EL COMERCIO
Un plan B para el bloque ITT está listo
1/17/2010
Redacción Sociedad
Desde hace nueve meses el Gobierno tiene un plan B para explotar
petróleo en el Yasuní. Pese a que, por un lado, el Régimen insiste en
que su prioridad es dejar los 846 millones de barriles crudo bajo el
subsuelo del Yasuní, por otro maneja la alternativa de la extracción.
Esa segunda opción se evidencia en un documento presentado por
Petroecuador en el Círculo Militar, en Quito, en abril de 2009. Allí
se establece que se necesitarán invertir USD 3 500 millones en el
desarrollo y producción del bloque Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT).
Además, se explotará en dos etapas: la primera -denominada de
producción temprana- sería en el pozo Tiputini, de unos 33 millones de
barriles. Los cuales serán mezclados con el crudo liviano de
Edén-Yuturi, para facilitar su transporte a Balao, en Esmeraldas, por
medio del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP).
Se incluye un mapa en el cual se resalta que el destino final del crudo
del ITT será la Refinería del Pacífico, en Manabí.
Pese a la insistencia del Gobierno de que la Iniciativa Yasuní es la
prioridad, según Esperanza Martínez, una de las impulsoras de la
propuesta desde el grupo Acción Ecológica, el Presidente “dio más
oxígeno a la segunda opción: extraer el crudo”.
Eso fue evidente, por ejemplo, en una reunión del Directorio de
Petroecuador, en la que participaron el presidente Rafael Correa y el
ex canciller Fander Falconí, el 1 de julio de 2008.
Con la resolución 044 se decidió que si hasta octubre de ese año no se
concretaba la Iniciativa, se tengan listas las bases de licitación
internacional y permisos ambientales para explotar el ITT.
La Unidad ITT de Petroecuador avanzaba con el proceso. El 18 de marzo
de 2007 se firmó un memorando de entendimiento entre Petroecuador,
Sinopec de China, Enap de Chile y Petrobras de Brasil. En ocho
cláusulas se estableció que era “para el desarrollo y producción” de
los campos del bloque ITT.
Tres meses después (el 5 de junio de 2007) el plan de conservación fue
lanzado por Correa, en Carondelet. Oficializó la propuesta de no
extraer la reserva, a cambio de que la comunidad internacional aporte
con, al menos, USD 3 500 millones.
Luego de seis días, Carlos Pareja Yanuzelli, entonces presidente
ejecutivo de Petroecuador, solicitó a Alexis Mera, secretario jurídico
de la Presidencia, que se corrijan los límites de la Zona Intangible
(de protección a los tagaeri y taromenane, en aislamiento voluntario).
Lo hizo a través del oficio 269, “para que las plataformas existentes
de los pozos Ishpingo 1 y 3 queden fuera de los límites de la Zona
Intangible”. Allí está prohibido todo tipo de actividad extractiva.
Siguiendo los lineamientos del Presidente, hace dos años y seis meses
tres equipos de negociadores, en distintos tiempos, difundieron y
promocionaron la propuesta verde del Régimen.
Al principio fue liderado por el ex ministro de Minas y Petróleos,
Alberto Acosta (uno de sus principales promotores) y luego la cabeza
más visible fue el ex canciller Fander Falconí. Incluso, la
Cancillería asumió la vigilancia del Consejo Administrativo y
Directivo de la Iniciativa (CAD).
En julio de 2008 se armó otro grupo, que incorporó al ex alcalde de
Quito Roque Sevilla como presidente, al diplomático Fernando Carrión y
a Yolanda Kakabadse como integrantes.
Tras desarrollar el concepto de la propuesta, el grupo emprendió la
promoción en Europa y EE.UU. El presidente Correa encabezó una gira a
Bélgica, en noviembre de 2009. Esos viajes y promociones significaron
para el país un gasto de, al menos, USD 1 millón. Además de los 300 000
euros de Alemania y USD 200 000 de España.
Con los meses la campaña surtió efecto. Según Sevilla, Alemania,
España, Bélgica, Francia y Suecia se comprometieron a aportar USD 1 700
millones, por 13 años. Además, se escogió al Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) para administrar el fideicomiso, con
el voto de tres funcionarios ecuatorianos y dos foráneos.
Paralelamente, los miembros del CAD se reunieron cuatro veces con
Correa para informarle sobre los avances. La última cita fue el 10 de
diciembre, antes del viaje a Copenhague. “Tras dos horas de
explicaciones, él lo aprobó”, aseguró Sevilla.
El sábado pasado, en medio del desconcierto de todo el equipo
negociador, el presidente Correa dijo que la negociación era vergonzosa
y que beneficiaba a los donantes. Las declaraciones generaron la
renuncia del equipo y la salida del canciller Falconí, quien acaba de
ser declarado “traidor” por el Presidente.
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