COMUNICADO DE PRENSA.
Ecuador.
Francisco de Orellana a 28 de Octubre de 2.007 (21:00 h)
“Si lo que quieren es que no haya explotación
petrolera tienen que decirnos de dónde vendrán los recursos para
atender las necesidades básicas del país”; De esta forma increpo a los
colectivos de vanguardia el presidente Correa, este sábado, con
relación a la licencia concedida a Petrobrás para explotar petróleo en
el Parque Nacional Yasuní.
En un tiempo cercano nuestro mandatario pedía
igualmente a los ecologistas a conseguir un mínimo de 700 millones de
dólares para no explotar el ITT; el mismo Correa con la reforma del
decreto 42 ya consiguió más de 700 millones.
Podría ser que por esa misma vía Correa
encuentre una solución al tema económico que supone ser el centro del
problema en el Yasuní. Otra alternativa lo anunciaba el Sistema de
Rentas Internas hace poco, informando que existe evasión de impuestos
por mas de 1000 millones de dólares, podría ser que el gobierno a más
corto plazo obtenga altos beneficios económicos ejecutando una política
de control tributario para no explotar la reserva de biosfera y de esa
manera no
afectar a las poblaciones no contactadas y contactadas que viven en
esta área natural.
En la actualidad la explotación petrolera se
desarrolla en cuatro provincias amazónicas con una producción de 530mil
BPD. Según información de la DNH se podría incrementar la producción en
los campos que actualmente se están explotando y posiblemente en los
campos marginales que se están licitando.
Así en este escenario, donde el Yasuní va ha
ser sacrificado, todo parece indicar que para salir de la pobreza hay
que sacar petróleo, esto lo decía hace poco el presidente de
PETROECUADOR. En la última cadena radial Correa con un poco más de
conciencia manifestó que sacar petróleo tiene siempre un impacto
ambiental, pero si no se lo extrae no hay alternativas para sostener la
economía del país. (Ambos en referencia al Yasuní)
A esta serie de acontecimientos se suma la
posibilidad de administrar mejor el recurso natural agua a través de
una SUPERINTENDENCIA debido a su escasez mundial. Este recurso natural
en la amazonía no es escaso en volumen. La escasez del agua en esta
zona, “para precisar en la zona petrolera”, tiene que ver con la
calidad del mismo. Sin querer entorpecer los procesos legales que
siguen los afectados por el caso de terrorismo ambiental contra TEXACO,
en sitios como Tiguino 3, se sigue vertiendo aguas de formación sin el
mayor descaro. Petrobrás sigue descargando aguas grises que se generan
en el bloque 18 (incluidos palo azul y pata) al río coca a través de
sus afluentes, continuos derrames de aguas de formación y petróleo en
Palo Azul, a este cadena de desgracias y descargas de residuos de la
industria petrolera se le puede poner una cola tan grande que hasta en
las bocanas de los ríos Yasuní-tiputíni-indillama con el Río Napo se ha
encontrado residuos de hidrocarburos en los sedimentos
Los índices de pobreza no han bajado en la
RAE pese a la producción petrolera y los costos del mismo, el impacto
ambiental se incrementara y se vera reflejado en la escasez del agua
debido a la presencia de residuos peligrosos en la misma, los pueblos
sufrirán un impacto socio-cultural irreversible y el oro verde tendrá
otras vías de movilización. Pese a que existe una sola vía de
movilización para la madera y que supone esta custodiada por el
ejercito-MAE-policía, no se explica por donde sale la madera que sube
por el Río Shiripuno del área natural del Yasuní.
Nos cuesta entender el bajo nivel de
conciencia que tienen nuestros actuales gobernantes frente a una
realidad tan obvia como es el Yasuní, el agua y la vida. No vendamos
nuestro país, construyamos una patria desde las comunidades para
finalmente poder decir que este país ya es nuestro.