De Kyoto a Quito
Esperanza Martínez
Acción Ecológica
El protocolo de Kyoto ha fracasado. Los países con obligaciones de
hacer reducciones de emisiones con efecto invernadero hacen poco, y lo
poco que hacen, lo hacen mal… El Comercio de Emisiones, los Mecanismos
de Desarrollo Limpio o la Implementación Conjunta, son fórmulas que no
afectan a la industria petrolera, principal responsable del
calentamiento global. Buscan trasladar las responsabilidades y los
impactos al Sur del mundo, creando nuevas amenazas para los pueblos:
territorios ocupados por plantaciones, tierras hipotecadas a
transnacionales de la conservación, cuando no a empresas vinculadas a
las petroleras, desplazamientos y expropiación, bosques y áreas
protegidas entregadas a manos privadas.
El mercado de emisiones supone en la practica un subsidio a las
empresas contaminadoras y un estimulo a los países altamente
consumidores, a mantener su modelo. A lo que se suma que la mayoría de
proyectos desarrollándose bajo el esquema de Kyoto tienen falsas y no
verificables reducciones de emisiones.
Las emisiones con efecto invernadero se deben quema de petróleo. Por
ello, toda operación petrolera tiene un deuda con el clima. La
principal amenaza petrolera en el Ecuador es el proyecto ITT (Ishpingo,
Tambacocha, Tiputini), con cerca de 1.000 millones de barriles es decir
440 millones de toneladas de carbono adicionales que irían a parar a
la atmósfera[1] .
Pero hay un problema adicional. El ITT está localizado en un área
protegida, reserva de la biosfera y territorio indígena, el Yasuni.
El Parque Yasuní, ubicado en la Región Amazónica Ecuatoriana, en las
provincias de Orellana y Pastaza, es la región de mayor diversidad
biológica del mundo[2]. Sólo dentro de una hectárea del Yasuní se han
encontrado 644 especies de árboles. Para poner este número en
perspectiva, hay tantas especies de árboles y arbustos en una hectárea
del Yasuní como existen árboles nativos para toda América del Norte,
estimado en 680 especies. El Yasuní posee varios récords mundiales en
materia de diversidad.
Si hay algo claro en la Amazonía es la relación de los bosques, el agua
y el clima. Y la profunda contradicción con el petróleo. Los bosques
maduros, con la mayor superficie vegetal por unidad de área, al
capturar el agua mantienen el equilibrio del ecosistema y la
temperatura local. Los bosques tropicales absorben gran cantidad de
radiación solar, provocan el surgimiento de nubes que reflejan la
energía solar hacia el espacio exterior, efecto fundamental en el
control del calentamiento climático.
En la Amazonía es además clara la relación de los pueblos indígenas,
territorios y biodiversidad. Son los pueblos indígenas los que han
conservado y cultivado la biodiversidad. EL Yasuní es Territorio del
pueblo Huaorani. Este pueblo, guerrero, cazador y recolector, ha
conservado la región. Aun en la actualidad viven allí dos clanes de
este pueblo que viven en aislamiento voluntario y para cuya
sobrevivencia, es fundamental no intervenir su territorio. Igualmente
surge como contradicción el petróleo. El proyecto ITT supondría un acto de genocidio frente a
los pueblos en aislamiento voluntario y supondría la destrucción del
área más biodiversa del mundo.
El mundo consumió durante el 2005 alrededor de 82,5 millones de
barriles diarios de petróleo, todo el petróleo del ITT equivale a lo
que el mundo consume en poco menos de 12 días, sin embargo serán
necesarios más de 20 años de explotación petrolera, la apertura de por
lo menos 130 pozos cuya sola apertura significará el equivalente a
13.000 volquetas de 5 m3 cada una, con residuos tóxicos sólidos, más
65.000 volquetas de desechos tóxicos líquidos. Pero estas son cifras
sólo de la apertura de pozos, una vez que se empiece a extraer crudo,
este sale a a la superficie con aguas de producción, tóxicas, saladas y
calientes. Por 1 barril de petróleo saldrían 9 barriles de aguas
tóxicas. Esto significa que durante la extracción del crudo del ITT,
el equivalente a 1,5 millones de piscinas olímpicas con aguas tóxicas
serían derramadas en un paraíso como el Yasuní.[3]
El Presidente de la República Rafael Correa y su Ministro de Energía
Alberto Acosta, acogieron la propuesta de no explotar este campo por el
triple objetivo de protección de los derechos de los pueblos indígenas,
conservación de la biodiversidad y control de los cambios climáticos,
pero demandan una compensación por el 50% de lo que el Estado ganaría
en caso de explotar el campo, como compensación, basados en la
responsabilidad diferenciada en relación al cambio climático.
Ecuador asume la política de no extraer el crudo del ITT por propio
interés, pero también es justo reconocer la responsabilidad
diferenciada en relación a las acciones para enfrentar el calentamiento
global, por eso resulta legítimo demandar una compensación.
A nivel internacional un planteamiento como este permitirá transformar
la lógica internacional en relación al calentamiento global. En Kyoto
no se evitaron acciones evasivas y perjudiciales para nuestro país,
como son los servicios ambientales y el comercio de emisiones, que en
lugar de soluciones saben a una nueva estrategia de colonización del
espacio. Desde Quito, llamada luz de América por el primer grito de
independencia, impulsamos acciones que enfrenten el corazón del
problema, y reiterar la voluntad de independencia y soberanía a toda
forma de colonización.
[1] Cada barril de petróleo,
provoca 0,44 toneladas de Carbono de acuerdo a las cifras utilizadas
para los informes nacionales de emisiones.
[2] Scientists Concerned for Yasuní National Park. 2004. Technical
advisory report on: the
biodiversity of yasuní national park, its conservation significance,
the impacts of roads and our
position statement.
[3] En el campo de Repsol, donde se extrae crudo pesado, por cada 100
barriles que se extraen del subsuelo, 93 son de aguas de formación y 9
son de crudo.
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