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Petróleo en Latinoamerica -
Brasil
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Miércoles, 17 de Diciembre de 2008 22:15 |
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- - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -
Brasil: Es hora de cambiar
João Pedro Stedile,
José Antônio Moroni, y
Nalu Faría
ALAI AMLATINA, 17/12/2008, Sao Paulo.- Nos reunimos con el gobierno
federal para presentar las alternativas construidas por más de 50
entidades.
Nuestro país tiene una importante oportunidad de aprovechar la crisis
económica mundial para dejar atrás la actual política económica
neoliberal y tomar medidas para adoptar un nuevo modelo de desarrollo
nacional, basado en la distribución de la renta, generación de empleos y
fortalecimiento de la industria y del mercado interno, mejorando las
condiciones de vida del pueblo brasileño.
La crisis demuestra en todo el mundo que el neoliberalismo no tiene
condiciones para sustentar el desarrollo social, ambiental y económico,
siendo necesario aplicar medidas de regulación de la economía y
fortalecimiento del Estado. Quebró el modelo económico caracterizado
por la hegemonía del capital financiero, altas tasas de interés,
superávit primario y prioridad del sector exportador.
No encontraremos la solución en políticas que refuercen o suavicen los
problemas del neoliberalismo, apoyando bancos y grandes empresas, sino
con iniciativas que apunten a cambios estructurales. En Brasil,
necesitamos reducir inmediatamente las tasas de interés y controlar el
movimiento del capital especulativo, impidiendo la libre circulación,
instituyendo cuarentenas y taxaciones.
El gobierno debe revisar la desgastada orientación del FMI, uno de los
responsables de la crisis, que llevó a establecer el superávit
primario. El Tesoro Nacional gastó, en los primeros cuatro años del
gobierno Lula, cerca de R$ 600 mil millones por concepto de los
intereses de la deuda pública. Tenemos que usar esos recursos para
construir escuelas y contratar profesores para universalizar el acceso a
la educación pública.
En las grandes ciudades, es urgente hacer inversiones en transporte
público, hospitales y viviendas populares, llevando a cabo una reforma
urbana. En el campo, la producción de alimentos de la agricultura
familiar y campesina necesita recibir inversiones públicas, junto con el
fortalecimiento de la pequeña y mediana propiedad y la realización de la
reforma agraria.
El gobierno debe establecer metas de generación de puestos de trabajo
formales, dentro de un amplio programa público, reaccionando al aumento
del desempleo causado por la crisis. A la vez, para dar fuerza al
mercado interno y garantizar el consumo, deben aumentar el salario
mínimo y los beneficios de la Seguridad Social, distribuyendo la renta.
Esas medidas sólo serán viables si los recursos públicos son invertidos
con responsabilidad. Los subsidios para salvar bancos y empresas
especuladoras -que ganaron mucho dinero con el neoliberalismo- sólo
refuerzan las contradicciones del modelo que entró en crisis.
Es una incoherencia que aquellos que siempre defendieron el mercado como
el "dios regulador" recurran al Estado en un momento de dificultad. Los
bancos públicos, como el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social
(BNDES), Banco de Brasil y Caja de Ahorros Federal, no tienen que
socorrer el gran capital y sólo deben aprobar préstamos con la garantía
de desempleo cero.
Estamos preocupados también con la ofensiva predatoria sobre los
recursos naturales, que aumenta en tiempos de crisis, porque proporciona
acumulación rápida.
No podemos aceptar las propuestas irresponsables del agronegocio que
pretende cambiar la legislación ambiental, reduciendo las áreas de
preservación en la Amazonia y en lo que resta de la mata atlántica. Las
grandes empresas del la rama petrolífera han puesto el ojo en una
gigantesca área de alta mar, llamada del pré-sal, y quieren mantener el
régimen de concesión, impidiendo cambios legales que garanticen la
soberanía nacional.
Los responsables de la actual crisis económica son los países centrales
y los organismos dirigidos por ellos, como la Organización Mundial de
Comercio (OMC), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Defendemos un nuevo orden internacional, que respete la soberanía de
pueblos y naciones. Brasil necesita fortalecer la estrategia de
integración regional, dando atención principal al MERCOSUR, a la Unión
de Naciones Suramericanas (UNASUR) y a la Alternativa Bolivariana para
las Américas (ALBA). Con ello, por ejemplo, podríamos sustituir el
dólar en las transacciones comerciales por monedas locales en toda
América Latina, como recientemente hicieron Brasil y Argentina.
Nos reunimos con el gobierno federal para presentar estas alternativas,
construidas por más de 50 entidades. No estamos preocupados por las
elecciones, sino por el futuro del país. Queremos contribuir al debate
para que el pueblo brasileño se movilice por un nuevo modelo económico
para enfrentar la gravedad de la crisis.
No podemos perder esta oportunidad de hacer los cambios necesarios que
requiere nuestro país. (Traducción ALAI).
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João Pedro Stedile, 54 años, economista, es integrante de la
Coordinación Nacional del Movimiento Sin Tierra (MST) y de la Vía
Campesina de Brasil.
José Antônio Moroni, 45, filósofo, es miembro del INESC (Instituto de
Estudios Socioeconómicos) y director de la ABONG (Asociación Brasileña
de ONGS).
Nalu Faría, 50, sicóloga, es coordinadora general de la Sempreviva
Organización Feminista (SOF) e integrante de la Secretaría Nacional de
la Marcha Mundial de las Mujeres en Brasil.
Más información: http://alainet.org
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