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Petróleo en Latinoamerica -
Ecuador
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Viernes, 29 de Febrero de 2008 08:15 |
ARGENPRESS
Opinión
Ecuador
A propósito del concepto de soberanía
Por: Guido Proaño (OPCION)
Fecha publicación: 29/02/2008
La transnacional petrolera Exxon Mobil enjuicia al gobierno venezolano
por su decisión de establecer como mínimo el 60% la participación
accionarial del Estado en las empresas mixtas. El juicio se ventila en
tribunales de Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda y la demanda
asciende a 12 mil millones de dólares. Venezuela ejerce soberanía y la
petrolera quiere burlarla.
En 1996 se creó el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias
relativas a las Inversiones CIADI. Surgió como un órgano dependiente
del Banco Mundial, al que los gobiernos entreguistas se sometieron para
resolver conflictos jurídicos entre los estados y las multinacionales.
Esos gobernantes pisotearon la soberanía para servir al capital
extranjero.
Cuando Saddan Hussein era juzgado por el tribunal que lo sentenció a
muerte, cuestionó la validez y legalidad de esa Corte y juicio,
alegando además que tenía otro fuero; el argumento más contundente que
encontró el presidente de ese tribunal fue muy simple: 'somos un país
ocupado'. Los Estados Unidos impusieron su soberanía en Irak.
En febrero de 1997 se produjo en nuestro país un gran levantamiento
popular que echó de la Presidencia de la República a Abdala Bucaram;
acontecimientos similares se produjeron para destituir a Jamil Mahuad y
a Lucio Gutiérrez. El pueblo ejerció su soberanía.
El ejercicio de esa soberanía está en marcha en el trabajo de la
Asamblea Constituyente, pero la oligarquía desconoce esa capacidad,
cuestiona su actividad y actúa para recusar sus resoluciones. Chocan
concepciones ideológicas y políticas y uno de los puntos de
contradicción es, precisamente, la concepción de soberanía. No hay
homogeneidad conceptual y no puede haberla en ninguna sociedad clasista
y en un mundo en el que un puñado de potencias imperialistas ejercen el
dominio del planeta.
Los Estados Unidos pregonan el concepto de soberanía extraterritorial
para escudar el intervencionismo político y militar en donde a su
juicio corrían peligro sus intereses. En base a ello se justificaron
las guerras preventivas que se desenvuelven en base a la siguiente
lógica: yo te aniquilo, acaso tú estés pensado hacerlo conmigo. Como
guerras preventivas se calificaron las invasiones a Afganistán e Irák.
La soberanía extraterritorial de lo Estados Unidos no reconoce un marco
legal internacional; sus funcionarios, sus tropas no pueden ser
sometidos a esas leyes. Son, como alguien lo dijera, 'excepción
soberana'.
Para los países dependientes quedó la soberanía limitada, la soberanía
funcional que justificó el servilismo y el sometimiento al capital
extranjero, a los organismos internacionales como el Fondo Monetario
Internacional, Banco Mundial, CIADE y más. No pocos defensores de esa
concepción, con cinismo, argumentaban que 'de la soberanía no se come'.
Lo que ahora se vive en el Ecuador expresa un momento en el que el
pueblo ha podido conquistar elementos de soberanía, y existen
condiciones para que ésta se amplíe y profundice conceptualmente.
Reivindicar para el pueblo el derecho y la capacidad de
autodeterminación, de autogobernarse -fustigando cualquier acción
contraria de parte de potencia imperialista alguna- no puede asumirse
como una declaración formal; su ejecución plena tiene una connotación
trascendente en un país dependiente del imperialismo, históricamente
dominado por círculos terratenientes y burgueses en uno y otros
momentos.
Esa concepción sustenta el rol protagónico de los pueblos en la
construcción de su propia historia; propugna la salvaguardia de nuestro
territorio, de los recursos naturales estratégicos que deben ser
controlados y explotados por el Estado; alerta la necesidad de proteger
y promover las identidades culturales de la nación ecuatoriana, de las
nacionalidades y pueblos indígenas y del pueblo negro. Compromete, a su
vez, a respetar el derecho a la autodeterminación de los otros pueblos,
a condenar y luchar en contra de toda forma de colonialismo y
neocolonialismo, a ser solidarios con quienes luchan por la libertad y
el progreso.
La soberanía, más que uno concepto, es una concepción integrada al tipo
de sociedad que queremos construir.
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