Hablando
durante la "Rio Oil & Gas", conferencia que se realiza en Río de
Janeiro desde el lunes, Marco Tavares subrayó que ese volumen será
suficiente para abastecer al país, reinyectar gas en los pozos y
exportar.
Actualmente Brasil consume poco más
de 60 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, la mitad de
los cuales es importada desde Bolivia y en estos días de crisis en el
país vecino ha constituido una potencial amenaza.
"Ese
volumen enorme se refiere solamente a la cuenca de Santos, pero el "pre
sal" es mucho mayor, ya que va de Espíritu Santo a Santa Catarina; no
hay mercado en el país para tanto gas", enfatizó Tavares.
El
especialista afirmó que aunque fuesen reinyectados en los pozos 40 o 50
millones de metros cúbicos - procedimiento usado para aumentar la
presión y el rendimiento de petróleo - aún así sobraría más gas que el
que Brasil puede consumir.
Tavares adelantó
que la solución más práctica para retirar el gas natural de la cuenca
de Santos sería por medio de navíos, después de ser licuado en alta
mar, para volver al estado gaseoso en las plantas de regasificación.
Brasil
está implantando dos unidades industriales flotantes en los puertos de
Pecém (Ceará) y Rio de Janeiro, que inicialmente regasificarán GNL (gas
natural licuado) importado de otros países productores.
El
especialista considera que esa solución sería más económica que la
construcción de gasoductos, porque el 70 por ciento del consumo
nacional de gas está en las costas del país.
Al
mismo tiempo, esa opción permitiría exportar el gas licuado a países
vecinos como Uruguay, Argentina y Chile, que también están preparando
unidades de regasificación.