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Sábado, 27 de Octubre de 2007 03:52 |
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EL COMERCIO
Por Francisco Carrión Mena
…Pero
más del Gobierno. La audaz propuesta lanzada por el presidente Correa
hace unos meses por la que se conservaría en tierra cerca de mil
millones de barriles en un área de enorme valor ecológico y altamente
sensible como es el Yasuní, en los campos ITT, a cambio de recibir una
compensación económica de al menos la mitad de lo que el Estado
recibiría si explotara esos yacimientos, es pionera en un exportador de
crudo. Es, además, enormemente atractiva en tanto plantea un mecanismo
alternativo para preservar el medio ambiente, proteger la biodiversidad
y enfrentar al calentamiento global. Ecuador estaría dando un ejemplo
al mundo y lideraría a nivel regional la defensa del medio ambiente.
Suena
a utopía pero hay que intentarlo. Una propuesta como esta -que todos
los ecuatorianos debemos apoyar-, planteada y ejecutada como política
de Estado haría del Ecuador un país símbolo, un referente de la
protección ambiental y de la lucha contra el cambio climático. Su
imagen internacional se vería fortalecida y respetada.
Ahora
bien, su viabilidad depende sobre todo de la voluntad política del
propio Gobierno. Una de las bases fundamentales es forjar una imagen
internacional fiable del país. Si no lo hacemos, difícilmente podrán
captarse recursos de donantes en el exterior para cubrir la meta
propuesta. Debe responder a una política interna coherente y articulada
de las instituciones estatales vinculadas con el tema. Todas tienen que
actuar de acuerdo con una política orientada hacia este propósito.
Tiene que ser también un planteamiento de largo alcance, que para su
implementación inicial se contemple al menos tres años. Su concepción a
largo plazo le otorgará credibilidad, será percibida como una política
de Estado, con voluntad de ser implementada y no como una iniciativa
voluntarista y coyuntural.
Es también esencial presentar el
Proyecto Yasuní ITT como el más destacado dentro del contexto de una
política ambiental global del Ecuador, que tendrá que caracterizarse
por un irrestricto respeto al medio ambiente en todos los ámbitos. Sin
una sólida credibilidad en esta materia, difícilmente los donantes,
sean gobiernos, ONG, empresas o personas naturales, harán efectivos sus
aportes.
El mecanismo a través del cual se recaudarían y
gestionarían los recursos debe ser el de un fideicomiso constituido por
el Estado, no por Petroecuador, que evitará que los ingresos se
dilapiden y que se los gestione responsablemente. La promoción del
proyecto es clave para su éxito. Hay que emprender en una campaña bien
diseñada, apuntando a los potenciales donantes, que sea persuasiva y
sólida en sus argumentaciones.
Por lo demás, he conocido de
expertos petroleros que si se logra hacer más eficiente la actual
extracción y comercialización de hidrocarburos, los beneficios para el
Estado serían equivalentes al monto de lo que se obtendría de la
explotación de los campos ITT. Razón adicional para respaldar el
Proyecto Yasuní ITT, defender a las comunidades locales y proteger el
medio ambiente.
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