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ECUADOR - 6 meses para renegociar con Repsol Imprimir E-mail
Lunes, 26 de Noviembre de 2007 11:27

6 meses para renegociar con Repsol


Repsol opera tres campos que generan el 12,3% de su producción total. El plazo del contrato será un eje de las conversaciones.

Redacción Negocios

Con una producción diaria de 46 800 barriles de petróleo, Repsol maneja el  campo de mayor importancia productiva en el sector privado: el bloque 16.

La firma española opera este campo bajo el contrato de participación. Esto significa que la petrolera  invierte bajo su riesgo, reconoce a favor del Estado un porcentaje de la producción y se queda con el resto. Pero Repsol maneja, además, los campos Bogi-Capirón  y Tivacuno en el país. Los tres campos generan el 12,3% de la producción nacional (privada y estatal), esto es 64 509 de un total de 525 876 barriles/día.

Por los tres campos, de enero de 1997 a diciembre de 2006, Repsol, cuya matriz está en  España, habría generado un ingreso cercano a  USD 4 200 millones. De estos, un  35% fue a manos del Fisco, lo que  significó  ingresos por  USD 1 460 millones.

La cifra incluye lo que recibe el Estado por producción, tarifa de transporte, leyes especiales e Impuesto a la Renta.

¿Cómo se  convirtió el bloque 16  en un campo rentable? Para ejecutivos de la firma, ello es producto de las inversiones. Y es precisamente en esta respuesta donde también nacen  las críticas de sindicalistas y del propio Gobierno sobre el manejo de este contrato.

Originalmente, el bloque 16 fue adjudicado a la estadounidense Conoco, con contrato de prestación de servicios, hace ya más de dos décadas. Este modelo contractual obliga al Fisco  a reembolsar a la contratista  los gastos e inversiones, pero el Estado es el dueño del 100% del hidrocarburo.

Aunque Conoco inició la  exploración del bloque,  la firma Maxus (que se hizo cargo del bloque desde 1991), fue la que más  invirtió.
Maxus, conocedora de que el Estado corría con la factura final, no escatimó en gastos. Entre ellos, la contratación de  extranjeros,  exceso de personal, amplia infraestructura administrativa,  etc.

“Incluso, el agua para beber en las oficinas era importada y esa factura iba al Fisco”, recordó un técnico  de Petroecuador.

Estos gastos reducían al mínimo las ganancias estatales, lo que despertó las críticas del Servicio de Rentas Internas, así como de movimientos sindicalistas. El contrato del bloque 16 se convirtió en  bandera para las voces que estaban en contra del contrato de prestación de servicios.

Pero no toda esa época fue gris. Para los actuales operadores del bloque, a  Maxus se  le debe una   infraestructura de alta calidad, mérito incluso reconocido por Petroecuador. “Hace poco cumplimos una producción de 200 millones de barriles, sin ningún derrame”, dijo un técnico de Repsol.

El bloque 16 no solo es el que más produce, acotó, también posee un sistema de  reinyección de agua, que permite devolver al subsuelo cada día una cantidad similar de agua con la que se llenaría un estadio y medio de fútbol.

El bloque 16 tiene una operación complicada, por cada 10 barriles que se obtienen del subsuelo, solo uno es de petróleo.  “Maxus lo sabía y diseñó instalaciones para ello, lo que permite actualmente   optimizar la producción”, según un personero de Repsol.

A ello se sumó la decisión para evitar  colonos en  la zona, un control también  heredado  de Maxus.

Aún así, no dejó de ser visto como un contrato demasiado costoso para el país, por lo que el Gobierno pidió el cambio al modelo de  participación, en 1996.

Un año después,  Maxus salió del país, al vender sus activos  a la argentina  YPF,cuando el precio del crudo ecuatoriano era de USD 20, el mismo a la firma del cambio de contrato. YPF, luego,   se fusionó con  Repsol.

Con el cambio de contrato, la firma, que  ahora asumía los costos, redujo  -a la mitad - sus empleados, buscó mano de obra local,  etc. Los  costos por barril bajaron  de USD 9,85 a USD 4,7 en dos años.  Aunque Maxus fue la más criticada, según Petroecuador, todos los contratos de  prestación de servicios tenían  costos altos.

Repsol  busca cambiar su contrato

La firma  pidió la renegociación del  contrato,  amparado en el Tratado de Inversiones  con España.  En caso de no llegar a un acuerdo,  advierte que irá a arbitraje.  Y para ello, esperará seis meses, ni un día más. “Es el plazo que establece el tratado”,  señala el vocero de la firma,  Federico  Cruz.

Para Repsol,  su  utilidad no superaba el 17% en el bloque 16,   con la Ley 50/50, pues de los  ingresos de la firma hay que restar los  costos de producción. “El Estado se benefició de un 83% de la utilidad neta del bloque”, dijo Cruz. Con la actual reforma dice que la rentabilidad para el Estado es del 105%, “es decir  la  firma no tiene renta  y   tenemos que  poner dinero para cumplir la Ley”.  

De lado del Gobierno, la propuesta será  buscar un  contrato de prestación de servicios mejorado.  En los diálogos estaría el tema de  la ampliación del plazo de contrato en el bloque 16 (vence en el 2012), pues   Repsol tiene un 30% en el OCP y debe pagar esta inversión hasta el 2018, además de un  cupo reservado en este oleoducto,  transporte o no el crudo.

Otros detalles 

En   Bogi-Capirón  (unificado al bloque 16), el Estado tiene un 20% de la producción, pese a que un 80% del campo está en  Petroproducción.

Aunque  para analistas,  la relación  debió ser a la inversa, la escasa  participación estatal se justificó en que la firma (Maxus)  debía amortizar altas inversiones  en el  bloque 16.

El contrato del  bloque 16 se firmó en 1986, en el gobierno de León Febres Cordero. Se cambió a participación en  el gobierno de Abdala Bucaram.