Quito, 10 de diciembre de 2007
Compañeros/as:
Organizaciones, comunidades, autoridades y
ciudadanos/as de Orellana
Organismos de derechos humanos: CEDHU, SERPAJ
Movimientos y organizaciones sociales: CONAIE,
Coordinadora por la Vida,
Coordinadora de Movimientos Sociales
Misión Capuchina
DAYUMA, SÍMBOLO
DE LA RESISTENCIA.
SENTIMOS
VERGÜENZA Y ANGUSTIA
Dayuma fue la primera mujer huaorani en ser
evangelizada por los misioneros del Instituto Lingüístico de Verano, organismo norteamericano que abrió la trocha para
la entrada de las transnacionales petroleras "civilizando" al pueblo
huaorani. Hoy la parroquia Dayuma esta dentro de un enmarañado de
tuberías, pozos, carreteras, basura y represión.
En Dayuma también se juega el futuro del Yasuní.
En Orellana está la frontera del bien
y del mal. Un pueblo que reclama sus derechos: en eso consiste la
democracia. Un gobierno que regresa a los tiempos de la seguridad
nacional: no sólo la represión, sino la criminalización de la lucha
social, ahora calificada, como lo podría hacer un Uribe cualquiera, de
“terrorismo”; la represión violenta otra vez son “excesos” de la fuerza
pública que serán investigados. Una Asamblea Constituyente que se
debate en la ambigüedad; asume “los plenos poderes” hasta destituir al
Congreso y ratificar a Rafael Correa, pero se detiene cuando el
Presidente amenaza con renunciar si los ejerce en el caso de Dayuma. La
angustia de los movimientos sociales, de los organismos de derechos
humanos y de la Iglesia comprometida que ven que las promesas del
cambio empiezan a diluirse tras los intereses del petróleo. Y el
oportunismo de fuerzas de derecha que quieren aparecer ahora como
defensores de las luchas sociales.
Pareciera que estamos condenados al
eterno retorno, aunque nos movemos en espiral: de “forajidos” a
“terroristas”, de la condena del Coronel a la condena del Presidente.
Inicialmente pensamos enviar una carta
al Presidente de la República, para demandar que cese la represión y
que busquen una salida “política y pacífica” a esta crisis. Pero, ¿para
qué una carta más, si ya han hablado los organismos de derechos
humanos, la Iglesia? ¿Para qué una carta más a un Presidente obnubilado
y a un equipo de gobierno militarizado? ¿Para qué una carta más a un
Presidente que está comprometido con un “plan de desarrollo” que se
articula al eje Manta-Manaos, y que requiere tomar el control de
Orellana, del Parque Yasuní y del eje petrolero ITT?
Es necesario más bien regresar al
soberano, recoger las voces de los/las luchadores de Orellana, de las
organizaciones sociales, de los organismos de derechos humanos, de
los/las cristianos comprometidos, de los/las ciudadanos patriotas, de
los/las luchadores sociales, para unificar nuestras fuerzas e iniciar
un plan de resistencia nacional hasta conseguir que el Gobierno
recupere la cordura y responda al mandato de los cambios democráticos
entregado por el pueblo el 30 de septiembre, hasta lograr que los
responsables de la represión sean destituidos y castigados.
Pero, ¿qué sucede en Dayuma, en
Orellana, para que el Presidente amenace con renunciar, si se libera a
los detenidos?
Los hechos hablan por si solos: en su
reciente gira por Asia, Rafael Correa, anunció la entrega de la Base de Manta a
China, como parte del Mega Proyecto Multimodal Manta–Manaos;
simultáneamente PETROECUADOR confirmaba la entrega del ITT al
Consorcio: SINOPEC (China), PETROBRAS (Brasil) – ENAP (Chile). Días
antes el régimen entregó la licencia ambiental a Petrobrás en el Bloque
31, la cabeza de playa para alzarse con la más grande reserva de crudos
pesados (ITT).
El día del retorno del economista
Correa de su gira por Asia, se rubricó el giro del Movimiento PAIS, en
su política interna, económica, petrolera, exterior y en la definición
misma de la ruta del Gobierno. En ese contexto en cuestión de horas se
desbarató todo: se deshizo del Ministro de Gobierno, Gustavo Larrea,
por no actuar con “eficiencia”, frente a los reclamos de Dayuma,
encargando el manejo del tema a Fernando Bustamante; anunció la
privatización de los cinco grandes campos de PETROECUADOR, 3 de los
cuales se encuentran en Orellana: Sacha, Auca y Cononaco; militarizó la
política petrolera y la gestión de la estatal PETROECUADOR, entregando
el mando a la Marina;
ese día dispuso también la militarización de la Provincia de Orellana.
Alguien puede creer que un Presidente
de la República,
ponga su cargo a disposición, si se libera a un puñado de compatriotas:
descalzos, olvidados, empobrecidos, algunos solo cubiertos por una ya
desteñida camiseta de Alianza País; o que la Prefecta Guadalupe
Llori sea la causa de los problemas de la provincia y del “terrorismo”
desatado por los huérfanos de petróleo?
No, en Orellana se juega la segunda
parte del Mega Proyecto impulsado por China y Brasil y del cual es
parte el régimen de Correa. Una vez tomado todo el control del primer
enclave: Manabí (Base de Manta, Puerto de Manta); ahora se trataría de
dominar el segundo escenario: Orellana, el
Cantón Coca y Nuevo Rocafuerte, la puerta de entrada al Parque Nacional
Yasuní, puertos de embarque y desembarque de las mercancías que lleguen
desde Manta, para ser transportadas a través del río Napo, atravesando
el Yasuní, hasta el Amazonas y así hasta Manaos.
Está en juego no sólo la vida de
los/las perseguidos, sino la naturaleza misma del proceso
constituyente. No es sólo una cuestión de represión y violencia, de
violación de los derechos humanos. Está en juego la posibilidad de
realizar los cambios a favor de los desposeídos y de los necesitados, y
no de nuevos sectores burgueses que necesitan el silencio cómplice de
todos/as para reordenar el país a su imagen y semejanza: el paso de la
Base de Manta entregada al imperialismo norteamericano por la vieja
oligarquía, al Puerto de Manta entregado al capital chino-brasileño,
por los novísimos sectores empresariales vinculados al eje
Manta-Manaos. Está en juego saber si tendremos una Patria soberana para
todos/as, o si pasamos de la hegemonía norteamericana a la hegemonía
chino-brasilera, de la OXY a PETROBRAS.
Todavía queda una pequeña esperanza en
la Asamblea: uno de los objetivos de la acción debe ser demandar un
decreto constituyente de amnistía general para los/las luchadores
sociales de Orellana perseguidos y para los 300 luchadores que están
también enjuiciados como “terroristas” por luchar contra las
transnacionales mineras y petroleras, en defensa de la vida y la
soberanía. Y apuntar a un nuevo marco legal e institucional para
recuperar nuestros recursos naturales y nuestra soberanía, empezando
por el petróleo y la Amazonía.
Esta es la hora de la unidad de los
movimientos sociales más allá de las banderas políticas. Es urgente
congregarnos para actuar juntos: sugerimos que sean los organismos de
derechos humanos y la Misión Capuchina,
los que nos convoquen para esta semana, pues no hay tiempo que perder.
Estamos dispuestos a participar con firmeza y prudencia en esta lucha.
¡POR
LA VIDA Y LA SOBERANÍA!
LA
SOBERANÍA RESIDE EN EL PUEBLO
Eduardo Delgado, René Báez, Gayne
Villagómez, Ramiro Guerrero, Napoleón Saltos, Janneth Terán, Diego
Cano, Fernando Villavicencio, Carlos Figueroa, Juan Cajas, siguen
firmas...
Si compartes esta misiva, súmate y
reenvíala…
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