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Petróleo en Latinoamerica -
Ecuador
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Martes, 08 de Septiembre de 2009 23:00 |
domingo, septiembre 06, 2009
Los Gobiernos Progresistas en Surámerica,
no han puesto en tela de juicio la validez del modelo extractivista. /
Entrevista a Alberto Acosta de FLACSO
Yásser
Gómez / Mariátegui
06/09/09
Alberto
Acosta, economista ecuatoriano, es investigador de la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), ha sido fundador del
movimiento Alianza País, Ministro de Energía y Minas y presidente de la
Asamblea Nacional Constituyente. Mariátegui. La revista de las ideas,
lo entrevistó en Lima, antes que inicie su disertación en el seminario
XIII Diálogo Democrático. La Crisis y las Industrias Extractivas en
América Latina. Organizado por el Grupo Propuesta Ciudadana, Oxfam
Internacional y Revenue Watch Institue.
- Para que el gobierno de Alianza País se consolide en el poder y
realice las transformaciones sociales, necesita un partido que aún no
lo tiene ¿Cómo analiza esto?
- Es fundamental que el presidente Rafael Correa entienda que hay que construir un movimiento o un partido político
amplio, democrático y participativo. Se requiere una buena estructura
social para poder sostener un proceso de cambio. No se trata
simplemente de formar unos cuantos comités aislados para defender los
avances del proceso que está en marcha, sino que todo este proceso
tiene que hacerse con una creciente participación ciudadana. Tenemos
que entender definitivamente, que la construcción de una sociedad
democrática, tiene que ser con métodos democráticos, de mucha
participación, de mucho debate y de posibilidades de definición de las
políticas con amplios sectores de la sociedad.
En segundo lugar, el gobierno requiere no
sólo buscar adeptos entre quienes están dentro del movimiento, sino
convocar a otros actores de la sociedad. Tiene que hacer un
esfuerzo para tener una base horizontal
mucho más amplia. Por ejemplo, el gobierno
tiene que hablar, discutir, dialogar, llegar a acuerdos con el
movimiento indígena, sindical, de mujeres, jóvenes, ecologistas con
muchos sectores, que de una u otra manera coinciden en gran
parte de los temas que está planteando el gobierno ecuatoriano. Esto no
significa que todos estos grupos tienen que apoyar irrestrictamente
todas las políticas del gobierno, pero todos estos grupos tienen que
sentirse parte de la definición y ejecución de las políticas que van en
beneficio de la sociedad. Y en tercer lugar, este
proceso de conformación de un gran bloque histórico, que permita
las transformaciones tendrá que ser respaldado por la práctica
gubernamental. Requerimos mucha coherencia en el gobierno del
presidente Correa. Ahí tenemos un problema grave, porque en algunos
ámbitos el gobierno de Alianza País no está siendo coincidente con los
planteamientos de cambio iniciales como en el sector agrario para
mencionar un caso concreto. Esos me parecen los elementos fundamentales.
- ¿Se está avanzando en este proceso de organización?
- Alianza País es un movimiento. Eso surgió en el proceso electoral del
año 2005, se ha ido ampliando, reorganizando y reformulando, pero
todavía no existe una institucionalidad política como un movimiento,
menos aún como un partido político. Ese es uno de los déficits que
tiene todavía este proceso de la revolución ciudadana y el presidente
Correa cree que va a cerrar esta brecha, simplemente conformando
Comités de Defensa de la Revolución, que en la práctica ya existían.
Dentro de Alianza País habían lo comité familiares que eran los núcleos
más pequeños para la discusión ideológica y para el proceso del
proselitismo electoral, que es necesario. A este proceso le falta un
movimiento democrático, alianzas sólidas y coherencia política.
- La crítica más fuerte del
movimiento indígena hacia el gobierno, está en lo referido a la
extracción de minerales e hidrocarburos ¿Por qué ocurre esto con un gobierno
progresista?
- La crítica del movimiento indígena y de amplios sectores sociales
surge porque el gobierno en las
leyes no está apegado a la Constitución. Por ejemplo, la
Constitución establece derechos colectivos, de la naturaleza, de
participación ciudadana como elemento fundamental para la elaboración
de leyes. Y el gobierno de Alianza País, con la ley de minería aprobada
después de la Constitución, está poniendo en riesgo la Carta Magna. Ese
es el problema de fondo. Con la ley de soberanía alimentaria está
poniendo en riesgo la misma Constitución ¿A qué se debe esto?
Sin duda alguna a las incoherencias de un gobierno que todavía tiene
unas políticas, claramente inspiradas en el manejo neoliberal, que
todavía representa intereses de los grupos económicos más tradicionales, como en el
ámbito agrario. Y eso también se explica en el sector de la
minería en particular, por el hecho de que los gobiernos de la llamada corriente progresista
de América Latina no han discutido ni han puesto en cuestionamiento el
modelo extractivista. Ecuador, Venezuela y Bolivia para
citar a los países que están de más avanzada en surámerica. No han
puesto todavía en tela de juicio la validez de un modelo extractivista,
siguen creyendo que vía la extracción de los recursos naturales vamos a
encontrar el camino del desarrollo. Eso sabemos que será imposible. No
sólo se trata de usar adecuadamente los recursos, sino cambiar
esa modalidad primario exportadora, que nos ha subordinado en el
contexto internacional. No sólo hay -entonces- que plantearse un
modelo extractivista, sino una nueva forma de inserción en el mercado
mundial.
- En los espacios de integración continental como el Mercosur, la CAN o
la UNASUR, no se discute el tema
del IIRSA (Iniciativa
para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana),
incluso gobiernos como el de Bolivia continúan con el proyecto ¿A qué
se debe esto?
- Es que el IIRSA responde a la lógica del modelo
extractivista atado a las demandas de acumulación del capital
transnacional. Estos canales interoceánicos no buscan la integración de los
pueblos, sino la integración de nuestras economías al mercado mundial.
En tanto que, suministradores de recursos naturales como petróleo y
minería por ejemplo, también de productos agrícolas, el control de la
biodiversidad y las fuentes de agua para el capital transnacional. Y
todo esto en el marco de la ampliación de mercados, de la conformación
de espacios donde se puedan crear mayores consumidores y no la
conformación de la ciudadanía regional y menos de la ciudadanía global.
El IIRSA todavía está vigente porque los gobernantes de América Latina
de la tendencia progresista como Chávez, Lula, Evo, Correa y Fernández,
no están cuestionando el modelo extractivista ni la forma de inserción
sumisa en el mercado mundial. Esa es la
explicación, porque el IIRSA está todavía con vida y con fuerza.
- ¿Por qué Rafael Correa no entiende que su
llegada al poder es el resultado de un proceso histórico de las luchas
del pueblo ecuatoriano?
- Tengo las siguientes razones.
Primero, Correa entra públicamente en la vida política nacional recién
en el año 2005, tuvo alguna incursión como analista político
-compañero-amigo mío desde hace algunos años- pero públicamente
comienza a incursionar de una manera efectiva, consistente, coherente,
desde el mes de abril del 2005. En octubre del 2006 pasa a la segunda
vuelta electoral, habiendo obtenido una importante votación y en el mes
de noviembre del 2006 gana la Presidencia de la República. Su experiencia en términos de participación orgánica dentro
de algún movimiento o partido político es tremendamente limitada. Entendería
esto a su poca experiencia. Segundo, el presidente Correa ha tenido
muchos y buenos resultados que se los atribuye sólo a su gran mérito.
No minimizo la capacidad de liderazgo del presidente Correa, pero él está asumiendo el papel del
portador de la voluntad política colectiva. Y no se da cuenta, que gran
parte del proceso histórico anterior, es el que explica los resultados
positivos de Correa y de Alianza País. Para ponerlo en términos muy
sencillos, el presidente Correa no es un relámpago en cielo despejado.
Las nubes para el proceso de cambio ya estaban
cargadas por la lucha de los pueblos y nacionalidades indígenas, por
las luchas del movimiento sindical, por la lucha de los movimientos
sociales, por la lucha de los hombres y mujeres del campo y de la
ciudad que venían bregando por transformaciones profundas. Tercero,
también se produce por la ausencia de una estructura orgánica,
movimiento o partido político que permita llevar adelante de una manera
democrática todo el proceso que está en marcha. Entonces, estos
factores explican porque el presidente Correa, en determinadas
circunstancias y momentos no entiende que él está ahí, en la
presidencia, gracias a todo el esfuerzo realizado por la sociedad
ecuatoriana.
- Hace poco el presidente
ecuatoriano hizo un llamado para organizar los Comité de Defensa de
la Revolución Ciudadana. A partir de la necesidad de enfrentar
en las calles a la derecha como ocurre en Bolivia y Venezuela. ¿Qué
piensa de esto?
- Entiendo que se debe organizar el movimiento, pero no se trata de
organizaciones pequeñas en Comité de Defensa de la Revolución, hay que
organizar todo el movimiento, todo el partido político. Además, creo
que era innecesario convocar a esos Comités cuando ya existen los
Comités Familiares de Alianza País. Desde la elección del año 2006 ya
trabajaron activamente los comités familiares en muchas de las grandes
ciudades del Ecuador. En ese contexto, entonces, no era necesario hacer
eso. Una revolución no se va a
defender simplemente organizando comités asilados, sino dando
respuestas coherentes con lo que se ha dicho. Calidad de las decisiones
e ir a la raíz de los problemas, decisiones que trasciendan la
coyuntura y que resuelvan los problemas estructurales, radicalidad en
las acciones. Pero sobre todo, participación ciudadana,
participación social, abrir las puertas para que haya cada vez más
gente debatiendo, discutiendo e impulsando estos cambios. Eso es mucho
más sólido, que tratar de conformar Comités de Defensa de la Revolución
cuando todavía no hay un movimiento político. Hay que tener en
consideración que dentro de un proceso democrático, no sería adecuado
tener Comités que comiencen a perseguir o a imponer tesis sin debate.
También sería cuestionable que se utilicen recursos del Estado para
financiar el movimiento político del presidente Correa. Eso estaría
contra las leyes y tendría que ser intervenido por la Contraloría
General del Estado.
- A corto plazo ¿Ecuador puede dejar la dolarización de su
moneda?
- Considero cada vez más, que fue uno de los mayores errores históricos
que se cometió en el país. Y ahora estamos agarrados a la dolarización
como un pecado original, del cual es difícil liberarnos, desatarnos.
¿Cómo vamos a salir de la dolarización? No le podría decir en este
rato. Tengo una serie de ideas, propuestas técnicas y políticas de como
hacerlo, pero por lo pronto
no creo que el gobierno este dispuesto a impulsar una salida desde el
Ecuador, sino lo que está buscando es consolidar la integración
regional para llegar a tener una moneda única de los países de la
región. Creo que ese puede ser un camino entre el mediano y el largo
plazo. En el corto plazo podría producirse un problema si es que la
economía mundial sigue en declive. Si hay una mayor crisis
internacional y esto afecta los ingresos en dólares de la economía
ecuatoriana
- ¿Y cómo está lo de la Deuda Externa?
- Se está haciendo esfuerzos para deslindar al país de las prácticas
neoliberales. No lo ha logrado en todos los ámbitos, pero se está
caminando en esa dirección. Con
relación a la Deuda Externa, el gobierno del presidente Correa
recogiendo el reclamo popular dio paso en julio del 2007 a la
configuración de la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público,
que estableció que gran parte de la Deuda Externa es ilegal e
ilegítima. Esto le permitió al gobierno suspender el
pago de los bonos global a 12 y 30 años y abrir la puerta a una
moratoria. Inicialmente creíamos
que esa era el camino para un reclamo ético-político sustentado en la
ilegitimidad e ilegalidad de la deuda externa. Posteriormente, quizás
presionado por los problemas de la crisis internacional y apegado a un
pragmatismo gubernamental que habría que analizarlo en un contexto más
amplio, optó por una vía de recompra de los papeles de la deuda.
Sin duda que hay muchos elementos para cuestionar,
pero no podemos dejar de mencionar el logro que significó para el
Ecuador, haber hecho desaparecer -prácticamente- el 91% de la deuda que
estaba firmada en bonos global a 12 y 30 años. Hay muchos otros
segmentos de deuda en donde todavía hay problemas graves, pero no una
respuesta clara. Sin embargo, el gobierno de Alianza País logró reducir
el monto de la Deuda Externa que está en una cifra inferior al 20% del
Producto Interno Bruto. Con las presiones producidas por la crisis
internacional, el gobierno ha tenido que buscar financiamiento y ha
conseguido créditos, no en los mercados tradicionales como el Banco
Mundial, el FMI, pero ha recurrido a
bancos donde hay menos condicionalidades político-economicas como son
la CAF (Corporación Andina de Fomento), el Fondo Latinoamericano de
Reservas (FLR), está negociando con el BID (Banco Interamericano de
Desarrollo), también ha conseguido créditos de China y está buscando
opciones alternativas. Pero por lo pronto hay que rescatar, por un
lado, la gestión para reducir sustantivamente el pago de la Deuda
Externa y por otro, la diversificación de las fuentes de
financiamiento. Quedará todavía para el análisis ¿Cómo se hizo esa
gestión para reducir la deuda? ¿Cuáles son las condiciones de los
nuevos créditos, en estos nuevos mercados? Y naturalmente el uso que se
haga de esos recursos. El capítulo de la Deuda Externa no se ha cerrado
aún.
Yásser Gómez. Periodista. Editor
de Mariátegui. La revista de las ideas.
Internet.-
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