oilwatchlogo
 
Inicio   |   Contactar   |   Buscador
Suscríbete al RSS feed o a nuestra lista de correo
 
ECUADOR - LA MORATORIA PETROLERA EN EL PARQUE NACIONAL YASUNI DEL ECUADOR - Joan Martinez-Alier Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Ecuador
Viernes, 27 de Abril de 2007 15:02
Joan Martinez Alier

LA MORATORIA PETROLERA EN EL PARQUE NACIONAL YASUNI DEL ECUADOR

Alberto Acosta, el flamante nuevo Ministro de Energía y Minas del
Ecuador, es un economista bien arraigado en su país. Ha sido muy
influyente en el triunfo electoral del presidente Rafael Correa. La
formación académica de Alberto Acosta fue en la Universidad de Colonia y
sus inclinaciones políticas son cercanas a la socialdemocracia alemana.
Ha trabajado toda su vida profesional en ILDIS, la sede de la Fundación
Friedrich Ebert en Quito. El ha propuesto el reingreso de Ecuador en la
OPEP, aunque como un socio menor.


Acosta acaba de proponer un giro sin precedentes en la política
petrolera, a saber, dejar en tierra los mil o mil quinientos de barriles
de petróleo pesado de los yacimientos (llamados ITT) del Parque Nacional
Yasuní en la Amazonía ecuatoriana, un territorio con indígenas Huaorani,
con algunos grupo apenas contactados. Un lugar muy poco apropiado para
sacar petróleo, un parque nacional con increible biodiversidad. La
moratoria sería posible, si gobiernos del Norte (ya sean acreedores o no
de deuda externa del Ecuador), o los bancos y las ricas organizaciones
ecologistas internacionales como el WWF o Nature Conservancy, ayudados
por un movimiento internacional de ciudadanos, entregan como
compensación al Ecuador el cincuenta por ciento de lo que producirían
esos campos en los próximos diez años, en caso de ser explotados. Se
trata de 200 o 300 millones de dólares al año. Hace tiempo que las
activistas de Acción Ecológica y de Oilwatch señalan, en Ecuador y en
Nigeria y otros países, que el petróleo que no se extrae contribuye a
aminorar la producción de dióxido de carbono. Cada pozo tapado,
merecería un premio.

Desde el Ecuador se preguntan: ¿es un sueño? ¿Una fantasía ingenua que
llega desde la mitad del mundo? No necesariamente, si se tiene en cuenta
el enorme valor simbólico que podría tener un paso de esta naturaleza,
en plena conciencia mundial de la amenaza del cambio climático a raíz
del film de Al Gore y de las realidades que se están dando. Podríamos
preguntarnos, ¿por qué ha demorado tanto que el público se entere del
aumento del efecto invernadero? ¿Qué intereses económicos, qué controles
políticos han retrasado durante cien años este debate desde Tyndall y
Arrhenius? Pero son preguntas ahora ya casi superfluas. Los diques de
contención se han roto. La conciencia del cambio climático es
universal.El mecanismo consistiría en la emisión de bonos puestos a la
venta y en los que el Ecuador se compromete a respetar la zona del
Parque Nacional Yasuní en cuestión. El petróleo se queda en el suelo. Es
una moratoria, un aplazamiento sine die. Si algún día hubiera métodos
social y ambientalmente perfectos de extracción y consumo de petróleo
(sin deforestación, sin pérdida de culturas y de vidas humanas,  sin
contaminación del agua y el aire, sin  producción de dióxido de
carbono), entonces podría extraerse. De momento, la pérdida, o costo de
oportunidad,  es el valor económico actual  del petróleo en el mercado
menos los costos de extracción y transporte, menos los costos locales y
globales de las externalidades producidas. Sería una medida concreta,
para que las sociedades del Norte que se llenan la boca con la retórica
de la sostenibilidad reconozcan el esfuerzo de un país amazónico por
conservar un espacio de biodiversidad. De cumplirse, se sembraría un
ejemplo de lo que puede ser una concepción distinta del desarrollo que
no esté sustentada en la voraz liquidación del patrimonio natural. Es
erróneo contar como ingreso lo que es pérdida de patrimonio, y ese es el
caso de la extracción de petróleo.


Se da el caso en el Ecuador que el juicio contra Texaco (y Chevron que
compró Texaco) iniciado en 1993, por los daños ocasionados en la
extracción de petróleo desde 1970 en la región de Sucumbios, sigue
avanzando. En ese juicio puede ser que finalmente se valoren los
verdaderos costos locales del petróleo (en la medida que la pérdida de
biodiversidad, las muertes de cáncer, opuedan y deban ser valoradas en
dinero) para calcular las indemnizaciones. A eso habría que añadir los
daños globales por de la producción de gases de efecto invernadero, que
alguien debería pagar, aunque no fuera la Texaco. Existen grandes
pasivos ambientales en la economía actual. La propuesta de moratoria es
un grito para que no aumente más esa Deuda Ecológica.Como se ha dicho en
el Ecuador, la Amazonía  ecuatoriana reúne dos catástrofes: la
catástrofe humana que viven sus poblaciones, connacionalidades en vías
de desaparición y una pobreza que afectaba a inicios de la década al
setenta por ciento de la población; y la catástrofe ambiental, con un
treinta por ciento del bosque original totalmente devastado.La ambición
por controlar la riqueza amazónica tiene una larga historia, que incluye
los años sangrientos del caucho . Por eso, una decisión que representa
la voluntad política de definir el futuro de la Amazonía, es un hecho
inédito y valiente.


En la pared del municipio de Quito una placa recuerda el viaje de
Orellana a la Amazonía,  "descubridor" europeo de un territotio que ya
estaba poblado por otros humanos. Ojalá otra placa, algún día, recuerde
que en Quito se inició en el 2007 una nueva política hacia la Amazonía y
sus pueblos originarios. El actual gobierno de Ecuador, que es un
gobierno de profesores (intelectuales poco prácticos, alguien podría
pensar, tal vez demasiado ingenuos), tiene la oportunidad de pasar a la
historia del cambio de paradigma desde la economía depredadora a la
economía ecológica.