http://www.telegrafo.com.ec/temadeldia/noticia/archive/temadeldia/2010/01/22/Extracci_F300_n-petrolera-da_F100_a-salud-de-comunidades--.aspx
Tomada de la edición
impresa del 22 de
enero del 2010
Extracción petrolera daña salud de comunidades
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Informe de la ONU y organizaciones de Ecuador
indican que,
sobre todo los indígenas, desarrollan enfermedades a causa de la
contaminación
de empresas hidrocarburíferas.
Antecedentes
Desde hace más de 15 años un grupo de comunidades indígenas de
Ecuador
mantiene un litigio con la petrolera estadounidense Chevron-Texaco por
daños
ambientales.
Los demandantes acusan a la petrolera de causar daños
medioambientales
irreparables entre 1971 y 1992 y consideran que esos vertidos son la
causa del
aumento de casos de cáncer.
Los indígenas que habitan en zonas petroleras en Ecuador y
Latinoamérica
registran un alto índice de cáncer de acuerdo con un reciente informe
de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU). Este documento, emitido el
jueves
pasado, indica que la dolencia es 30 veces mayor que la media
nacional.
“El cáncer de riñón y de piel es quince veces mayor, y el de estómago,
cinco”, señala el informe, elaborado por expertos y producido por la
secretaría del Foro Permanente de las Naciones Unidas para Cuestiones
Indígenas.
La ONU señala que las multinacionales petroleras no se
“responsabilizan” por crear mecanismos de control que prevengan
enfermedades catastróficas. “Estas empresas no abordan los
mecanismos que pueden prevenir las enfermedades y no asumen los costes
de
remedios como la quimioterapia”, asevera Myrna Cunningham, presidenta
del
Centro para la Autonomía y Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
Pero además de dicho documento internacional, estudios efectuados en
Ecuador
revelan una problemática similar. En 2008 la ONG Acción Ecológica junto
con la
Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) efectuaron un
análisis en 7
comunidades de la Amazonía. Cinco de ellas cercanas a pozos petroleros
y 2
lejanas a ellos.
Adolfo Maldonado, médico e investigador en salud y ambiente de Acción
Ecológica, explica que el estudio se efectuó con 303 habitantes de la
región y se notó que “conforme vivían lejos, disminuían las
afecciones” a diferencia de los que viven cerca de las petroleras.
“Los casos de daños genéticos fueron superiores en quienes vivían cerca
de los mecheros”, indica.
137
comunidades indígenas habitan en la provincia de Sucumbíos, donde
existe
actividad petrolera
Los resultados señalan que un 73,8% de las familias afectadas
manifestaron que
la actividad de Perenco les aumentó la frecuencia de enfermedades
bastante o
mucho, mientras que el 26,2% manifestó que poco o nada.
Además en análisis realizados al medioambiente se obtuvo que el 53,8%
del suelo
está contaminado, al igual que el 34,3% del agua del sector y el 100%
de los
sedimentos. “Siendo la causa de esta contaminación la presencia de
hidrocarburos y metales pesados”, destaca el informe.
“Las aguas están contaminadas, los índices de toxicidad son elevados;
en
la zona de Perenco se encontró que había niveles elevados. La gente
consumía
esas aguas y es evidente que esas dolencias se contraen por vía
respiratoria,
consumo de agua y comida contaminada por los mecheros”, menciona
Maldonado.
Otro de los estudios que revela el alto grado de contaminación de
las
petroleras se hizo con la Fundación Salud, Ambiente y Desarrollo,
Óilwatch,
PUCE, Acción Ecológica y Fundación Hesperian en 2001: “Ecuador ni
es ni será ya país amazónico”. Este se realizó en el área de influencia
de 80 comunidades con 237 encuestas a familias que sumaron 1.520
personas. Se
hicieron 342 visitas a instalaciones petroleras entre Sucumbíos y
Orellana.
El resultado: la principal causa de muerte es el cáncer en un 32% del
total de
fallecimientos, tres veces más que la media nacional de muertes por
cáncer (12%
en Ecuador). La tasa de mortalidad por cáncer de la población estudiada
asciende a 13.6/10.000 habitantes, el doble que en la Sierra, el triple
que en
la Costa.
Solo en Sucumbíos hay 137 comunidades indígenas y conforman el 12% del
total de la población de la provincia (177.560 habitantes).
Luis Fernando Calderón, director nacional de Salud Intercultural
Bilingüe,
reconoce que las poblaciones indígenas por su condición económica son
más
vulnerables.
Y explica que a través del programa de Protección Social del Ministerio
de
Salud Pública (MSP) están manejando las enfermedades catastróficas y
brindando
atención básica y primaria en poblaciones de difícil acceso por la
geografía
para superar la situación. “El MSP está preocupado por incorporar
dentro
del diagnóstico del sistema de información la identificación de las
poblaciones más vulnerables. Para poblaciones aisladas, más
predispuestas a problemas graves de salud (Wuaorani, Tagaeri y
Taromenane), se
ha hecho un plan de medidas precautelares porque tienen un alto riesgo
de
enfermar por contacto con otra cultura”, dice.
En cambio Elizabeth Moreno, responsable de salud intercultural de
Sucumbíos,
asevera que los problemas se incrementan porque también pocas madres
acceden a
un Papanicolaou para diagnosticar el cáncer uterino. Algo que también
coincide con el informe de la ONU.
Cunningham, presidenta del Centro para la Autonomía y Desarrollo de los
Pueblos
Indígenas, indica que los altos índices de mortalidad entre mujeres
embarazadas
de la etnia en países como Bolivia, Ecuador y Nicaragua se deben a la
desconfianza que existe en el sistema de medicina occidental, que
“discrimina en muchas ocasiones a los indígenas, y las propias
embarazadas”.
Para la funcionaria ecuatoriana, Moreno, el problema se acentúa porque
algunos
indígenas, por decisión propia, no acuden a hacerse atender. Incluso,
tras efectuar un estudio de salud sexual y reproductiva sobre la
atención a
partos, se determinó que el 70% de las féminas tiene el parto en su
comunidad y
30% accede a los servicios de salud. “En Sucumbíos hay un 40% que
accede
a servicios de salud occidental y 60% que no lo hace”, detalla.
Jorge Guamán, coordinador nacional del movimiento Pachakutik critica el
que los
pobladores deban padecer la contaminación por “la práctica minera, la
explotación petrolera y la tala de bosques que repercuten en la gente
porque no
tiene atención primaria”.
Y critica, por su experiencia en Sucumbíos, Morona Santiago,
Orellana, Zamora y Napo, que “no hay cobertura ni se ven los
programas de salud del MSP de los que se habla. Las ONG tienen mayor
iniciativa”. Algo que para él debe solucionarse pues es
“notorio el alto grado de contaminación en
Orellana, Sucumbíos y Napo”.
Redacción y Agencias