6 meses para renegociar con Repsol
Repsol opera tres campos que generan el 12,3% de su producción total.
El plazo del contrato será un eje de las conversaciones.
Redacción Negocios
Con una producción diaria de 46 800 barriles de petróleo, Repsol maneja
el campo de mayor importancia productiva en el sector privado: el
bloque 16.
La
firma española opera este campo bajo el contrato de participación. Esto
significa que la petrolera invierte bajo su riesgo, reconoce a favor
del Estado un porcentaje de la producción y se queda con el resto. Pero
Repsol maneja, además, los campos Bogi-Capirón y Tivacuno en el país.
Los tres campos generan el 12,3% de la producción nacional (privada y
estatal), esto es 64 509 de un total de 525 876 barriles/día.
Por
los tres campos, de enero de 1997 a diciembre de 2006, Repsol, cuya
matriz está en España, habría generado un ingreso cercano a USD 4 200
millones. De estos, un 35% fue a manos del Fisco, lo que significó
ingresos por USD 1 460 millones.
La cifra incluye lo que recibe el Estado por producción, tarifa de
transporte, leyes especiales e Impuesto a la
Renta.
¿Cómo
se convirtió el bloque 16 en un campo rentable? Para ejecutivos de la
firma, ello es producto de las inversiones. Y es precisamente en esta
respuesta donde también nacen las críticas de sindicalistas y del
propio Gobierno sobre el manejo de este contrato.
Originalmente,
el bloque 16 fue adjudicado a la estadounidense Conoco, con contrato de
prestación de servicios, hace ya más de dos décadas. Este modelo
contractual obliga al Fisco a reembolsar a la contratista los gastos
e inversiones, pero el Estado es el dueño del 100% del hidrocarburo.
Aunque
Conoco inició la exploración del bloque, la firma Maxus (que se hizo
cargo del bloque desde 1991), fue la que más invirtió.
Maxus,
conocedora de que el Estado corría con la factura final, no escatimó en
gastos. Entre ellos, la contratación de extranjeros, exceso de
personal, amplia infraestructura administrativa, etc.
“Incluso, el agua para beber en las oficinas era importada y esa
factura iba al Fisco”, recordó un técnico de Petroecuador.
Estos
gastos reducían al mínimo las ganancias estatales, lo que despertó las
críticas del Servicio de Rentas Internas, así como de movimientos
sindicalistas. El contrato del bloque 16 se convirtió en bandera para
las voces que estaban en contra del contrato de prestación de servicios.
Pero
no toda esa época fue gris. Para los actuales operadores del bloque, a
Maxus se le debe una infraestructura de alta calidad, mérito incluso
reconocido por Petroecuador. “Hace poco
cumplimos una producción de 200 millones de barriles, sin ningún
derrame”, dijo un técnico de Repsol.
El
bloque 16 no solo es el que más produce, acotó, también posee un
sistema de reinyección de agua, que permite devolver al subsuelo cada
día una cantidad similar de agua con la que se llenaría un estadio y
medio de fútbol.
El bloque 16 tiene una operación complicada,
por cada 10 barriles que se obtienen del subsuelo, solo uno es de
petróleo. “Maxus lo sabía y diseñó instalaciones para ello, lo que
permite actualmente optimizar la producción”, según un personero de
Repsol.
A ello se sumó la decisión para evitar colonos en la zona, un control
también heredado de Maxus.
Aún
así, no dejó de ser visto como un contrato demasiado costoso para el
país, por lo que el Gobierno pidió el cambio al modelo de
participación, en 1996.
Un año después, Maxus salió del país,
al vender sus activos a la argentina YPF,cuando el precio del crudo
ecuatoriano era de USD 20, el mismo a la firma del cambio de contrato.
YPF, luego, se fusionó con Repsol.
Con el cambio de
contrato, la firma, que ahora asumía los costos, redujo -a la mitad -
sus empleados, buscó mano de obra local, etc. Los costos por barril
bajaron de USD 9,85 a USD 4,7 en dos años. Aunque Maxus fue la más
criticada, según Petroecuador, todos los contratos de prestación de
servicios tenían costos altos.
Repsol busca cambiar su contrato
La
firma pidió la renegociación del contrato, amparado en el Tratado de
Inversiones con España. En caso de no llegar a un acuerdo, advierte
que irá a arbitraje. Y para ello, esperará seis meses, ni un día más.
“Es el plazo que establece el tratado”, señala el vocero de la firma,
Federico Cruz.
Para Repsol, su utilidad no superaba el 17% en
el bloque 16, con la Ley 50/50, pues de los ingresos de la firma hay
que restar los costos de producción. “El Estado se benefició de un 83%
de la utilidad neta del bloque”, dijo Cruz. Con la actual reforma dice
que la rentabilidad para el Estado es del 105%, “es decir la firma no
tiene renta y tenemos que poner dinero para cumplir la Ley”.
De
lado del Gobierno, la propuesta será buscar un contrato de prestación
de servicios mejorado. En los diálogos estaría el tema de la
ampliación del plazo de contrato en el bloque 16 (vence en el 2012),
pues Repsol tiene un 30% en el OCP y debe pagar esta inversión hasta
el 2018, además de un cupo reservado en este oleoducto, transporte o
no el crudo.
Otros detalles
En Bogi-Capirón
(unificado al bloque 16), el Estado tiene un 20% de la producción, pese
a que un 80% del campo está en Petroproducción.
Aunque para
analistas, la relación debió ser a la inversa, la escasa
participación estatal se justificó en que la firma (Maxus) debía
amortizar altas inversiones en el bloque 16.
El contrato
del bloque 16 se firmó en 1986, en el gobierno de León Febres Cordero.
Se cambió a participación en el gobierno de Abdala Bucaram.