ECUADOR:
Más adeptos contra explotación de crudo
Por Kintto Lucas
QUITO,
22 ago (IPS) - La inédita propuesta del gobierno de Ecuador de no
explotar su mayor reserva petrolera a cambio de compensaciones
internacionales por conservar la naturaleza sigue sumando apoyos.
Mientras los precios petroleros trepan hasta las
nubes, Quito hace
propia la iniciativa de la sociedad civil de no explotar el yacimiento
de hidrocarburos de Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), el más
importante de este país, ubicado en el Parque Nacional Yasuní, una de
las zonas de mayor biodiversidad del mundo, en las provincias
amazónicas de Pastaza y Napo.
Las frases "El Yasuní es de todos" y "Sí a la vida, no al
ITT", pintadas en las paredes de Quito y de otras ciudades ecuatorianas
en los últimos días son una muestra de que algo nuevo parece estar
ocurriendo en ese país andino y amazónico.
La propuesta surgió de algunas organizaciones ambientalistas
como Acción Ecológica, fue impulsada por el ex ministro de Energía y
Minas y actual candidato oficialista a la Asamblea Constituyente,
Alberto Acosta, y asumida por el presidente Rafael Correa.
Quito suspendió por un año la explotación del ITT y planteó a
varios gobiernos extranjeros, organismos internacionales y
organizaciones no gubernamentales la entrega de una indemnización a
cambio de eliminar los planes de extracción, con el argumento de que se
evitaría así un daño ecológico para la humanidad.
Correa explicó a IPS que se está estimulando a la sociedad
nacional e internacional para contribuir con el Estado en la aplicación
de mantener el crudo represado en el subsuelo.
La expectativa es lograr por esta vía unos 350 millones de
dólares anuales, que representan 50 por ciento de lo que el Estado
obtendría con la extracción del crudo del ITT.
El procedimiento consiste en que el Estado emita bonos por
el crudo que permanecerá en el subsuelo, con el doble compromiso de no
extraerlo nunca y de proteger el Parque Nacional Yasuní, al que la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (Unesco) declaró reserva de biosfera en 1989.
Ecuador presenta cuatro argumentos centrales para fundar su
propuesta: la necesidad de luchar contra el cambio climático, de poner
freno a la destrucción de la diversidad biológica, de proteger a los
pueblos indígenas huaorani, tagaeri y taromenane y de buscar una
transformación económica del país basada en un nuevo modelo de
desarrollo.
"El aporte de 350 millones de dólares sería durante 10 años,
luego comenzaría a decrecer en forma constante, porque se generaría una
alternativa que produzca al Estado estos recursos, y que pueda
representar una renta en forma indefinida", afirmó la activista
ecológica Esperanza Martínez, experta en temas petroleros.
Hasta el momento hay más de 100 interesados en apoyar a
Ecuador, entre gobiernos, organizaciones internacionales e individuos.
Entre ellos se cuenta el músico británico Sting --cuya
esposa, Trudie Styler, apoya a los afectados por la contaminación
petrolera que dejó la empresa estadounidense Texaco en otras zonas de
la Amazonia ecuatoriana-- y el gobierno de Noruega, uno de los primeros
en adherirse a la "gran cruzada verde", como la denominan algunos
ambientalistas.
El viceministro noruego de Relaciones Exteriores, Raymond Johansen,
comprometió ese apoyo cuando visitó Ecuador en abril.
España prometió aportar cuatro millones de dólares para la
investigación sobre el manejo sostenible del Yasuní, y aseguró que
sería el primero en aportar al fondo, si su resultado indica que es
viable no explotar el crudo.
La organización ambientalista estadounidense The Pachamama
Alliance también se mostró interesada en prestar apoyo económico al
intento.
El ex ministro Acosta sugirió, además, pactar un canje de la
deuda externa ecuatoriana con el Club de París, un foro informal de 19
países acreedores, a cambio de que Ecuador se comprometa a proteger la
cuenca amazónica.
Acosta había efectuado gestiones para el canje mientras fue
ministro, entre enero y junio de este año, y cree que es factible.
"Los acreedores de la deuda externa ecuatoriana podrían
disminuir el cobro o declarar nula la deuda, a cambio de que no se
explote el petróleo", dijo Acosta a IPS.
"Cuidado con la explotación irresponsable de los recursos
petroleros. Mantener una política de extracción del crudo en la
Amazonia, como se ha dado hasta el momento sería realmente
irresponsable", argumentó.
La no gubernamental Acción Ecológica invitó a la cooperación
internacional a inscribirse en esta campaña, mediante la compra de
crudo represado.
La propuesta incluye declarar el área del bloque ITT vedada a
perpetuidad para la extracción comercial de recursos, con
reconocimiento expreso del derecho de uso tradicional de los pueblos
indígenas, particularmente de aquéllos que viven en aislamiento
voluntario, como los tagaeri y taromenane.
"La extracción y quema de petróleo, gas y carbón en el mundo
no puede continuar aumentando, porque la emisión de dióxido de carbono
es ya ahora el doble de lo que los océanos, suelos y nueva vegetación
absorben, y por tanto la concentración en la atmósfera continúa
aumentando", dijo Martínez en referencia a los factores que han
desatado el cambio climático.
Según estudios de la empresa petrolera estatal Petroecuador,
el bloque ITT tiene reservas cercanas a los 1.000 millones de barriles
de crudo pesado, con una relación de 80 barriles de aguas tóxicas por
cada 20 de petróleo.
En el Yasuní ya opera la empresa brasileña Petrobrás, en el
bloque 31, mientras otros dos yacimientos, los bloques 18 y 17, están
en manos respectivamente de la canadiense EnCana y de la
hispano-argentina Repsol-YPF, situados junto a los límites del parque,
al que afectan.
En una zona cercana al ITT viven los huaoranis. "Ya sabemos
lo que es el petróleo, nada nos ha ayudado, sólo ha traído
contaminación", afirmó Juan Enomenga, dirigente de ese pueblo asentado
en el Parque Yasuní.
En el Centro Médico de la ciudad de Coca, capital de la
provincia amazónica de Orellana, se afirma que luego de comenzada la
explotación petrolera en la zona, los huaoranis empezaron a padecer
enfermedades gastrointestinales, respiratorias y dermatitis.
El 10 de mayo de 2006 la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos otorgó medidas cautelares a favor de los pueblos taromenane y
tagaeri, para proteger los derechos y garantizar la vida de estos
grupos.
El Yasuní fue creado en 1979 con el objetivo de proteger su
diversidad. Tiene una extensión de 982.000 hectáreas. Se han
identificado allí más de 500 especies de aves, 173 de mamíferos, 100 de
anfibios, 43 especies de ranas arborícolas, y un centenar de reptiles,
entre ellos 62 especies de serpientes. (FIN/2007)
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