|
|
|
|
|
Petróleo en Latinoamerica -
Ecuador
|
|
Lunes, 24 de Marzo de 2008 16:54 |
|
1
DALY-CORREA OPEP ECOTAX1
RESUMEN
La OPEP tiene una oportunidad histórica para mostrar el liderazgo global
en asuntos de
sostenibilidad, aplicando un impuesto a las emisiones de dióxido de
carbono —en la forma de un
impuesto a las exportaciones de petróleo— administrado por un Fondo
Mundial para el
Desarrollo Sostenible. El impuesto tiene aspectos de justicia económica,
ya que los países
importadores gravan la importación de petróleo en perjuicio de los
exportadores y sobre todo de
justicia climática, al lograr que los consumidores de petróleo paguen
más por las emisiones que
van a producir. Con el primer impuesto mundial al carbono, la OPEP
generaría estabilidad en la
economía global, incorporando los costos del carbono desde la fuente y,
de esta manera,
proveería financiamiento equitativo a las economías en desarrollo,
destinando la recaudación a la
reducción de la pobreza mundial y a la diversificación energética. La
OPEP sentaría un
precedente único, al dar respuestas efectivas a los desafíos más
importantes del siglo XXI: el
cambio climático y el desarrollo sostenible.
Oportunidades de liderazgo de la OPEP
• Un impuesto marginal por barril en la producción actual de la OPEP
produciría ingresos
notables por año para crear un Fondo Mundial para el Desarrollo
Sostenible para:
Compensar a los sectores empobrecidos de países en desarrollo por los
altos costos
de importación del petróleo.
Financiar el desarrollo de alternativas y tecnologías energéticas
sostenibles y
diversificación económica de los países exportadores de petróleo.
Financiar los proyectos de mitigación y de adaptación al cambio climático.
• Opciones para fondos de implementación podrían incluir:
Fondo de Desarrollo de la OPEP.
Un fideicomiso nuevo creado con participación internacional.
Fondos creados bajo el Protocolo Kyoto: Especial del Cambio Climático;
Adaptación; Países Menos Avanzados.
• El impuesto podría ser cobrado de acuerdo con el contenido de carbono,
con una
diferencial insignificante dentro de la Canasta de Referencia de la OPEP
(ORB-12). Pero
al instituir un impuesto sobre la base de su contenido de carbono, la
OPEP podría
estimular la definición de impuestos similares sobre alternativas que
son grandes
generadoras de carbono, como las arenas bituminosas de alquitrán, los
esquistos de
petróleo y la licuefacción del carbón mineral.
• La amenaza del cambio climático a la estabilidad de la economía global
superará en
mucho los impactos económicos potenciales de un aumento marginal en el
precio del
petróleo. El impuesto inyectará estabilidad a la economía global, al
gravar los costos del
carbono desde la fuente y dar una señal equitativa, previsible y
transparente al mercado.
1 Documento elaborado por Lucía Gallardo, Asesora de la Ministra de
Relaciones Exteriores, y
Max Christian, University of Maryland, para la Secretaria Técnica del
Yasuní-ITT.
2
LA PROPUESTA
La OPEP crea un impuesto llamado Daly-Correa OPEP Ecotax a las
exportaciones de
petróleo y, por tanto, a las emisiones de carbono. Este impuesto será
administrado por un Fondo
Mundial para el Desarrollo Sostenible. El impuesto tiene como objeto
frenar las emisiones de
dióxido de carbono y, al mismo tiempo, financiar la reducción de la
pobreza y la transición
energética en las economías en desarrollo. También puede servir para
compensar a los gobiernos
y a las comunidades locales por sus esfuerzos de conservación de los
ecosistemas de extrema
biodiversidad que operan como sumideros naturales de carbono, como los
bosques tropicales. El
impuesto apoyaría iniciativas que estimulan el uso de energías
alternativas y tecnologías que
eviten la dependencia de los combustibles fósiles.
El Fondo Mundial para el Desarrollo Sostenible promoverá la
diversificación de la matriz
energética en los países en desarrollo NO-Partes del Anexo I del
Protocolo de Kyoto y
operativizará el Principio de Compensación Internacional, gravando la
ocupación del vertedero
atmosférico desde la fuente.
INTRODUCCIÓN
Uno de los fundadores de la economía ecológica, Herman Daly, discutió
por primera vez
las Oportunidades de la OPEP en el Desarrollo Sostenible en Viena, el 29
de septiembre de
2001.2 En su discurso a la OPEP, Daly resumió las justificaciones éticas
y económicas para que
actúe como fiduciaria y administradora global de la escasez de los
sumideros de carbono —la
atmósfera y los océanos—; aprovechando su posición oligopólica para
establecer un ecoimpuesto
destinado a la mitigación del cambio climático y a lograr un desarrollo
más sustentable.
Esta propuesta pasó casi desapercibida en círculos de gobierno hasta que
el presidente
Rafael Correa la retomó y la difundió mundialmente en la Tercera Cumbre
de la OPEP en Riad
del 18 de noviembre de 2007. Allí propuso un impuesto del 3% sobre los
precios de exportación
de la producción de la OPEP para utilizarse en la lucha contra el cambio
climático y para
compensar los crecientes costos de energía de los países en desarrollo.
La propuesta de Ecuador
plantea un factor de justicia económica y un tema de fondo: la
distribución internacional de las
causas y efectos del cambio climático.
Gravar el consumo de combustibles fósiles a través del Daly-Correa OPEP
Ecotax
produciría un verdadero cambio en la distribución del flujo de recursos
necesarios para que los
países más afectados por el cambio climático y con menos responsabilidad
frente a las emisiones
de carbono sean compensados justamente.
A través del impuesto, se crearía un Fondo Mundial para el Desarrollo
Sostenible, el
mismo que garantizará un flujo de financiamiento a los Países en
desarrollo NO-Partes del Anexo
I del Protocolo de Kyoto, por sus esfuerzos de reducción de la pobreza,
de conservación de los
ecosistemas críticos para la estabilidad climática global y para su
transición hacia alternativas
energéticas más sostenibles. El Daly-Correa OPEP Ecotax sería una
contribución innovadora
que enfrentaría los desafíos más importantes del siglo XXI: las
injusticias socioeconómicas y
ambientales en el mundo de hoy, el cambio climático y el desarrollo
sostenible.
2 Ponencia invitada para la conferencia, “OPEP y el Equilibrio
Energético Global: Hacia un Futuro Energético
Sostenible”, septiembre 2001, Viena, Austria.
3
OPORTUNIDADES DE LIDERAZGO DE LA OPEP
Cómo satisfacer las necesidades energéticas de la actual y de las
futuras generaciones
equitativamente, y asegurar la sostenibilidad ecológica, es el desafío
supremo del siglo XXI.
Mientras el mundo se acerca a la peor crisis ambiental de su historia,
para mediados del
presente siglo, tres mil millones de personas esperarán tener acceso a
la misma calidad de
servicios energéticos de la que actualmente disfruta la mayoría de los
países industrializados. Sin
embargo, esta justa aspiración es ecológicamente insostenible, si se
mantiene o reproduce el
patrón actual de desarrollo mundial.
La OPEP está en una posición única para corregir esta coyuntura crítica
en la historia y,
al hacerlo, convertirse en una institución pionera en el tratamiento de
los temas más importantes
del siglo XXI: la pobreza, el cambio climático y el desarrollo
sostenible. La OPEP por su
característica tiene la capacidad única y, por lo tanto, la
responsabilidad moral de asumir el
liderazgo en la sostenibilidad global para el beneficio de sus miembros,
la estabilidad de la
economía global y el bienestar de las futuras generaciones.
• Un impuesto marginal de 3% por barril en la producción actual de la
OPEP produciría unos
ingresos notables por año para crear un Fondo Mundial para el Desarrollo
Sostenible. La
cantidad que se recaudaría depende de la elasticidad-precio de la
demanda. En la coyuntura
actual, el mercado mundial absorbería este impuesto de la OPEP con un
muy leve descenso
de la demanda. Precisamente, el impuesto tiene por objeto frenar la
demanda —para evitar
emisiones de dióxido de carbono—, pero su nivel no llevaría a un brusco
descenso de la
demanda. Habría pues una recaudación neta de unos 20.000 a 35.000
millones de dólares
anuales para: i) Compensar a los sectores empobrecidos de países en
desarrollo por los altos
costos de importación del petróleo; ii) Financiar los proyectos de
mitigación y de adaptación
al cambio climático; iii) Financiar el desarrollo de alternativas y
tecnologías energéticas
sostenibles y no dañinas.
• Las opciones para fondos de implementación podrían incluir: i) El
Fondo de Desarrollo de la
OPEP; ii) Los fondos creados bajo el Protocolo de Kyoto (Especial para
el Cambio
Climático, Adaptación, Países Menos Avanzados) y administrados por el
Fondo para el
Medio Ambiente Mundial (FMAM) para financiar la adaptación, la
transferencia de
tecnología y la diversificación económica de los países exportadores de
petróleo; iii) Un
fideicomiso totalmente nuevo creado con participación internacional y
con capacidad
programática; iv) Recaudación depositada en el banco del Sur para préstamos
socioambientales.
• El Daly-Correa OPEP Ecotax podría ser cobrado sobre la base del
contenido de carbono.
Esto debería relacionarse con la Canasta de Referencia de la OPEP
(ORB-12), en la que los
crudos más livianos tendrían un impuesto marginalmente inferior al que
pagarían los crudos
más pesados. Sin embargo, la OPEP, al instituir un impuesto sobre el
contenido de carbono,
está abogando por una posición internacional fuerte para “nivelar las
condiciones” con
respecto a las fuentes no convencionales, y estimular un impuesto
similar sobre alternativas
que son grandes generadoras de carbono, como las arenas de alquitrán,
los esquistos de
petróleo y la licuefacción del carbón. (Un barril de petróleo contiene
unos 444 kg de CO2; un
impuesto de 5 dólares por barril supone pues un costo de poco más de 10
dólares por
tonelada de CO2, que está por debajo de los límites internacionalmente
aceptados).
4
• La amenaza del cambio climático a la economía global no se debe medir
en dinero, ya que
está en juego la propia resiliencia de los grandes sistemas ecológicos
del mundo. Pero en
cualquier caso, las estimaciones monetarias existentes de los daños que
sucederán superan en
mucho los impactos económicos potenciales de ese aumento marginal en el
precio del
petróleo.
• El Daly-Correa OPEP Ecotax inyectará equidad y estabilidad a la
economía global al gravar
los costos del carbono desde la fuente y dar una señal justa, previsible
y transparente al
mercado. El impuesto podría graduarse en el tiempo, de modo que, sin
perder su objetivo de
frenar la demanda y de producir una recaudación destinada al doble
objetivo de reducir la
pobreza y financiar la transición energética, pudiera aumentar algo, o
disminuir algo, según
coyunturas económicas.
• La OPEP puede desempeñar un papel clave para garantizar que los temas
de justicia social y
ambiental sean abordados adecuadamente. Si se reconoce la deuda
ecológica de los países
sumamente industrializados, las rentas de usar gratis y en exceso los
vertederos de carbono,
como los océanos y la atmósfera, no deberían ser utilizadas para
financiar exclusivamente la
transición energética en los países industrializados y permitir que la
“transferencia de
tecnología” llegue al mundo en desarrollo por cuentagotas. Al contrario,
esas rentas deben
crear las condiciones para que los Países en desarrollo No-Partes del
Anexo I impulsen
programas de reducción de la pobreza y modelos de desarrollo sustentable.
• La subida del precio del crudo durante el último año demostró la
relativa inelasticidad de la
demanda de petróleo con respecto al precio, dado el crecimiento de la
economía global
actual. De hecho, los efectos del aumento de los precios son
contrarrestados por la alta
elasticidad-ingreso de la demanda de petróleo en las economías de
antigua o nueva
industrialización. Es decir, un mayor ingreso lleva a un consumo mayor
de petróleo. Un
aumento marginal en el precio del petróleo no tendría un impacto
significativo, ni estimularía
efectivamente las alternativas no petroleras. Frenaría un tanto la
demanda, pero no la haría
bajar. Eso ya es mucho, pues se trata de frenar la demanda
efectivamente, para evitar que
sigan creciendo las emisiones de dióxido de carbono al enorme ritmo
actual (tres por ciento
de aumento al año).
• La verdadera amenaza a la economía global no viene del aumento
marginal del precio del
petróleo, sino del fracaso de Kyoto: la ausencia de medidas políticas
efectivas de abatimiento
de las emisiones de dióxido de carbono, que llevará a crecientes
impactos económicos del
cambio climático. Al final, serán los países ricos los que impongan
cuotas o impuestos a las
emisiones de carbono, lo que perjudicará a los exportadores de petróleo.
Es mejor para el
mundo que la OPEP se anticipe.
• Muchos de los países ricos gravan con impuestos la importación de
petróleo y gas,
perjudicando a los países exportadores, y existe mucha especulación
sobre los impactos de
futuras e inevitables políticas para combatir el cambio climático en los
países que son grandes
consumidores de petróleo, que llevarían a una inestabilidad económica a
corto plazo y a una
volatilidad de los mercados. El Daly-Correa OPEP Ecotax fomentará la
estabilidad en la
economía global, al insertar el precio del carbono en el petróleo desde
la fuente y así enviar
una señal segura, transparente y previsible al mercado.
• Entre las posibilidades para usar las rentas generadas por el
Daly-Correa OPEP Ecotax, se
debe dar prioridad a compensar los altos costos de la energía para los
países pobres que la
5
importan. Pero también se debe dar protección al patrimonio cultural y a
las comunidades
locales, por sus esfuerzos de conservación de los ecosistemas críticos
para la estabilidad del
clima global. Ecuador, por ejemplo, ha ofrecido no explotar sus reservas
de petróleo más
importantes, con el fin de garantizar la supervivencia de los pueblos
indígenas y el ecosistema
global crítico de la Amazonía. El corazón del Yasuní puede ser
preservado como un hábitat
prístino por su asombrosa biodiversidad y por los pueblos indígenas en
situación de
aislamiento voluntario que allí habitan por solo $ 0,03 por barril
producido por la OPEP (ya
que Ecuador ha pedido una compensación anual aproximada de 350 millones
de dólares). La
OPEP puede ser el líder global en la protección de varias otras áreas de
enorme biodiversidad
y culturalmente vulnerables del mundo.
• La demanda de petróleo está asegurada. El tema crítico que debemos
anticipar, en cuanto
países productores, es la sostenibilidad del flujo de producción al ir
llegando a los picos de las
curvas de Hubbert en los distintos países de la OPEP. Al aplicar un
impuesto sobre la
exportación de nuestros recursos no renovables, aprovechando el poder de
mercado que la
OPEP proporciona, podemos reafirmar nuestro control sobre la longevidad
productiva de
nuestros campos, asegurando que nuestra capacidad productiva se alargue
más hacia el
futuro. Ésta es tanto una obligación moral como una buena práctica
empresarial: manejar bien
nuestros recursos no renovables garantizando, de esta manera, la salud a
más largo plazo de la
industria del petróleo.
• Las rentas reunidas por la OPEP podrían ser utilizadas para financiar
la investigación y
desarrollo tecnológico de fuentes de energía sin carbono como la solar,
eólica y geotérmica,
facilitando que nuestras empresas nacionales puedan transformarse no
solo en productoras de
petróleo, sino en proveedoras de servicios energéticos, y también para
financiar nuevas
tecnologías de la reducción de emisiones de carbono, tales como la
captura y almacenamiento
del carbono.
¿POR QUÉ NECESITAMOS UN IMPUESTO AL CARBONO?
La Convención Marco de Cambio Climático (CMCC) y sus órganos científicos han
reconocido que los impactos de cambio climático recaerán
desproporcionadamente sobre los
países en desarrollo.
El Protocolo de Kyoto concedió a los países industrializados una especie
de indulto sobre
sus emisiones anteriores a 1990. Es decir, las emisiones históricas de
carbono no han sido
consideradas y, por tanto, se ha abandonado el debate sobre “la deuda de
carbono”, fundamento
del Principio de Compensación Internacional. Además, se dieron generosas
cuotas a los países
más ricos. Un ejemplo: bajo la “burbuja” europea, España puede aumentar
sus emisiones un 15
por ciento, aunque per cápita está muy por encima del promedio mundial.
De hecho, España ha
aumentado (desde 1990) más del 40 por ciento, pero no debe pagar por
ahora ninguna
compensación. En cuanto a los mecanismos de “flexibilidad”, Kyoto se
basa en un esquema de
permisos y créditos de emisiones, en el que la mayoría de proyectos que
se desarrolla bajo este
esquema tiene falsas y no verificables reducciones de emisiones.
Siguiendo el esquema de Kyoto, las actuales políticas internacionales de
cambio
climático se han centrado en el mercado de emisiones, la aplicación de
Mecanismos de Desarrollo
Limpio (MDL) y la promoción del mercado voluntario de carbono, en lugar
de enfrentar el
verdadero problema: la quema de combustibles fósiles. El Banco Mundial
es uno de los
principales actores en este campo, pues se calcula que tiene un
portafolio de proyectos de
6
mercado de carbono de más de 1.000 millones de dólares. Otros actores
beneficiados por este
esquema de mercado son las empresas extractivas, que adquieren derechos
de emisión, tras la
inversión en proyectos en el extranjero que economizarán carbono.
Mientras esto sucede, los países y comunidades que conservan los
principales sumideros
de carbono forestales o en pastizales, que apenas usan los océanos y la
atmósfera para verter
emisiones, y que ofrecen renunciar o renuncian a la explotación de sus
reservas de petróleo, gas o
minería de carbón, evitando de esta manera la liberación de millones de
toneladas de CO2, no son
compensados justamente.
Antes de la Revolución Industrial, la concentración de carbono en la
atmósfera se
mantuvo sin superar los 280 ppm y, en tan solo siglo y medio, la
concentración de carbono
atmosférico subió a 382 ppm —un nivel al que no se había llegado en los
últimos cuatrocientos
cincuenta mil años—. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático
(IPCC)3 ha determinado
que el rango más bajo de concentración de carbono atmosférico que
brindará todavía una
oportunidad para estabilizar el clima global por debajo de un aumento de
2 grados centígrados es
de 450 ppm. La concentración aumenta 2 ppm al año, es decir que en poco
más de treinta años se
alcanzará esa peligrosísima cifra de 450 ppm.
De continuar con el nivel de emisiones actuales —las emisiones de
dióxido de carbono a
nivel mundial aumentan a un 3% anual—, en tres décadas se llegaría a
este punto, en el que los
cambios químicos de la atmósfera son poco predecibles, las corrientes
marinas pueden cambiar, y
la vida humana y la biogeografía habrán cambiado inevitablemente. La
OPEP no puede
desentenderse de tales amenazas. Debe jugar un papel activo.
Los Países en desarrollo NO-Partes del Anexo I del Protocolo de Kyoto no
deberían
reproducir innecesariamente el patrón de desarrollo actual, aunque
tendrían todo el derecho.
Tampoco deberían esperar a que los países industrializados realicen la
transición hacia modelos
de desarrollo sustentables y que llegue a los países en desarrollo de
gota en gota o cuando las
alternativas energéticas sean costosas e inaccesibles, porque sus
economías estén ya encerradas
en patrones tecnológicos basados en combustibles fósiles.
Al contrario, el Daly-Correa OPEP Ecotax permitirá que las rentas por la
ocupación de
un bien público global se utilicen para financiar una transición hacia
un modelo de desarrollo
sustentable. La OPEP tiene ya un pequeño fondo (del orden de 300
millones de dólares) que
subsidia las investigaciones sobre tecnologías para secuestro de
carbono, pero puede y debe ir
mucho más allá, con unos ingresos del Daly-Correa OPEP Ecotax.
El Informe Stern sobre la Economía del Cambio Climático4 afirma que el
fracaso en la
reducción del crecimiento de las emisiones de los gases de efecto
invernadero podría causar, para
empezar, un costo estimado del 5% del PIB mundial por año; con lo cual,
la amenaza del
subdesarrollo y la pobreza crónica sería más pronunciada y el
cumplimiento de los Objetivos del
Milenio se vería seriamente amenazado. Esto significa que, en un futuro
próximo, los costos
económicos del cambio climático en la economía mundial superarán en
mucho los impactos
económicos de un impuesto ecológico marginal. Resulta, por tanto, mucho
mejor para la
3 Climate Change 2007, The Physical Science Basis, Working Group I
Contribution to the Fourth Assessment Report of
the Intergovernmental Panel on Climate Change.
4 Stern, Nicholas, The Economics of Climate Change. The Stern Review,
Cambridge, UK Government HM Treasury,
October 2006.
7
economía global ayudar a mitigar el cambio climático hoy que enfrentarse
a los costos de
abatimiento de carbono cada vez mayores.
De acuerdo con el IPCC, seguir emitiendo gases con efecto invernadero,
una vez
superado el límite que asegura mantener el aumento de la temperatura
media global debajo de 2
ºC, costaría a quien contamina al menos $100/tCO2, de ahí que los países
industrializados quieran
que estos costos sean asumidos por los países en desarrollo, ahorrándose
miles de millones de
dólares para no sacrificar su consumo energético.
En cuanto a los costos de adaptación al cambio climático, el Banco
Mundial5 ha hecho
estimaciones de que se requerirán entre 10 - 40 mil millones de dólares
anuales, para cubrir las
necesidades de adaptación al cambio climático de los países en
desarrollo. Buena parte de los
costos de adaptación al cambio climático se resolverían vía créditos,
Ayuda Oficial al Desarrollo,
con inversión extranjera directa o inversión nacional. En términos
sencillos, los países en
desarrollo tienen que asumir los desafíos de la adaptación al cambio
climático, incrementando su
endeudamiento financiero. Después, para pagar esas deudas —contraídas,
por ejemplo, para
asegurar el suministro de agua en países andinos cuyos glaciares
retroceden—, se verán forzados
a exportar más combustibles fósiles a precios que para los países ricos
resultan baratos (de ahí
que les cobre impuestos).
El índice de Financiación para la Adaptación desarrollado por OXFAM6,
por ejemplo,
considera que 28 países son los responsables de financiar la adaptación
en los países en
desarrollo. De acuerdo al estudio, Estados Unidos y la Unión Europea
deberían aportar
conjuntamente alrededor del 75% de los fondos necesarios (Estados Unidos
algo más del 40% y
la Unión Europea algo más del 30%). Japón, Canadá, Australia y la
República de Corea deberían
contribuir alrededor del 20% de los costos, siendo Japón el que debería
asumir la mitad de este
porcentaje. Pero hay que rechazar los créditos para adaptación y, en
cambio, pedir el pago de la
deuda ecológica por excesivas emisiones históricas y actuales de dióxido
de carbono.
Bajo el principio de responsabilidad común pero diferenciada reconocido
en el Protocolo
de Kyoto, los fondos internacionales para atender al cambio climático no
sitúan la verdadera
responsabilidad que algunos países industrializados tienen sobre sus
emisiones históricas de
carbono. Algunos de los fondos existentes como el Fondo para los países
menos avanzados o el
Fondo Especial para el Cambio Climático del FMAM funcionan con
donaciones voluntarias;
mientras que el Fondo para la Adaptación de Naciones Unidas sería el
primero financiado por el
2% sobre los créditos de carbono generados bajo los MDL del Protocolo de
Kyoto.
Frente a esta realidad, el principio que inspira la iniciativa
ecuatoriana para la OPEP es
que los países que históricamente han producido y continúan produciendo
un exceso de dióxido
de carbono per cápita tienen una “deuda de carbono” y que los países que
han usado apenas los
vertederos de carbono y que, por el contrario han conservado las áreas
ecológicamente sensibles
que contribuyen al equilibrio climático, deberían ser compensados. Sobre
todo cuando existen
distorsiones que profundizan la inequidad en el tratamiento del cambio
climático, como el
subsidio anual total de los países en desarrollo hacia los países
industrializados por las emisiones
globales de carbono que éstos han realizado por la producción de las 3/4
partes de las emisiones,
5 The World Bank, Clean Energy and Development: Toward an Investment
Framework. Environmental and socially
Sustainable Development vice Presidency Infrastructure vice Presidency,
April 5, 2005, 17
6 Financing adaptation, Why the UN’s Bali Climate Conference must
mandate the search for new funds, Oxfam
Briefing Note, December 2007, pág. 3-4. Oxfam International.
8
en lugar de 1/4 parte que les correspondía por su población y que, al
cuantificarse, podría alcanzar
alrededor de $ 75.000 millones al año.7 Esta situación debe rectificarse.
MODELO YASUNÍ-ITT: CAMBIO DE MODELO POR EL CAMBIO CLIMÁTICO
El Daly-Correa OPEP Ecotax se vincula con la iniciativa ecuatoriana
Modelo Yasuní-
ITT que también apunta a resolver el problema desde la fuente: propone
represar bajo tierra más
de 900 millones de barriles de petróleo que evitarían la liberación de
más de 400 millones de
toneladas de dióxido de carbono, a las que hay que sumar algunas más
ahorradas, debido a la
deforestación evitada y al gas no quemado. El proyecto ecuatoriano está
ubicado en una de las
regiones más biodiversas del mundo: el Parque Nacional Yasuní, donde
viven varios pueblos
indígenas; algunos, como los tagaeri-taromenani, se encuentran en
aislamiento voluntario.
El compromiso ecuatoriano de no explotación de sus mayores reservas
petroleras merece
una justa compensación internacional que alcance el cincuenta por ciento
de lo que Ecuador
percibiría en el caso de que las reservas fuesen explotadas.
El Modelo Yasuní-ITT podría convertirse en el primer modelo de
conservación y
desarrollo financiado por el Daly-Correa OPEP Ecotax. A través de la
iniciativa gubernamental
Modelo Yasuní-ITT, el gobierno ecuatoriano se compromete a conservar una
de las regiones más
biodiversas del mundo, garantizar la integridad del territorio de los
tagaeri-taromenani y
contribuir a la reducción global de gases de efecto invernadero, a
través de la implementación de
un innovador modelo de abatimiento de carbono. La iniciativa ecuatoriana
garantizará el
mejoramiento cualitativo de la economía, sin aumentar cuantitativamente
la producción de
materia-energía (crecimiento) y, de esta manera, podrá garantizar la
aplicación de una política de
conservación integral de áreas sensibles.
Ecuador es uno de los países con mayor biodiversidad por hectárea en el
mundo. Sin
embargo, las externalidades ambientales y sociales como los daños
locales de la extracción,
transporte y refinación de hidrocarburos, pérdida de biodiversidad,
contaminación de sus fuentes
de agua, extinción de grupos indígenas no han sido debidamente restadas
en sus cuentas
nacionales.8
Además, Ecuador está viviendo los efectos negativos del cambio climático
a través de la
pérdida de sus glaciares, en el caso del Antisana o de los Ilinizas; el
incremento de nivel del mar
amenaza a ciudades importantes como Guayaquil y la posible conversión de
su selva amazónica
en sabanas provocaría una crisis económica y social incuantificable.
7 En 1995, la economista Jyoti Parikh, quien perteneció al Panel
Intergubernamental de Cambio Climático, constató
que las emisiones globales promedio eran de aproximadamente de una
tonelada de carbono (3,7 toneladas de CO2) por
persona por año. Los países industrializados producían 3/4 partes de
estas emisiones, en lugar de 1/4 parte que es lo que
les corresponde por su población. La diferencia era del 50% del total de
las emisiones, aproximadamente 3.000
millones de toneladas. Si contemplamos el aumento del costo marginal de
la reducción, los primeras 1.000 millones de
toneladas podrían reducirse a un costo de aproximado de $ 15 por
tonelada, pero posteriormente este costo se
incrementaría mucho más. Si tomamos $ 25 como precio promedio, entonces
existiría un subsidio anual total de $
75.000 millones de los países del Sur hacia países del Norte. En:
Parikh, J. K., “Joint Implementation and the North and
South Cooperation for Climate Change”, International Environmental
Affairs, 1995, 7, I.
8 Fander Falconí, Economía y Desarrollo Sostenible. ¿Matrimonio feliz o
divorcio anunciado?, Quito, Flacso, 2005.
9 International Energy Agency, CO2 Emissions from Fuel Combustion
1971-2005, París, IEA, 2006.
9
El proyecto petrolero ITT alberga un crudo de 14,7 grados API,
aproximadamente. Sus
reservas probadas y probables alcanzan los 920 millones de barriles
—cifra que corresponde a
más del veinte por ciento del total de las reservas petroleras que posee
Ecuador—. La explotación
petrolera del ITT implicaría la producción de aproximadamente 100.000
barriles diarios de crudo
extrapesado, con utilidad anual de 720 millones de dólares.
El gobierno ecuatoriano pide a la comunidad internacional una justa
compensación a su
esfuerzo de evitar la liberación de millones de toneladas de dióxido de
carbono, contribuyendo así
a los grandes esfuerzos de la humanidad por detener los impactos del
cambio climático. Esta
compensación internacional se canalizará a través del Fondo Yasuní-ITT,
estimado en alrededor
de 4 mil millones de dólares, cuyo interés podría generar al Ecuador
rentas permanentes cercanas
a los 350 millones de dólares anuales durante el período en que el
petróleo hubiera sido extraído.
Ecuador está aportando a esta iniciativa el monto diferencial que como
país dejará de
percibir (al menos 350 millones de dólares anuales). Con esta
contraparte, el país plantea una
contribución tangible y fuerte —comparada con su nivel de ingreso y
desarrollo— en el marco de
los países comprometidos globalmente con la búsqueda de logros en la
reducción de las
emisiones de dióxido de carbono y de conservación de la biodiversidad
que sean justos y
equitativos para las presentes y futuras generaciones.
Las emisiones ecuatorianas por persona (1,68 toneladas de CO2) están por
debajo del
promedio mundial de emisiones de CO2 per cápita (4,18 toneladas de CO2)
y sumamente distantes
de las emisiones per cápita de los países industrializados (Estados
Unidos, 19,73 toneladas de
CO2).9 A pesar de lo cual, Ecuador está dando señales de su compromiso
con el cambio climático
al planificar, para los años 2007-2011, la ejecución de planes y
proyectos que le permitan
diversificar su matriz energética.
El camino hacia este nuevo modelo de desarrollo se enmarca en un programa
hidroeléctrico muy ambicioso; con políticas dirigidas a aumentar la
eficiencia a nivel de los
consumidores finales de energía, con el impulso de un sistema de
reconversión de centrales
térmicas para optimizar su eficiencia; la sustitución de diésel por gas
natural; el mejoramiento de
la calidad de uso automotriz con los programas de etanol en ciudades
como Guayaquil, entre otras
medidas. Dentro de estas iniciativas sobresale el Programa Cero
Combustibles en Galápagos —
un plan integral de acción que tiene como objetivo eliminar gradualmente
el uso de combustibles
fósiles en las islas e impulsar el uso de Energías Renovables para
Galápagos ERG—. Hay gran
potencial eólico y de energía solar en Ecuador.
En este contexto, el Modelo Yasuní-ITT se podría financiar con el
Daly-Correa OPEP
Ecotax, si no llegara la compensación exterior directa. Ecuador
garantizaría el inicio de una
transición hacia una economía sostenible que le permita destinar
recursos a la reducción de la
pobreza al tiempo que consigue:
• Disminuir su dependencia de la utilización de combustibles fósiles.
• Implementar una política integral de conservación de ecosistemas
sensibles.
• Sustituir la energía termoeléctrica.
• Estimular proyecto de eficiencia energética.
• Impulsar el desarrollo, investigación e inversión en energías
renovables: eólica, solar,
geotérmica.
• Sentar las bases para una transición hacia una economía no dependiente
de las
explotaciones petroleras.
10
• Impulsar una economía sostenible en el desarrollo de servicios y
productos ambientales,
impulsando también construcción de viviendas para sectores populares y
edificios
públicos —como escuelas— que sean modelos de eficiencia energética.
CONCLUSIONES
El Daly-Correa OPEP Ecotax representa un nuevo desafío y un cambio de
época para la
OPEP que ha comenzado a poner el cambio climático en el centro de su
política. Esto permitirá
realizar las rectificaciones institucionales que garanticen la
estabilidad climática mundial. De lo
contrario, el cambio climático traerá graves implicaciones no solo para
la estabilidad de la
economía y de los mercados, sino que causará impactos para la
sobrevivencia y sostenibilidad de
la vida humana en el planeta, por las que seremos maldecidos por las
futuras generaciones. Un
buen gobernante debe tener una visión del futuro más larga y una “tasa
de descuento” más baja
que una empresa petrolera.
Las oportunidades para la OPEP son tanto de justicia económica como de
justicia
ambiental, son tanto financieras como morales. Su liderazgo en asumir un
papel proactivo en
temas sobre el cambio climático y el desarrollo sustentable marcará la
historia de esta
organización.
El Daly-Correa OPEP Ecotax gravará los costos del carbono desde la
fuente, en vez de
gravar las emisiones de carbono en los países importadores netos de
combustibles fósiles, como
lo discutió la Unión Europea en 1992 (Rippa di Meana propuso un ecotax
de 10 dólares por barril
de petróleo) y como plantearon Clinton-Gore en 1993 (“BTU” tax) sin
éxito. De esta manera, la
OPEP lograría lo que el Protocolo de Kyoto no ha logrado en más de diez
años. Al mismo
tiempo, la OPEP inmunizará a sus miembros de las disrupciones e
incertidumbres que otros
impuestos o iniciativas sobre cambio climático puedan causarles
afectando sus intereses.
El Fondo Mundial para el Desarrollo Sostenible generaría un flujo
permanente de
recursos para fines socioambientales de reducción de pobreza y
transición energética hacia países
que, como Ecuador, se comprometan decididamente a conservar los
ecosistemas más sensibles,
garantizar la protección de las comunidades locales que habitan en estas
áreas e impulsar modelos
de desarrollo sustentables.
A través del Daly-Correa OPEP Ecotax, la OPEP puede proteger y avanzar
los intereses
de sus miembros con respecto al cambio climático y la economía global y,
con visión y liderazgo,
ayudar al mundo a frenar la amenaza más grande del siglo XXI. ¿Aceptará
la OPEP este desafío?
_______________________________________________
Petroleo_AL mailing list
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
http://correo.oilwatch.org/mailman/listinfo/petroleo_al
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|