidades que el gobierno no le dice al país: el Parque Nacional Yasuní, está en grave riesgo, no porque la comunidad internacional no haya querido aportar sino porque la política ambiental del Ecuador va de tumbo en tumbo.