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Exploración Petrolera en Áreas Marinas Protegidas: Un Ecocidio Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Colombia
Miércoles, 18 de Enero de 2017 16:18

Cumbre climática y justicia ambiental

 

Deepwater Horizon offshore drilling unit on fire 2010

Por Catalina Toro Pérez (1)

Mientras se negociaba en Paris la 21va Conferencia del clima, en el mar Caspio ardía otra plataforma marina petrolera, esta vez, de la State Oil Company de Azerbaiyán, dejando un saldo de 29 trabajadores desaparecidos, generando el peligro de un nuevo derrame que afectaría profundamente el lago más extenso del mundo. No era el primer accidente en la zona. En 2008, otra plataforma petrolera de la British Petroleum, Central Azeri, había tenido una fuga de gas, situación revelada a través de WikiLeaks. Han habido más accidentes en el Mar del Norte, en México y Brasil (Vengosh, Avner et al., 2011). La Tragedia del mayor derrame petrolero marino de la historia en el Golfo de México en 2010, constituye el caso más representativo de “Ecocidio”(2) para el Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza en 2014 y 2015.

Colombia posee 2.900 km de costa en el Mar Caribe y 1.300 km en el Océano Pacifico. En 2015, con el anuncio: “El Futuro del Petróleo está en el mar”(3) el gobierno colombiano, confirmó su avanzada extractivista en el mar Caribe, iniciada en 2010 y 2012 y ampliada en 2014 a través de nuevas concesiones de exploración y explotación a empresas nacionales y multinacionales(4). En 2011 a se otorgaron concesiones petroleras para exploración en casi el 100% de la Reserva de Biosfera “Seaflower”, más de 120m2 del Área Marina Protegida, actividad que fue detenida gracias a la movilización de sus habitantes. Nicaragua tres meses después del fallo de La Haya inició exploración en dos plataformas, en la zona del meridiano 82. En consulta respecto del caso de posible exploración en la “reserva marina protegida” del Archipiélago de San Andrés y Providencia, ante la Agencia Nacional de Hidrocarburos en 2014 manifestó “no estar realizando ningún contrato de exploración y explotación en la Reserva de Biósfera” (ANH)(5). Sin embargo, aceptó la realización de labores de adquisición de datos sísmicos 2D de 6.844 km más 340 km adicionales en el Caribe Colombiano, para obtener información científica que permitiera conocer las características geológicas del subsuelo y la historia evolutiva de la cuenca en un área que también hoy reclama Nicaragua. La sísmica 2D, (Res. 480 del 23 de mayo, ANH) es una actividad que ha producido considerables impactos ambientales en sedimentos marinos, en la calidad del agua, en peces, aves y otro tipo de fauna marina, como ballenas, tortugas, delfines entre otros (Bailey et al. 2010; Mc Cauley, 2010). Es claro por qué el gobierno colombiano no utilizó el argumento de la Reserva de Biosfera y los derechos del pueblo raizal ante Nicaragua, para proteger el mar territorial: es una reserva petrolera estratégica.

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Los Océanos son los fundamentos de nuestra casa Común, sin embargo, apenas el 0.3% ha sido objeto de Conservación. Desde la Cumbre de Río hasta la de Paris, muy poco se ha avanzado en materia de Política Pública Internacional. El mar es considerado un “territorio baldío”, sin comunidades que lo defiendan, expuesto a los más grandes atropellos. Su rol en la regulación de la vida es determinante y así lo presento la bióloga Silvia Earl denunciando el probable colapso de más del 50% de los Océanos en Paris, en su campaña por la protección de siquiera el 20%, para 2020. Desde 2015 venía denunciando en su Misión Azul, la desaparición de más del 50% de la barrera coralina australiana. Nosotros tenemos en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, la tercera barrera coralina más larga e ininterrumpida del mundo, en la Reserva de Biosfera “Seaflower”, que contiene a su vez ecosistemas de manglar, humedales, playas y una impresionante diversidad de aves (100 especies migratorias registradas) y fauna marina (84 especies solo de peces, sin contar las estrellas de mar, tortugas y langostas); también hoy sujeta a posibles impactos, asociado al modelo extractivista nacional, binacional y regional (Gran Minería, Obras de Infraestructura portuaria y canalera, explotaciones petroleras y gasíferas en el mar y en tierra y expansión turística descontrolada). Colombia debe cumplir su compromiso de proteger los océanos y a sus poblaciones de acuerdo con los objetivos de desarrollo sostenible (ONU, 2016: Art. 14).

En la Colombia de Santos pareciera que “todo es sostenible” junto con la frágil paz que todos anhelamos y que vemos cada vez más lejana: la gran minería a cielo abierto, y ahora también los proyectos de exploración y explotación petrolera y de gas marina, que puede incluir también experimentos con tecnologías no convencionales como la fracturación hidráulica, colocar en riesgo una de las áreas marinas más representativas a nivel internacional.

Las empresas nos dicen que no hay riesgos. No estamos lejos de la catástrofe del pozo de “Macondo” en la plataforma petrolífera de BP Deepwater Horizon, en 2010. Antes del accidente, el presidente Obama había anunciado ampliar las actividades de perforación petrolífera desde Virginia hasta Florida y en la zona oriental de golfo de México, terminando con décadas de moratoria, debido a los posibles impactos en costas y mares(6). El “accidente” evidenció que las empresas “con mayor trayectoria y experiencia”, no solo no tienen el control del manejo de las nuevas tecnologías, ni la “responsabilidad ambiental empresarial” repetida en sus discursos, sino que además niegan sus responsabilidades como ocurrió cuando la BP negó durante la operación de sellamiento del pozo, la posibilidad de medir la cantidad de petróleo derramado en el mar(7).

offshore colombiaNos dice el presidente de Ecopetrol, que, con las plataformas marinas de extracción de hidrocarburos y gas, habrá desarrollo para las poblaciones. ¿Desarrollo o Mal desarrollo?

Más del 80% de la pérdida de crudo de la plataforma de BP afectó la costa de Lousiana, un Estado petrolero que viene explotando petróleo y gas, en tierra y en mar, hace más de un siglo, y que ha generado muchísima riqueza. ¿Para quién? 81.6% de la producción petrolera marina en US, 3.959 plataformas con aproximadamente 12 a 13 pozos, se produce en Louisiana. Con todas las características de una economía de enclave, es el Estado número 49 entre cincuenta Estados con menor expectativa de vida, el segundo con mayor mortalidad infantil, cuarto en criminalidad, el segundo Estado más pobre de los Estados Unidos en donde el 31% de los niños viven en condición de pobreza. En términos de la articulación de mano de obra a la economía, apenas el 2.5% al 3.0% del total de la población del Estado se ocupa en esta industria que ocupa el 30.4% del PIB de Lousiana. (Zebrowski, E, 2014)(8). Este es el modelo de “Mal Desarrollo” para Colombia, el Caribe y el Pacífico. Veamos los indicadores en la Guajira, donde desde hace veinte años existe una de las minas de carbón más importantes del mundo: El Cerrejón. Esta mina ha convertido a Colombia en el segundo mayor exportador del mineral a los Estados Unidos en el mismo lugar donde han muerto más de 5.000 niños indígenas Wayuu de hambre y sed, 37.000 sufren de desnutrición y en donde acaba de encontrarse un pozo con más de 250 millones de barriles de reservas de petróleo en la plataforma marina Pozo Orca-1 (Repsol, Petrobras, Ecopetrol).(9) En otro lugar del Caribe, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) revocó el artículo quinto en el cual se obligaba a Petrobras, en 2011, a incluir a las comunidades de pescadores dentro del proceso de socialización e información relacionada con el Área de interés para perforación exploratoria del Bloque Tayrona (Auto No. 424 de 2012). Para el gobierno no hay población afectada en sus Océanos.

¿De nuevo para quién esta riqueza? En un país sin investigación científica marina suficiente se quiere experimentar con un modelo que ya la comunidad científica en otros países rechazó. El debate es político, científico y jurídico, que debe anteponer los derechos de la naturaleza y en este caso de los océanos, fuente de vida en el planeta, donde debe primar el principio de precaución y el derecho a decir NO por parte de los colombianos y en especial de los pobladores ribereños, comunidades de pescadores y originarias. Es el momento de una moratoria de las exploraciones y explotaciones petroleras y de gas en el mar.

 

Notas

1 Catalina Toro Pérez, Profesora de Ciencia Política, PHD en Ciencia Política del IEP de París. Coordinadora del Grupo de Ecología Política desde América Latina de CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales) y del Grupo de Derecho y Política Ambiental, de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional.

2 El delito de Ecocidio, como Crimen Climático, tiene su origen en 1972, en la propuesta elaborada por la Escuela de Estudios Avanzados en Derechos Humanos, de la Universidad de Londres. Revisitada es presentada de nuevo ante la Asamblea General de la Cumbre de Cambio Climático en Paris 2015, y se asocia a un daño extensivo, destrucción o pérdida de un ecosistema en un determinado territorio ocasionado por la actividad humana u otros. Actualmente es reconocido como un Crimen de Guerra, por el Estatuto de Roma. Artículo. 8.2b

3 Ver “Colombia apuesta su futuro petrolero a exploración en mar Caribe”. Nuestromar.org

4 Bloque 1 y 2 Tayrona (Petrobrass), Golfo de Urabá (Ecopetrol-Anadarko), Guajira (Repsol Colombia S.A) y en las aguas del Caribe cartagenero: Tierra bomba (Equion Limited Colombia).

5 Contrato Western Geco, 2014, ANH.

6 National Commission on the BP Deepwater Horizon Oil Spill and Offshore Drilling. “The History of Offshore Oil and Gas in the United States”. Staff Working Paper No. 22. (eoearth.org) Visto 2015-07-18.

7 Ver Informe de Green Peace: “Deep Water Horizon Un año después” y el estudio de la Revista Science.

8 Zebrowski, Ernest., Zebrowski Leach, Mariah., (2014) Hydrocarbon Hucksters. Lessons from Lousiana and Oil, Politics, and Environmental Justice. University Press of Mississippi.

9 Ver “El río que se robaron”. De Gonzalo Guillen, en YouTube. (Visto en 2015-07-18)