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Petróleo en Latinoamerica -
Ecuador
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Lunes, 22 de Marzo de 2010 22:00 |
Proyecto petrolero amenaza la Reserva de Biosfera Sumaco
La mayor parte de la provincia de Napo en la Amazonía Ecuatoriana se
ubica dentro de la Reserva de Biosfera del Sumaco, declarada por la
UNESCO. La compañía canadiense Ivanhoe Energy obtuvo la concesión del
proyecto hidrocarburífero del gobierno ecuatoriano.
Se proyecta para extraer entre 4.5 mil millones de barriles y 7 mil
millones de barriles de petróleo de 30 o más pozos. El proyecto no ha
sido suficientemente estudiado y se teme que tendrá graves impactos
sociales y ambientales.
El gobierno ecuatoriano ha sido pionero en proponer al mundo un
proyecto ejemplar como el de “dejar el crudo bajo el suelo”, en el
Parque nacional Yasuní en la amazonía ecuatoriana. Este proyecto
consiste en no extraer el petróleo que se encuentra en el Parque
Nacional Yasuní, y obtener compensación económica de la comunidad
internacional por el esfuerzo de conservación de la biodiversidad y los
pueblos indígenas que habitan la zona.
Pero áreas de comparable valor biológico están siendo concesionadas a
multinacionales petroleras no muy lejos del Yasuní. En la búsqueda de
recursos financieros, el gobierno nacional ha concesionado el Bloque
20, conocido también con el nombre Pungarayacu, para la extracción
crudo pesado. Se trata de unas 146.000 hectáreas de terreno que se
extienden incluso sobre zonas pobladas y protegidas como la Reserva de
Biosfera Sumaco.
El Parque Nacional Sumaco se extiende entre los cantones Arosemena Tola
al sur, pasando por las ciudades de Archidona y Tena en prolongándose
en dirección al este por el cauce del río Napo hasta la ciudad de Coca
(en la provincia de Orellana), y continuando aguas arriba por el río
Coca. Designada como Reserva Biosfera por UNESCO en 1997, consta de más
de 930.000 hectáreas de bosque primario tropical y andino y una gran
cantidad de biodiversidad. En la provincia hay otros bosques
protectores, como la Reserva Antisana y Llanganates. La zona atrae
muchos turistas cada año que quieren disfrutar la selva y la
naturaleza. Se teme que el proyecto petrolero perjudique seriamente la
industria local de eco-turismo, que representa una importante fuente de
trabajo.
A pesar de que la Constitución del país tiene leyes muy estrictas sobre
el proceso de participación cuidadana frente a proyectos extractivos y
contempla también aspectos ambientales y de forma pionera en el mundo,
los derechos de la naturaleza. Sin embargo, la compañía Ivanhoe Energy
no esta cumpliendo con los mismos y avanza sus operaciones mediante
engaños y dividiendo a las comunidades indigenas y lideres comunitarios.
Esta falta de cumplimiento se pone e manifiesto en la falta de consulta
previa. El gobierno inició las negociaciones con Ivanhoe sin consultar
a los pueblos indigenas y afectados por el proyecto, ignorando así sus
derechos constitucionales. En Mayo del 2009, el pueblo kichwa de
Rukullacta publicó una denuncia sobre esa violación de la ley. El
gobierno continúa ignorado varias denuncias y demandas legales
efectuadas por varios sectores sociales contra el proyecto.
El Estudio de Impacto Ambiental (EIA), realizado en solo seis meses, ha
sido muy superficial e inadecuado para cubrir los riesgos del proyecto.
Contiene conclusiones y contradicciones no justificadas. En especial
las fuentes del agua, sumamente importantes en un bosque tropical,
resultan altamente amenazadas. El EIA declara la sensibilidad de las
áreas con agua, y concluye que el riesgo de contaminación es
irrelevante o moderado sin dar justificación por esta conclusión. Tras
la publicacióndel estudio, se dio un plazo de tan sólo tres semanas
para comentarios público, tiempo que coincidió con las elecciones
nacionales que lógicamente absorbieron totalmente la atención de la
población.
La compañía petrolera no tiene capital suficiente para ejecutar el
proyecto, por no mencionar para la implementación de las medidas de
precaución necesarias para minimizar derrumbes y contaminación y para
la remediación ambiental. Además, no se contemplan las áreas que se
verán afectadas, ni las carreteras que se construirán, ni la
destrucción del bosque primario.
Además, la compañía Ivanhoe Energy está aplicando la habitual
estrategia de negociar con algunos líderes y miembros de las
comunidades, comprándolos con la promesa de empleos, en lugar de
acercarse a dialogar con los gobiernos seccionales. Con ello pretenden
facilitar su ingreso a la zona aunque no cuenten con el consenso de
toda la comunidad.
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