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Petróleo en Latinoamerica -
Ecuador
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Lunes, 22 de Marzo de 2010 22:00 |
QUIEN ESTA DETRAS DE IVANHOE?
Escrito por Diego Gilberto Mantilla Guerra
lunes, 20 de octubre de 2008
El director de la empresa que obtuvo la concesión del campo petrolero
de Pungarayacu ha estado envuelto en dos desastres ecológicos. Los
desastres ocurrieron en dos minas de oro: una en los Estados Unidos y
otra en Guyana. Robert Friedland es el ejecutivo principal de Ivanhoe
Energy, la empresa que obtuvo la concesión del campo Pungarayacu.
También es el accionista principal de la empresa, propietario de una
quinta parte de las acciones, según documentos de la empresa.
Friedland, de 58 años de edad, actualmente reside en Singapur. Su
fortuna excede los 1.500 millones de dólares, según la revista Forbes.
En 1984 Friedland era el gerente de una empresa minera llamada Galactic
Resources. Galactic Resources era la propietaria de una mina de oro
llamada Summitville en el estado de Colorado en los Estados Unidos. La
mina de cielo abierto de Sumitville está en medio de las Montañas
Rocallosas a 3.500 metros sobre el nivel del mar. Galactic Resources,
por medio de una subsidiaria, minó la montaña hasta 1991. El método
usado se conoce como lixiviación en pila y consiste en amontonar pilas
de material, añadir una solución de cianuro y esperar que el oro se
separe de las pilas. Las operaciones mineras deforestaron
aproximadamente cinco kilómetros cuadrados de bosque, provocando la
erosión del suelo. Los materiales que quedaron expuestos a los
elementos en la superficie cambiaron la naturaleza del suelo,
volviéndolo más ácido. El ácido producido comenzó a acarrear metales
pesados como cobre y aluminio a las fuentes de agua que rodeaban la
mina. A parte de eso, el cianuro usado en el proceso de separación del
oro comenzó a filtrarse al suelo. Y la solución de cianuro se derramó
de las tuberías usadas para transportarla, llegando eventualmente a un
afluente de Río Alamosa, según un informe de la Agencia de Protección
Ambiental de los Estados Unidos.
Galactic resources se fue a la quiebra en 1992 y el costo de limpiar la
mina quedó en manos del gobierno. La Agencia de Protección Ambiental de
los Estados Unidos estima que el costo de limpiar la contaminación de
la mina excede los 100 millones de dólares. Friedland renunció a su
cargo y nunca admitió responsabilidad por el daño ecológico. Tratando
de recuperar parte del costo de la limpieza, el gobierno de los Estados
Unidos demandó legalmente a Friedland. En el 2000, después de varios
años de juicio, Friedland accedió a pagar casi 30 millones de dólares.
Durante su juicio, un abogado del gobierno de los Estados Unidos acusó
a Friedland de negligencia. El diario canadiense Globe and Mail publicó
que el abogado dijo en la corte que Friedland ignoró la asesoría
técnica de ingenieros quienes visitaron la mina, quienes advirtieron a
Friedland que la mina tenía serios problemas cuando él la compró. Según
el abogado del gobierno, Friedland ignoró las advertencias porque su
empresa estaba en problemas financieros y necesitaba ganar dinero con
prontitud.
Otro desastre ambiental minero en el que Friedland estuvo envuelto fue
el colapso de la represa de agua contamida en la mina de oro de Omai en
Guyana. En 1990 Friedland compró la empresa minera South American
Goldfields, haciéndose dueño del 30 por ciento de la mina de oro de
Omai, otra mina de cielo abierto. En Omai también se usaba cianuro para
extraer el oro. El agua contamida con cianuro que quedaba luego de
sacar el oro era depositada en una represa. La noche del 19 de Agosto
de 1995 la represa colapsó, y casi 700 millones de galones de una
solución de cianuro se derramaron sobre el Río Omai. El agua de la
represa había estado acumulándose por dos años. El diario
estadounidense New York Times reportó que según expertos de la
Organización Mundial de la Salud todos los peces del Río Omai murieron
cuando el agua con cianuro se derramó. El Río Omai desemboca en el Río
Essequibo. Ochenta kilómetros del Río Essequibo fueron declarados zona
de desastre ecológico.
Friedland en la actualidad está envuelto en otros proyectos mineros de
gran escala, incluyendo una mina de oro y cobre en Mongolia y una mina
de uranio en Niger.
Según un comunicado de prensa emitido por la Presidencia de la
República del Ecuador, Rafael Correa dijo que en el proyecto
Pungarayacu el estado ecuatoriano no corre riesgo alguno, que todo el
riesgo estaba de lado de la empresa. Esta declaración no toma en cuenta
el posible costo de limpiar un desastre ecológico dejado por una
empresa extranjera, una posibilidad que se puede contemplar fácilmente,
dados los antecedentes de Robert Friedland.
Según el comunicado de la Presidencia, el estado ecuatoriano recibirá
40 mil millones de dólares del proyecto Pungarayacu. Esto enfatiza un
problema común de los países subdesarrollados. Se ven forzados a vender
sus preciosos recursos naturales a cambio de capital para financiar su
desarrollo. Cuando el desastre de Omai ocurrió, casi el 10 por ciento
del valor de las exportaciones de Guyana eran generadas por la mina de
oro. El gobierno de Correa, en su afán de atraer capital, está
continuando un sistema económico basado en el consumo acelerado de los
recursos naturales, el mismo que trajo desastre a otras tierras.
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