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ECUADOR - Salvar el Yasuní Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Ecuador
Sábado, 22 de Noviembre de 2008 09:34
EL COMERCIO, Quito

Salvar el Yasuní

Obtener recursos a través de contribuciones voluntarias de gobiernos, organismos internacionales, empresas, etc.

Por Francisco Carrión Mena

Salvar el Yasuní es posible. No es fácil, y menos en esta época de crisis, pero es posible. Hay en el exterior, particularmente en Europa, creciente preocupación por las consecuencias del cambio climático producido por la deforestación, la emisión de gases contaminantes y la quema de combustibles fósiles. Los anuncios de replantear la política de Estados Unidos en esta materia por parte de Barack Obama generan expectativas. Los avances de las negociaciones sobre el cambio climático dentro de las Naciones Unidas demuestran también su inquietud sobre el futuro del planeta.

En ese contexto, la original propuesta ecuatoriana del Yasuní-ITT de dejar el crudo en tierra y constituir un fideicomiso para captar recursos provenientes de la comunidad internacional que compensen el sacrificio de nuestro país para destinarlo a la protección de nuestras riquezas naturales, al desarrollo de energías renovables y a la ejecución de proyectos de desarrollo social, ha calado hondamente, va abriéndose espacio y gana adeptos.

Desde febrero pasado, en que el presidente Correa me honrara con el encargo de promover en el exterior y en su nombre tan audaz iniciativa, la propuesta ha tenido un largo recorrido: se han hecho ajustes a los instrumentos financieros y es cada vez más conocida y respaldada. La intención es obtener recursos a través de contribuciones voluntarias de gobiernos, organismos internacionales, empresas, filántropos y ciudadanos del mundo para depositarlos en el fideicomiso, pero sobre todo -por los montos que se deberán manejar para hacerla viable- a través de la emisión por parte del Ecuador de certificados que serían colocados, previa aceptación del sistema, en el mercado europeo de carbono.

Alemania es el país más firmemente comprometido. Su Parlamento y su Gobierno así lo han hecho saber. España también la respalda y están por definirse los mecanismos a través de los cuales ese respaldo puede hacerse efectivo. Otros países la estudian con simpatía. La OEA, la CAN, la OPEP, la CAF, el Pnuma, entre otras organizaciones, han expresado su apoyo institucional. Desde el sector no gubernamental, la sociedad civil nacional e internacional se ha movilizado de manera sorprendente. ONG sociales y ambientales del mundo entero la difunden a través de sus redes y suman adhesiones.

Se ha constituido un Grupo de Altas Personalidades para patrocinar la propuesta, integrado, entre otras, por Felipe González, Mijail Gorbachov, Ricardo Lagos, Rita Levi Montalcini, Rigoberta Menchú, Fernando Henrique Cardoso, Desmond Tutu, Mohamed Yunus. Su presencia le da credibilidad y confianza.  Aunque el enemigo es el tiempo, la propuesta gana terreno. El Gobierno acertó al proponerla al mundo.