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ECUADOR - Parque Nacional Yasuní: los fundamentos del análisis económico Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Ecuador
Lunes, 28 de Noviembre de 2005 11:34
Por:

Joseph Henry VOGEL, PhD
Director de la Unidad de Investigación
Departamento de Economía, Universidad de Puerto Rico

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Durante el año pasado, La Embajada Brasileña y diversos representantes de la comunidad científica Ecuatoriana me han auspiciado para compartir mis ideas sobre la economía de la biodiversidad en diversos foros (en el foro del Hotel Suizo en mayo de 2004; en la FLACSO, enero de 2005). Debido a que mis ideas respecto al tema no son generalmente bienvenidas, al menos espero que mi análisis sea persuasivo para aquellos autodenominados como imparciales.

Hay algunos temas sobresalientes cuando hablamos de la economía de la biodiversidad y su aplicación a áreas protegidas. Por ejemplo, en el caso de YASUNI, podemos aseverar que su valor económico es inconmesurable. Inesperadamente, eso no significa que no puedan cobrar cuotas por los usos sostenibles de ésta zona. Este planteamiento pudiera parecer contradictorio, pero ante la reflexión, tiene mucho sentido. Actualmente existen muchos espacios vacíos en nuestro conocimiento científico sobre las relaciones ecológicas entre las especies y así, no se sabe cuántas se extinguirán si se abre la reserva de YASUNI para la explotación de crudo y la fragmentación subsecuente. Sin embargo, contamos con un buen entendimiento sobre los valores sutentables múltiples que son generados por los bosques tropicales.
Desafortunadamente, dichos valores generados no son cobrados y, aún peor, son aprovechados en el extranjero. El reto del gobierno debe ser la internalización de las externalidades, o sea, cobrar por servicios ambientales - tales como efectos meteorólogicos, paisaje para el ecoturismo, el acceso a material genético, así como el puro valor de existencia. Dicha estrategia podría crear intereses económicos en el desarrollo sostenible que lucharía en la arena política donde otros campañan para una explotación repentina de los recursos y una colonización desordenada.

A través de varias publicaciones durante los pasados 15 años, he sugerido políticas públicas por las cuales, países como el Ecuador, pueden hacer la conservación atractiva desde el punto de vista financiero. El Cartel de Biodiversidad (CARE, 2000) se constituyó sobre mi obra previa Genes for Sale (Oxford, 1994) y formó la base teórica para El Grupo de los Países Megadiversos Afines, los cuáles conforman un régimen multilateral para el acceso a los recursos genéticos y la distribución de los beneficios. Un documento que plantea aspectos de interés inmediato es No mas carreteras: Una Política Práctica para Aliviar la Pérdida de Biodiversidad en la Amazonía (UNESCO, 1998). En este contexto, Ecuador puede promover la venta del valor de existencia de la biodiversidad a cambio de no abrir nuevas carreteras. No me cabe duda que alguno de los países industrializados compraría la servidumbre. Los fondos recaudados no deben dedicarse a proyectos de biodiversidad, sino a la Hacienda, donde podrían ser asignados donde el rendimiento social sea más grande. De esta manera, la apertura de proyectos en áreas como YASUNI, arriesga los valores incomensurables de la biodiversidad mientras que prescinde oportunidades financieras muy
signficantes.

El primero de febrero de 2005
San Juan, Puerto Rico