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sábado, 24 de noviembre de 2007
PEKÍN - La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP),
debería introducir un impuesto de hasta el 3% sobre sus ventas de
crudo, para, “investigar y mitigar las consecuencias del cambio
climático y compensar a los países pobres”, sin responsabilidades
históricas en el calentamiento global, declaró ayer en Pekín el
Presidente de Ecuador, Rafael Correa.
La
OPEP podría convertirse, de esa forma,”en un gran redistribuidor del
ingreso a nivel mundial y en el principal luchador contra el cambio
climático y contra las emisiones de CO2”, dijo Correa, que se encuentra
en China de visita oficial. “Esto es particularmente importante frente
al evidente fracaso del Tratado de Kyoto, donde con mecanismos de
mercado se olvidaron de que para que funcione debería haber equilibrio
de fuerzas”, considera el Presidente.
Correa, un economista de izquierdas que ha hecho suya la propuesta del
Profesor Herman Daly, uno de los padres de la economía ecológica,
confirmó a nuestro diario que presentó oficialmente ésta idea el
domingo pasado en la cumbre de la OPEP celebrada en Riad.
“Es una propuesta del mundo académico que siempre me pareció muy
pertinente”, dijo. “No solo servirá para disminuir algo la demanda de
petróleo (y la producción de dióxido de carbono resultado de su
combustión), sino que contribuirá también a la redistribución a nivel
mundial”.
El presidente ecuatoriano ve factible que otros países de fuera de la
OPEP (la organización sólo es responsable del 40% de la producción
mundial de petróleo) como Brasil, México y Noruega, colaboren con esta
iniciativa a fin de, “crear un poder de mercado bastante grande que
introduzca ese impuesto”.
“Sería un impuesto del 2% o 3% sobre las ventas de petróleo, que
serviría para investigar las consecuencias de combustión de
combustibles fósiles en el cambio climático, para mitigar esos
impactos, y para compensar a los países más pobres que los sufren”,
dijo Correa, que advirtió que, “habrá que trabajar en la OPEP para que
esta idea se siga tratando en futuras reuniones”.
“Mientras los países que más contaminan no estén sometidos a una
instancia internacional de gobernabilidad que los obligue a compensar
por esa contaminación, Kyoto no va a funcionar”, dice Correa. Ese
acuerdo que trató de utilizar mecanismos de mercado, “ha fracasado”,
sentencia. Así que, “se hace necesaria una instancia con fundamentos
éticos y poder de mercado como la OPEP -aquí un monopolio puede ser
positivo- que, con ayuda de otros países productores de petróleo,
coordine la introducción de un impuesto de ese tipo. Eso tendría un
gran efecto en cuanto a preservación de la naturaleza y en la
redistribución del ingreso a nivel mundial”, concluyó el Presidente.
Normalmente los países del Sur no comprometidos por el acuerdo de
Kyoto, no muestran protagonismo en el frente del cambio climático.
India y China, grandes emisores pero sin responsabilidades históricas,
se limitan a exigir a los principales irresponsables, los países
desarrollados de Occidente, que sienten precedente con su ejemplo.
Otros, como el Brasil de Lula intentan pintar de verde propuestas
antiecológicas como la de sustituir petróleo por etanol. Ecuador, un
país del Sur de 15 millones de habitantes, es un pequeño productor de
petróleo que extrae 25 millones de toneladas al año, sin
responsabilidades históricas en cambio climático. No afectado por el
Acuerdo de Kyoto en materia de reducción de emisiones, está defendiendo
originales ideas y políticas avanzadas en la materia.
En junio, el Presidente Correa propuso algo sin precedentes, y
particularmente notable para un país en desarrollo que tiene una deuda
externa de 10.000 millones de dólares: no explotar las reservas de 920
millones de barriles de petróleo pesado localizadas en el Campo ITT del
Parque Nacional de Yasuní, una zona de Ecuador de gran biodiversidad y
población indígena junto a la frontera amazónica con Perú, a cambio de
una compensación de la comunidad internacional de 350 millones de
dólares anuales, cantidad equivalente a la mitad de lo que Ecuador
obtendría con la explotación. En los últimos meses, organizaciones
cívicas ecuatorianas han criticado retrocesos en las posiciones de
Correa.
El Presidente asegura que sigue fiel a aquella idea, y afirma que se ha
avanzado en la organización del proyecto, creando una comisión dirigida
por el Ministerio de Exteriores para captar la mencionada compensación.
También se va a crear “en los próximos días” un “fidecomiso” con
garantías internacionales para asegurar que las aportaciones se
devolverán si el proyecto no prospera, pero en Ecuador hay alarma ante
posibles retrocesos. La brasileña “Petrobrás” ha recibido una concesión
de explotación en el área del Parque Nacional y la petrolera china
Sinopec está “muy interesada” en el Campo ITT, ha dicho el propio
Correa.
Por su petróleo, Ecuador es el primer receptor de inversiones
chinas, y el Ministro ecuatoriano de Minas y Petróleo, Galo Chiriboga,
se refirió ayer en Pekín a posibles nuevos proyectos de China, como la
remodelación de dos refinerías -una en Amazonia y otra en La Libertad,
en la costa- y otros, “destinados al aumento la producción de los
campos maduros, utilizando tecnologías de punta tales como inyección de
CO2”.
“Yasuní es un parque nacional muy grande que tiene una parte
intangible. En esa parte no se hará absolutamente nada, pero en las
otras partes sí se puede dar licencia para explotar petróleo”, dice
Correa. Respecto a las licencias de Petrobrás, “llevan casi dos años
discutiéndose”. “Se les hizo revisar todo el proyecto, han tenido que
invertir un 40% más que en el proyecto original porque se van a
utilizar técnicas para minimizar impactos ambientales… pero todo eso en
el Parque Nacional, no en la zona intangible”, dice. “Los ecologistas
están diciendo que no se toquen los parques nacionales, maravilloso,
pero yo también tengo que dar educación y salud, porque a nosotros se
nos mueren anualmente 1100 niños de diarrea, de enfermedades fácilmente
evitables…”.
Otra idea del Presidente Ecuatoriano es la de crear un “Fondo de
Reserva del Sur”. Se trata de, “juntar las reservas de América Latina y
usarlas para su desarrollo, no para financiar al primer mundo, como se
hace actualmente”, dice. “América Latina tiene reservas suficientes
para autofinanciar su desarrollo con un Fondo de Reserva del Sur”.
Sería, “un primer paso hacia una posible moneda única regional”,
explica. “No tiene ningún sentido que enviemos por separado nuestras
reservas al primer mundo y que, también separados, estemos rogando que
nos presten unos dólares para nuestro desarrollo”, afirma Correa.
En octubre Correa subió fuertemente los impuestos a las petroleras
extranjeras para ajustar los beneficios de estas derivados de la
extraordinaria subida del precio de petróleo. El Presidente rechaza
toda autoridad a los tribunales internacionales a los que una de las
compañías afectadas, la estadounidense City Oriente, ha apelado. “Son
instituciones del capital internacional, financiadas por ese capital y
que se deben a los países en los que se encuentra el capital, así que,
¿qué imparcialidad podemos esperar de ellas?”, se pregunta. Sondeado
entonces si no reconoce los organismos internacionales, Correa responde
diciendo que Estados Unidos tampoco reconoce el Tribunal Penal
Internacional y otros organismos, “que no le interesan”. FI
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