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Petróleo en Latinoamerica -
Ecuador
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Lunes, 10 de Noviembre de 2008 02:14 |
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---------------------------- Mensaje original ----------------------------
Asunto: QUË IMPLICA EL ACUERDO DE CORREA CON REPSOL
De: "Fernando Villavicencio Valencia" <
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Fecha: Lun, 10 de Noviembre de 2008, 9:04 am
REPSOL EN ECUADOR, UNA HISTORIA DE SOMETIMIENTO
Correa traicionó proyecto de nacionalización del petróleo
Fernando Villavicencio V.
Movimiento Polo
Democrático
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Noviembre, 2008
"Si no están contentos con la propuesta no hay problema, aquí no
queremos estafar a nadie. ¿Cuánto han gastado en inversiones?, US$200
millones. Tengan sus 200 millones, que les vaya bonito que (la petrolera
estatal) Petroecuador explotará ese campo. No permitiremos,
compatriotas, que se nos sigan llevando nuestro petróleo".
Rafael Correa, BBC, 26 de enero 2008.
"¡Por idiotas como tú queda mal toda la comunidad ecuatoriana!"
Rafael Correa, increpando a un joven migrante en Madrid.
"Mátala", "¡dale más fuerte!" "¡Písale la cabeza!".
Coro de las españolas agresoras a la compatriota María José[1].
Al mirar la sonrisa de Rafael Correa, estrechando la mano del Gerente de
Repsol, en señal de pacto cerrado, para que la transnacional siga
destripando por 7 años más el vientre del Parque Nacional Yasuní[2], un
parpadeo de cinco siglos eclipsó los ojos de María José, la joven
ecuatoriana, tejida a puntapiés el 23 de julio pasado en un parque de
Madrid, en el mismo sitio donde miles de niños y adolescentes "sudacas"
cuentan horas, mientras sus madres sudan ahorros limpiando el culo a
algunos hijuelos de la "madre patria". Al otro lado del planeta los que
nos quedamos, asomamos el ojo tuerto por las rendijas multimedia, para
ver cómo la ralea gobernante criolla, se desploma pusilánime ante la
rancia corona.
Estas dos realidades, crueles pero distantemente cercanas, graficadas en
un primer plano de la mano sosteniendo la mejilla izquierda de la esfera
planetaria, nos invita a buscar algunas verdades en el bolsillo de esa
memoria aún secuestrada por el miedo. ¿Cómo una sociedad: la española,
levantada en gran medida por los músculos y el dolor de los pueblos de
América Latina y de los recursos naturales saqueados de sus tierras, no
alcanza a reconocer a sus víctimas y prosigue castigando a puntapiés a
ese río de trabajadores exiliados, que engordan de plusvalía al reino;
y, ¿cómo a punta de "acuerdos bilaterales" nos siguen sometiendo a
quienes nos quedamos a gritar entre dientes la tragedia, desde el desván
de la Patria chica.
Larga y compleja es nuestra desdicha: humillados por propios y ajenos,
en la patria chica y en la madre patria, por ogros y encantadores, por
reyes y plebeyos de los reyes. El ejemplo se aprende y si es malo,
mejor. El "skinhead" que disparó su pata[3] al rostro de la niña
ecuatoriana en un metro de Barcelona, con seguridad disfrutará los
video-juegos de la conquista y respaldará en las calles las resoluciones
del parlamento europeo, de criminalizar y perseguir a los migrantes. El
ejemplo se aprende y la historia se repite, con otros personajes y
algunos arreglos al guión, pero los chapetones siguen como actores
centrales, aunque trocados en trilingües-digitales. Su rol actual se
bambolea entre alabanzas al supremo Juan Carlos y la condena a sus
hermanos, huérfanos en tierra ajena: "Por idiotas como tú queda mal toda
la comunidad ecuatoriana[4]". Si así trató el Presidente Correa a un
joven ecuatoriano en el vientre de la "madre patria", qué podemos
esperar de una sociedad, o del poder español, que ha sido incapaz de
ofrecer disculpas por cinco siglos de muerte y saqueo? Las carabelas
seguirán llegando y muchas (Belén) continuarán pateándonos en el piso, y
luego, en medio de aplausos cómplices tomará su sandalia, se sacudirá
las manos y compartirá con el mundo su hazaña, a través de las TIC´s.
Correa y las transnacionales
En el gobierno de la revolución ciudadana, el mapa petrolero ecuatoriano
se mantiene privatizado: el 90% de los bloques, campos o áreas de
exploración y explotación siguen en manos extranjeras. En las fases de
comercialización de derivados y gas, el 99.9% está controlado por
capital privado, en su mayoría extranjero, donde tiene una significativa
presencia REPSOL.
De más de 500 estaciones de servicio, Petroecuador tiene apenas tres
gasolineras, una en Quito y dos en Galápagos.
De igual forma, casi todo el negocio de comercialización de Gas Licuado
de Petróleo GLP, lo hacen empresas privadas, Repsol controla el 65% del
mercado. En contraposición, la estatal Petrocomercial apenas participa
en el 1%, en circunstancias en que tiene una infraestructura de envasado
abandonada, capaz de abastecer al 80% del consumo interno.
Las rondas petroleras impulsadas por el socialcristiano León Febres
Cordero (1984) reinauguraron en el país una nueva apertura al capital
transnacional, a través de los contratos de prestación de servicios.
Casi todos los contratos de exploración y explotación de hidrocarburos,
llamados de riesgo, suscritos desde la década de los 80, bajo ese
modelo, excepto el de AGIP, fueron modificados a Participación, con un
saldo promedio para el Estado de 20%.
Con base a la viveza neoliberal incorporada en la Ley y en los Contratos
de Prestación de Servicios, que le otorga a la compañía una facultad
exclusiva del Estado, como es la calificación de comercialidad de los
bloques o yacimientos, se declararon comerciales bloques que
económicamente no cumplían esa condición. En el caso del Bloque 16
(Repsol-YPF), de acuerdo al informe de la Comisión Especial que
investigó el tema, este Bloque no debió ser calificado comercial, es
decir, la compañía debía abandonar el país y revertir las áreas al
Estado. Pero, se hizo el milagro para volver rentable la economía del
bloque e impedir que la contratista se vaya del país; el régimen
socialdemócrata de Rodrigo Borja[5], entregó ilegalmente el campo
Bogi-Capirón, cuyo 93% le pertenece a Petroecuador y el campo Tivacuno,
100% propiedad de Petroecuador; este proceso se lo hizo con un contrato
de Servicios Específicos, figura contractual inexistente en
la Ley de Hidrocarburos. Repsol-YPF, ha destruido los yacimientos en
Bogi-Capirón y Tivacuno, conificando[6] los pozos.
De ahí, de esos campos de Petroecuador, sacaron la plata para pagar las
monstruosas inversiones del Bloque 16, hasta la lascivia de los gringos
y ahora de los españoles.
Información especializada, difundida por "Prensa Alternativa" señala que
"desde 1997 cuando Repsol inició su producción en Ecuador, hasta el
2006, ha extraído 123 millones de barriles del Bloque 16 (Campos Amo,
Dabo, Ginta, Daimi, Iro, Wati), de los cuales el Estado ha recibido
apenas 22 millones de barriles y, del campo Bogi Capirón 23 millones, de
los que el país solo participó de 4 millones de barriles de crudo."
La misma fuente revela que "Repsol ha sido glosada por el Estado
ecuatoriano en varias ocasiones, la más escandalosa fue en 1996, cuando
la petrolera no pago el valor real del transporte de crudo por el
SOTE[7], que pasó de $.1,54 a $.1.80 el barril. Repsol canceló tan solo
$. 1.02, siendo multada por la Contraloría en 62 millones de dólares,
monto que la multinacional jamás canceló. Es más, los ecuatorianos no
hemos olvidado como en 2002 la petrolera se negó a pagar el IVA y expuso
al país a un arbitraje internacional para que se le devuelva 15 millones
de dólares por este concepto."
Según reportes oficiales, actualmente de las áreas operadas por
REPSOL-YPF, 93 barriles de cada 100 de fluido, son aguas de formación y
apenas 7 corresponde a petróleo, es decir que para obtener los 50 mil
barriles diarios de petróleo se deben extraer más de 900 mil barriles
diarios de aguas de formación. Estos enormes volúmenes de aguas
contaminantes son reinyectados a una estructura llamada TIYUYACU[8],
considerada una de las más importantes reservas subterráneas de agua
dulce del planeta. Es decir, que por recibir 18 barriles de petróleo por
cada 100, el Estado permite un auténtico crimen ambiental, la afectación
a pueblos ancestrales y de especies en peligro de extinción, que
coexisten en el Parque Nacional Yasuní, y hasta la humillación de una
compañía que como REPSOL, por poco exige visa a los ecuatorianos que
quieran ingresar al Yasuní.
El acuerdo con Repsol es perjudicial para el Estado
Cuando falta un poco más de 3 años para que Repsol se vaya del país, y
contando con saldos económicos, sociales y ambientales, que son una
verdadera afrenta nacional, el Gobierno de Rafael Correa, después de
destilar amenazas contra la transnacional, acabó una vez más de rodillas
ante la Corona, como ya es costumbre en un régimen de verbos de
izquierda y sustantivos de derecha.
El contrato debía ser sometido a un proceso de caducidad, incluso
informes legales del propio gobierno de Correa, apuntaban en esa
dirección, con lo cual el país se hubiese beneficiado del 100% de la
producción unos 50 mil barriles día, equivalentes a USD 912.5 millones
anuales, con un precio referencial de 50 USD/BL. Correa hizo tabla rasa
de la Ley y de la tan cacareada soberanía energética y dispuso la
renegociación, validando el incremento injustificado del precio base de
25 USD/BL a 42,50 USD/BL. Así, lo poco que el país recupera en la
producción de crudo que se incrementa de 18% a 36%, lo acaba perdiendo
con el aumento del precio base.
Con el anterior precio base de 25 US/BL, un precio del petróleo
ecuatoriano de 45.15 USDBL a la fecha de suscripción del acuerdo,
aplicando el 70/30, el Estado recibiría por excedentes 14.1 USD/BL; pero
con el precio base pactado de 42.5 US/BL, aplicando el 70/30, el Estado
recibirá apenas 1,85 USD/BL; en caso de que el precio del crudo baje del
precio base la compañía incluso podría demandar al Estado compensaciones.
Según los nuevos términos de renegociación, la participación del Estado
en la producción sube de 18% (9 mil barriles día), a 36% (18 mil
barriles día). Por este concepto el país recibirá USD 296.6 millones
anuales, en cambio por aplicación del 70% por incremento del precio del
petróleo (1,85 USD/BL), ingresaría al año USD 21.6 millones. Un total
de USD 318.2 millones anuales por los dos rubros.
De no haberse subido el precio base de 25 USD/BL a 42.50 USD/BL, con el
precio del crudo de 45.15 USD/BL, el país recibiría USD 296.6 millones
anuales por participación en la producción (36%), más USD 164.6 millones
anuales (14.1 USD/BL) correspondientes al 70% por aplicación de la Ley
42, un total de USD 461.2 millones anuales, que restados de los USD
318.2 millones que recibirá, deja un perjuicio para el país de USD 143
millones durante el año de vigencia del Acuerdo Transitorio.
En el peor de los escenarios, es decir de no haberse renegociado el
contrato con Repsol, la realidad económica hubiere quedado así:
manteniendo la participación en la producción 18% (9 mil barriles día)
el Estado recibiría USD 148.3 millones anuales; con el precio base de 25
USD/BL y el
Decreto vigente del 99/1, el país obtendría USD 297.8 millones anuales.
Por los dos rubros el Estado hubiese recibido USD 446.1 millones
anuales. El acuerdo alcanzado con Repsol resulta perjudicial para el
país, por los bajos precios del crudo y el incremento injustificado del
precio base, de no renegociarse el contrato hubiésemos recibido USD
127.9 millones adicionales durante el próximo año. Pero Repsol además se
saca la lotería de otros 7 años adicionales en el país, cuando luego de
3 años, el 100% de la producción debía pasar a manos del Estado.
Además, el régimen de Correa hace tabla rasa de una serie de informes
técnicos, económicos y legales que desde el año 1993 han determinado
indicios de ilegalidad y perjuicios económicos de esos contratos; lo más
actual es el informe de junio del 2007, elaborado por la Secretaría
Nacional Anticorrupción[9] del propio gobierno correísta, que solicitó
al ministerio de Minas y Petróleos, la caducidad del Contrato del campo
Tivacuno. La modalidad de SERVICIOS ESPECÍFICOS, para explorar y
explotar petróleo, es ilegal, como estableció la citada Comisión
Especial el año 1993, y lo ratificó la SNA, por cuanto ese tipo de
contratos no consta en la Ley de Hidrocarburos. Con la entrega de
Tivacuno a Maxus-Repsol-YPF, se sentó un grave precedente:"El convenio
suscrito con Maxus es ilegal y como tal no puede continuar su vigencia",
sentenció la Comisión, hasta el día de hoy, nadie acata esos resultados
irrefutables.
Correa traicionó la propuesta de nacionalizar el petróleo
Lo que debía hacerse era una auditoría técnica, económica, legal y
ambiental a los contratos de exploración y explotación de petróleo, caso
por caso, para identificar: primero, si los bloques operados son
comercialmente rentables por sí mismos, es decir sin los campos
adyacentes o compartidos; segundo, verificar si las cesiones de
derechos, ventas de acciones y cambios de nombres de las compañías, se
sujetaron a lo establecido en la Ley de Hidrocarburos y sus Reglamentos;
tercero, transparentar las inversiones hechas por las compañías; cuarto,
comprobar si la operación de las empresas se realizó y se realiza,
respetando los derechos sociales, colectivos y ambientales; quinto,
determinar la situación de la infraestructura de aquellos contratos en
los que ya se amortizaron las inversiones. Es decir, como confiesan los
clérigos neoliberales, verificar si se ha respetado el estado de derecho.
Solo aquellos contratos que se encuentren en el marco del derecho,
debían ser objeto de renegociación, para mejorar la participación
irrisoria que actualmente recibe el Estado. Proceder como lo hizo Rafael
Correa y las autoridades de hidrocarburos, incrementando torpemente el
precio base, ampliando los plazos y lavando atrocidades legales,
ambientales y económicas cometidas en décadas por las transnacionales
petroleras, es olvidar, esconder y perdonar el delito y eso también es
delito, se llama traición a la Patria.
[1] María José: adolescente ecuatoriana, agredida brutalmente por una
horda de jóvenes españolas el 23 de julio de 2008, en
Colmenarejo-Madrid. La criminal agresión fue grabada y transmitida por
celular e Internet. Las acompañantes de la agresora, (Belén) aplaudían y
arengaban: "Mátala", "¡dale más fuerte!" "¡Písale la cabeza!". María
José, viajó a España con su familia hace 6 años, huyendo del desempleo y
la pobreza que sacuden a Ecuador, como ella, corren igual suerte más de
700 mil ecuatorianos en España.
[2] Parque Nacional Yasuní: una de las últimas reservas de biosfera del
planeta, territorio histórico de la nacionalidad Waorani. En la zona
intangible aún sobreviven en aislamiento voluntario, los clanes Tagaeri
y Taromenane.
[3] Extremidad inferior del español agresor de nuestra compatriota
[4] Expresiones utilizadas por el Presidente Rafael Correa, en contra de
un adolescente ecuatoriano en Madrid.
[5] Rodrigo Borja, de tendencia socialdemócrata, gobernó Ecuador entre
1988 a 1992, impuso severas contrarreformas laborales y adjudicó los
campos Bogi-Capirón y Tivacuno a Maxus (Repsol-YPY). El Vicepresidente
de Petroproducción de Borja, Oscar Garzón, fue Vicepresidente de la
empresa con Rafael Correa.
[6] Inundar de agua el yacimiento por exceso de presión en el pozo
[7] SOTE: Sistema de OleoductoTransecuatoriano.
[8] En la cuenca sedimentaria de
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