EL COMERCIO, Quito - 3 de febrero 2010
La crisis del ITT desde afuera
La propuesta de moratoria
petrolera en el ITT ha quedado debilitada desde el mismo vértice
presidencial
Por Eduardo Gudynas
¿Cómo
se interpreta en el exterior el debate sobre el ITT o la renuncia de
Fander Falconí a la Cancillería? El seguimiento del Centro
Latinoamericano de Ecología Social (Claes) deja en claro que el tema
llegó a los más apartados rincones del mundo, despertando preocupación
y reacciones con un balance negativo.
Mientras el Wall Street
Journal subrayó los dichos presidenciales de pasar a la explotación del
petróleo si el plan fracasaba, el New York Times recordó su crítica a
los países dispuestos a donar para proteger el Yasuní.
En
primer lugar debe quedar en claro que en este mundo globalizado el
debate ecuatoriano sobre el ITT se ha difundido por todo el planeta.
Aquellos que creen que fue mera discusión doméstica, donde los
calificativos no trascenderían, se equivocan.
En segundo
lugar, las advertencias presidenciales sobre el papel del PNUD se suman
a otras embestidas contra el sistema de Naciones Unidas y terminan
debilitando el entramado que sostiene la Convención sobre el Cambio
Climático. Pocas semanas atrás, por ejemplo, la conservadora Fox News
en Estados Unidos también criticaba a la ONU, denunciando un supuesto
complot para establecer un organismo ambiental global. Una bizarra
coincidencia que poco ayuda.
En tercer lugar, el llamado a que
los donantes pusieran sus dineros en sus orejas es el color y
sensacionalismo que aprovechan los medios para vestir sus notas. Pero
sus consecuencias son serias, no solo por la crítica a los países que
a lo largo de meses de reflexión fueron pasando de posturas clásicas
de una “compensación” a otra, muy novedosa, de “responsabilidad
compartida” y solidaridad ambiental.
La novedad en la propuesta
ITT apelaba a una responsabilidad compartida entre naciones y el apoyo
multilateral a un fondo ambiental. Su cristalización requiere no sólo
del concurso ecuatoriano, sino también que en los países
industrializados se debía convencer a mucha gente que abandonara viejas
ideas. Por lo tanto, había mucho en juego tanto en el sur como en el
norte. Lastimosamente, esta novedad quedó seriamente dañada, y será más
difícil no sólo que se la retome, sino también que otras naciones
exploren camino similar.
En las discusiones internacionales
emerge un quinto aspecto: la credibilidad dañada. La cancillería, bajo
la guía seria, sobria y perseverante de Fander Falconí, trabajó para
generar una imagen responsable y confiable.
Lastimosamente,
todo eso se derrumbó. La propuesta de moratoria petrolera en el ITT ha
quedado debilitada desde el mismo vértice presidencial.
Para rescatarla, el Presidente deberá remontar estos problemas, ya
que en buena medida él mismo los ha desencadenado.
Muchos ojos miran hacia Quito deseando que esto sea posible.
Columnista invitado