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Ecuador tiene la Constitución más verde
Ecuador se ha convertido en el primer país del mundo
que reconoce en su
Constitución derechos inalienables a la naturaleza, convirtiéndola de
esta manera en sujeto de derecho.
La nueva Carta Magna ecuatoriana, aprobada en referendo hace una
semana, está inspirada en la filosofía del "buen vivir", que promueve
la convivencia en armonía con la naturaleza o Pacha Mama, mediante el
cuidado de la biodiversidad, de los recursos naturales, de la biósfera
y del patrimonio natural.
Pero el texto constitucional va un paso más allá y
consagra uno de sus capítulos a otorgar a la naturaleza derechos
exigibles jurídicamente.
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La naturaleza o Pacha Mama,
donde se reproduce y realiza la vida, tiene
derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento
y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos
evolutivos
Constitución de Ecuador |
"La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida,
tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el
mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura,
funciones y procesos evolutivos", reza el artículo 71 de la
Constitución, incluido en el capítulo denominado "Derechos de la
naturaleza".
Tras conocerse la intención de consagrar derechos a la
naturaleza en uno de los países más biodiversos del mundo, que cuenta
con ecosistemas únicos como la selva amazónica o el archipiélago de las
Galápagos, surgieron dudas.
¿Puede la naturaleza tener derechos? ¿Quien va reclamarlos? ¿Dónde
se van a procesar los reclamos?
"Justicia ambiental"
"En realidad lo que se quería era hacer justicia a la naturaleza y
reconocer que si la justicia social fue en el siglo XX el eje de las
luchas, la justicia ambiental va a serlo en el siglo XXI", le explicó a
BBC Mundo Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea Constituyente y
uno de los impulsores de los derechos de la naturaleza.
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En realidad lo
que se quería era hacer justicia a la naturaleza y
reconocer que si la justicia social fue en el siglo XX el eje de las
luchas, la justicia ambiental va a serlo en el siglo XXI
Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea
Constituyente ecuatoriana |
Según Acosta, el objetivo era "buscar un mecanismo para proteger a
la
naturaleza y a partir de esa visión, abrir la puerta a un nuevo régimen
de desarrollo en Ecuador".
En cuanto a la manera en que esos derechos podrán ser
ejercidos, Acosta recuerda que la Constitución otorga a "toda persona,
comunidad, pueblo o nacionalidad" la potestad de "exigir a la autoridad
pública el cumplimiento de los derechos de la naturaleza".
Pero además del derecho a existir, en la nueva
Constitución se le reconoce al medio natural el derecho a la
restauración y se determina que "el Estado aplicará medidas de
precaución y restricción para las actividades que puedan conducir a la
extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración
permanente de los ciclos naturales".
Y agrega que "se prohíbe la introducción de
organismos y material orgánico e inorgánico que puedan alterar de
manera definitiva el patrimonio genético nacional".
Para la redacción de este articulado, la Asamblea Constituyente
contó
con el asesoramiento de la organización estadounidense Community
Environmental Legal Defense Fund (CELDF).
Liderazgo y dudas
Según le dijo a BBC Mundo Mari Margil, directora adjunta de la
CELDF,
con la aprobación de su nueva Constitución "Ecuador está liderando el
camino para cambiar de manera fundamental forma que se protege la
naturaleza".
Pese al optimismo que ha despertado entre los grupos
ambientalistas la adopción de los derechos del medio natural, existe
escepticismo sobre la manera en que serán ejercidos.
La economía de Ecuador sigue dependiendo en gran medida
de la
extracción de recursos naturales como el petróleo o los minerales, y en
las últimas décadas las compañías estatales y multinacionales
encargadas de explotar dichos recursos han contribuido enormemente a la
degradación del medioambiente del país.
"Ahora tenemos que construir la jurisprudencia adecuada
para que la naturaleza pueda ser sujeto de derechos y no quede sólo en
un discurso lírico", señala Alberto Acosta.
Tomás Ciuffardi, colaborador de BBC Mundo en Ecuador,
señala que "aunque sectores conservacionistas opinan que la
Constitución da un gran paso en materia de protección medioambiental,
también hay preocupación por ciertas contradicciones entre artículos
que dejan espacio para interpretaciones ambiguas".
Un ejemplo, según Ciuffardi, es el artículo 407, en
el que se "prohíbe la actividad extractiva de recursos no renovables en
las áreas protegidas", aunque más adelante se incluye como excepción a
la regla de explotación "la petición fundamentada de la Presidencia de
la República, previa declaratoria de interés nacional".
Nuestro colaborador explica que "eso quiere decir que
es facultad del presidente decidir si conviene explotar recursos
valiosos como el petróleo, el oro o el cobre en áreas protegidas o
mantener la riqueza natural de selvas y bosques como proclama la
Constitución".
Régimen de desarrollo
Para Alberto Acosta este asunto tiene que ver con el régimen de
desarrollo del país.
Según el ex presidente de la Constituyente, el problema reside en
que
"en Ecuador, como sucede en Bolivia, Venezuela o Brasil, y de algún
modo en Chile y Argentina, todavía no se ha tomado una dirección que no
busque prioritariamente la explotación de recursos primarios, sean
agrarios o minerales".
En cualquier caso, Acosta recuerda que "en la
Constitución anterior se daba la potestad a cualquier funcionario del
gobierno para impulsar la explotación de los recursos naturales,
incluso en las zonas protegidas, mientras que en la nueva se establece
que sea el presidente de la república en casos excepcionales el que
presente una solicitud a la Asamblea Nacional para que ésta
mayoritariamente apruebe o no el pedido presidencial".
Otro asunto objeto de disputa ha sido la no inclusión
del consentimiento expreso de las comunidades afectadas por cualquier
proyecto de explotación de recursos naturales.
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Aunque sectores
conservacionistas opinan que la Constitución da un gran
paso en materia de protección medioambiental, también hay preocupación
por ciertas contradicciones entre artículos
Tomás Ciuffardi, colaborador de BBC Mundo en
Ecuador |
"Debería haberse incluido ese consentimiento junto con
disposiciones
que prohibieran cualquier actividad minera o de extracción de petróleo
que impacte en los hábitats en peligro o en el suministro de agua", le
indicó a BBC Mundo Cyril Mychalejko, editor de la publicación de
internet UpsideDownWorld.org, dedicada a política y activismo en
América Latina.
Según Mychalejko, "si se hubiese hecho así mucha más gente estaría
satisfecha".
Por su parte, Alberto Acosta recuerda que ese fue uno de los temas
más
debatidos y complejos, no sólo en la asamblea sino también en Acuerdo
País, el partido del gobierno.
"No se pudo conseguir su aprobación, aunque hay la
posibilidad de la consulta previa con una gran ventaja con respecto a
lo que había antes, ya que no será la empresa privada interesada en la
explotación de los recursos la que realizará esa consulta previa, sino
que tendrá que ser el Estado quien organice esa consulta entre las
comunidades que podrían verse afectadas", señala.
Intereses privados
Otros grupos también aseguran que el reconocimiento de los derechos
del
medio natural colisionará con los interés de las compañías que trabajan
en de la extracción de recursos naturales del páis.
Según Mari Margil "los intereses de las grandes corporaciones chocan
frontalmente con los ecosistemas, ya que sólo buscan el negocio,
extrayendo recursos y externalizando los costes al medioambiente".
"Ello ya ha dejado a Ecuador con una terrible degradación
medioambiental", señala.
Además, algunas organizaciones ambientalistas consideran que el
modelo
económico del presidente Correa, sustentado en parte en los beneficios
obtenidos de la explotación de los recursos naturales, también choca
con los derechos de la naturaleza.
Según Cyril Mychalejko, el gobierno ecuatoriano "ha
hecho comentarios contradictorios sobre la definición de desarrollo
sostenible y el tipo de relación que el país va a tener con el capital
extranjero".
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El gobierno ecuatoriano ha hecho
comentarios contradictorios sobre la
definición de desarrollo sostenible y el tipo de relación que el país
va a tener con el capital extranjero
Cyril Mychalejko, editor de la publicación de
internet UpsideDownWorld.org |
Alberto Acosta, por su parte, cree que la única solución para evitar
la
colisión entre el modelo económico y los derechos del medio natural "es
la búsqueda seria y responsable de un nuevo régimen de desarrollo".
"Seguir haciendo más de lo mismo va a generar
tensiones, no sólo con la naturaleza sino también con las comunidades.
Y acentuará la paradoja de la abundancia: el hecho de que Ecuador es un
país pobre porque es rico en recursos naturales", señala Acosta.
Punto de inflexión
En cualquier caso, el ex presidente de la Constituyente comparte el
optimismo de muchos grupos ambientalistas en el mundo, que ven la nueva
Constitución de Ecuador como un punto de inflexión en la defensa del
medio natural.
"Si bien somos el primer país del mundo que establece
que la naturaleza
tiene derechos, no estamos solos. Poco a poco se va gestando una
conciencia de que sin naturaleza respetada no hay vida del ser humano
asegurada", asegura Acosta.
Mari Margil, de la CELDF, se muestra incluso más contundente.
"A aquellos que dicen que es absurdo dar derechos a la naturaleza
les
recordaría que hace siglos a los abolicionistas se les tachaba de locos
por querer dar derechos a los esclavos".
"Creo que lo que sucede ahora es lo mismo. Algo
fundamental tiene que cambiar en la manera en la que tratamos a la
naturaleza", asegura Margil.
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