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BRASIL - Proteger la selva tiene precio Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Brasil
Miércoles, 22 de Abril de 2009 03:34
BRASIL - Proteger la selva tiene precio
Por Fabiana Frayssinet

RÍO DE JANEIRO, 16 abr (IPS) - Autoridades y organizaciones no
gubernamentales coincidieron en Brasil en la necesidad de que los
países ricos y empresas "paguen" a los habitantes de la Amazonia como
"prestadores de un servicio ambiental", cual es no deforestar y así
mitigar el cambio climático.La
reivindicación, ya planteada por el presidente de Brasil, Luiz Inácio
Lula da Silva, fue el centro de un debate en el marco de las
discusiones del Foro Económico Mundial para América Latina, que
finalizó este jueves en Río de Janeiro.

El debate "Administración de la Amazonia, ¿una
responsabilidad global?", coordinado por la cadena estatal británica de
radio y televisión BBC, partió de datos y predicciones alarmantes.

La selva amazónica que cubre seis por ciento de la
superficie del planeta estaría en un "irreversible" proceso de
deforestación, con graves efectos en el recalentamiento global.

Solamente Brasil, uno de los ocho países sudamericanos por
donde se extiende la selva amazónica, es el cuarto mayor emisor de
gases invernadero, 48 por ciento de los cuales son provocados por
"quemadas" (incendio de árboles) por la expansión de la llamada
frontera agrícola, entre otros motivos.

Pero para los participantes del debate, entre otros Luiz
Fernando Furlan, presidente de la Fundación Amazonia Sustentable, el
problema podría revertirse si se establece un "valor de mercado" de la
selva y se paga por ello.

Una responsabilidad que le correspondería a los gobiernos
locales, pero también a los empresarios y a la comunidad internacional
por la prestación de un servicio ambiental.
Citó el ejemplo de la selva amazónica como reguladora del sistema
pluviométrico.

"Si las florestas dejan de existir habrá sequías que
afectaran la agricultura en otras partes del planeta. Por lo tanto
tienen un valor económico. En este caso para la agricultura, consideró.
Parte del principio de que "las personas no derrumban árboles porque
quieren, sino que lo hacen porque tienen que sobrevivir".

Furlan, quien fue ministro de Industria del gobierno de Lula
y es presidente de la empresa alimenticia brasileña Sadía, definió la
Amazonia como un patrimonio estratégico y económico".

Carlos de Souza Braga es gobernador de Amazonas, un estado
brasileño con casi cuatro millones de habitantes que, según observó, es
por ejemplo 16 veces mayor que el territorio de Gran Bretaña.

Este dirigente del centrista "Partido del Movimiento
Democrático Brasileño", de la alianza que integra el gobierno nacional,
destacó que su estado tiene 98 por ciento de la selva preservada.

"Nuestros habitantes no pueden ser castigados por vivir en un
paraíso. A cambio tenemos que asegurar mejores padrones de vida para
nuestra población", dijo el gobernador, quien asegura haber reducido 70
por ciento la deforestación en su estado.

Braga, que fue uno de los creadores de la fundación amazónica
hoy presidida por Furlan, coincide en la necesidad de ponerle un precio
a la floresta.

"Si se evita la emisión de carbono y con ello se otorga un
servicio ambiental a la humanidad" tiene que establecerse un precio por
ello", dijo.

Por ejemplo a través de un fondo internacional como el ya
planteado por el gobierno brasileño, que financie entre otros proyectos
sustentables para las poblaciones locales, o para generar empleos
alternativos.

"Es una cuestión de soberanía global. La selva es nuestra,
permanece a nuestro pueblo, pero nuestro pueblo está prestando un
servicio a la población global", aclaró el gobernador al rechazar la
idea la Amazonia debería ser "internacionalizada". Pamela Cox,
vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe,
destacó que hay buenas noticias aún para celebrar pese que en los
ultimos años fue deforestada 37 por ciento de la floresta amazónica.
Una de esas buenas nuevas es que hoy 40 por ciento de la selva tiene
áreas protegidas.

Destacó también que en los últimos años se consiguió reducir
la deforestación en la Amazonia, una región que con 25 millones de
habitantes es comparable al territorio de Europa occidental.

"El mundo tiene que reconocer que la Amazonia tiene un valor
ambiental" y que lo que debe establecerse es "cuánto están dispuestos a
pagar" por ello, subrayó Cox.

"Los países tienen que pagar si quieren que las selvas sean
protegidas. Si la Amazonia es el pulmón del mundo, hay que darle un
valor", ratificó, tras rechazar propuestas como "poner cercas" para
protegerla.

Según Luiz Carlos de Miranda Joels, director del servicio de
selvas del Ministerio de Desarrollo, el gobierno de Lula logró hacer
disminuir en 60 por ciento la deforestación de la Amazonia.

"Demostramos que somos capaces de una gestión adecuada,
pero con ayuda externa se podría hacer mucho más", dijo.

"Necesitamos de asistencia, más recursos y ser reconocidos
como prestadores de un servicio ambiental", reforzó en la misma
dirección que sus compañeros de debate.

Furlan puso como ejemplo la solución planteada por su
fundación, que brinda asistencia a 10.000 familias que viven en 35
áreas protegidas de la selva amazónica y que, según dijo, podría
multiplicarse en proyectos similares financiados por el sector privado.

A cambio de una "bolsa floresta" –una ayuda económica
mensual-- las familias se comprometen a no deforestar, explicó
posteriormente a IPS Virgilio Viana, director de la Fundación Amazonia
Sostenible. "Les pagamos por un servicio ambiental", resumió.

Con aportes de la iniciativa privada, las familias también
reciben asesoramiento y financiamiento en proyectos de desarrollo
sostenible, como la producción de caucho para la confección de
neumáticos, de castanas, aceites y de pesca local

"Así es que se conseguirá reducir a cero la deforestación. Así es que serán guardianes de la floresta", destacó.

La idea de "financiar la floresta" es compartida también por
Greenpeace. Marcelo Furtado, director de esa organización no
gubernamental ambientalista en Brasil, consideró que es necesario
presionar a los líderes mundiales para conseguir esos recursos.

La Amazonia "sí es un programa global, porque causa un problema global", opinó.
(FIN/2009