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Petróleo en Latinoamerica -
Ecuador
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Martes, 04 de Septiembre de 2007 10:53 |
| Texaco
retarda el juicio |
Por
Jaime Bejarano |
Quito, El Comercio -
4 de septiembre 2007
Una
costosa campaña publicitaria es financiada por el consorcio
Texaco-Chevron, utilizando varios medios impresos y electrónicos
internacionales, a fin de retardar, influir o impedir la expedición del
fallo judicial en el juicio instaurado por cerca de 30 000 habitantes
amazónicos en contra de aquella empresa multinacional, reclamando daños
y perjuicios causados contra su vida, salud y entorno ecológico durante
26 años de explotación petrolera sin tecnología de protección humana ni
ambiental en 4 400 kilómetros cuadrados de selva tropical en el Oriente
ecuatoriano.
El pasado 19 de agosto la Texaco-Chevron publicó
anuncios pagados en la prensa informando que “un tribunal federal de
San Francisco de California rechazó la demanda (porque) la acusación de
cáncer resultó falsa”, distorsionando el hecho de que es ante la Corte
Superior de Lago Agrio donde se sustancia el proceso no solo por
provocar la morbilidad cancerosa, sino también por causar, con malas
prácticas operativas, una alta tasa de abortos espontáneos, dermatitis,
hongos en la piel, dolencias respiratorias, trastornos digestivos, así
como por contaminar con 18 000 millones de galones de agua tóxica toda
el área concesionada en 1964.
Otro incidente dilatorio es la
repetida recusación de la Texaco-Chevron al perito Richard Cabrera,
nombrado por la Corte Superior para evaluar el monto de compensaciones
demandadas por los perjudicados, alegando el 12 de julio anterior
parcialidad pericial a favor de los demandantes, los que han sido
intimidados por la intervención unilateral y fuera de juicio de un
técnico de la Texaco, Ralph Márquez, quien ha cuestionado sin derecho
el peritaje global que se realiza en el caso que se ventila. Un tercer
intento indirecto de la Texaco de aplazar el que la Corte dicte
sentencia, la que por el abrumador número de pruebas acusatorias
presentadas y sin descargo se intuye sería condenatoria, ha sido el
argumentar que una ley del Estado estadounidense de Lousiana permite la
presencia de hasta 10 000 partículas tóxicas de TPH (Total Hydrocarbon
Parts) en las aguas desechables en la industria petrolera, mientras la
legislación ecuatoriana fija100 veces menos dicho contenido .
Pero el aparente conflicto no influye en pleitos, cuya jurisdicción y
competencia están radicadas en el Ecuador.
Las
argucias seudolegales tratan de dilatar un fallo judicial que podría
ser reprobatorio para la transnacional, ya que crearía un precedente
legal internacional sancionador para las compañías extranjeras
extractoras de crudo en países subdesarrollados, donde por el empleo de
tecnologías baratas, para aumentar cuantiosamente las utilidades, ponen
en riesgo vida y salud de pobladores aledaños, deterioran el hábitat
circundante y exterminan la heredad forestal y minera de las futuras
generaciones. Los demandantes han probado en el juicio que la Texaco
ahorró más de USD 4 mil millones usando técnicas rudimentarias, o sea
USD 3 más en cada barril extraído. La sentencia es inminente y los
afectados esperan justicia, así como las indemnizaciones debidas por
los daños irreparables provocados.
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