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ECUADOR - Agravante contra Texaco Imprimir E-mail
Lunes, 14 de Enero de 2008 11:42
Agravante contra Texaco

La multinacional causó ruina ambiental irreversible no solo en sus campos concesionados sino aún fuera de ellos.

Por Jaime Bejarano
En el largo juicio que una población de 30 000  habitantes de cinco etnias amazónicas entablaron contra la transnacional Texaco-Chevron, reclamando daños y perjuicios contra la vida, la salud y el entorno ecológico de dichas parcialidades, se ha presentado un alegato de agravantes perpetrados por la empresa demandada ante la corte superior de Nueva Loja (Lago Agrio) pero se apresta a dictar sentencia próximamente.

El agravante acusatorio es que la Texaco-Chevron explotó y perforó ilegalmente al menos 75 pozos de crudo en zonas concesionadas a terceras compañías petroleras, con el propósito de asegurarse los territorios que eran más rentables para sus intereses y utilidades, burlando así la Ley de Hidrocarburos de 1937 que sancionaba con la caducidad de todo contrato que perjudicara, de alguna manera, al Estado ecuatoriano o a terceras partes involucradas en la cesión temporal de terrenos baldíos.

La arbitraria expansión del área en que operó la transnacional ha sido consecuentemente ampliada en la superficie en que irrogó los perjuicios al frágil ecosistema y los daños a la salud y vida de los grupos humanos residentes en la región ilícitamente ensanchada, aparte de la consiguiente depredación de flora, fauna y demás biodiversidad existente, única en el mundo contemporáneo.

La perforación, extracción y comercialización petrolera de la Texaco-Chevron, en perímetros ajenos a su concesión de 4 400 kilómetros  cuadrados de selva tropical, se habría incrementado en un 11% de beneficios en detrimento de parte de la Amazonia, la que padece hasta ahora los efectos letales de una mortal contaminación provocada por cerca de 1 000  piscinas de crudo abandona  a la intemperie, millones de hectáreas envenenadas para el uso agrícola, la polución del agua de ríos y riachuelos que matan al ganado, así como un clima de morbilidad  en los pobladores aledaños a los campos que fueron operados por la  transnacional.

Peritajes internacionales practicados durante el dilatado proceso judicial, presentados como pruebas por los demandantes, comprueban tasas de leucemia tres veces más altas en niños de 1 a 4 años, estadísticas de cáncer 150 mayores que las halladas en la vecindad del escenario contaminado, cifras porcentuales de abortos espontáneos casi triplicadas en 10 años , así como aumento  de incidencia de la dermatitis, hongos en la piel y afecciones respiratorias y digestivas.

Si la multinacional causó ruina ambiental irreversible no solo en sus campos concesionados sino aún fuera de ellos, por utilizar tecnología arcaica, barata y antiética, su responsabilidad pecuniaria sería mayor para merecer una  sentencia judicial condenatoria dictada por los tribunales en los que se sustancia tan prolongado pleito.

La parte enjuiciada contestó al alegato, interpuesto por los afectados, diciendo que un Acuerdo Ministerial de 1965 autorizó a la firma de Minas y Petróleos el traspaso a la Texaco de 650 000 hectáreas adicionales a la concesión, argumento que nada desvirtúa la material principal de la querella, un culposo manejo ambiental en la Amazonia.