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Petróleo en Latinoamerica - Bolivia
Lunes, 01 de Junio de 2009 09:20
PETROLEO INTERNACIONAL
Perspectivas de la industria

Litio: el futuro de los autos se encuentra en Bolivia

Reserva calculada de 9 millones de toneladas de litio


Mauro Nogarin, Abril 2009

El concepto económico boliviano sobre el litio es claro. Después de la construcción de la planta piloto con el financiamiento del Estado por US$5,7 millones, programada para diciembre de 2009, empezará una fase de producción de 40 toneladas al mes, indispensable para generar experiencia con este recurso tan especial; esto terminará en 2011. La producción está prevista para el año 2016.

La mitad, o tal vez más, de las reservas de litio en el mundo se encuentran debajo del Salar de Uyuni o Salar de Tunupa, según los habitantes del lugar, en una superficie de 12.000 kilómetros cuadrados. Con base en los estudios geológicos de Sergeotecmin, el principal instituto científico boliviano en materia de minería, la reserva calculada es de 9 millones de toneladas de litio, que se encuentran en la salmuera bajo la costra blanca del salar.

También el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante un discurso que pronunció hace algunas semanas en el ámbito de su nueva política ecologista, hizo referencia a este importante mineral que se encuentra en Bolivia, además de expresar su deseo de activar todos los contactos necesarios para construir una relación económica y comercial con el fin de impulsar este proyecto. Pocos días después del discurso, la empresa automotriz de Estados Unidos, General Motors, habría mostrado su interés en financiar un proyecto en colaboración con la empresa coreana LG, como proveedor de baterías de litio, y esta ya habría establecido los primeros contactos con ejecutivos de Bolivia.

Freddy Beltrán, director general del Ministerio de Minería de Bolivia, afirma que todavía no existe una estimación exacta para determinar la cantidad de la reserva en el Salar de Uyuni, por cuanto las perforaciones exploratorias ejecutadas hasta el momento sólo alcanzaron los 220 metros. Sin embargo, las muestras de salmuera analizadas señalaron que existe todavía una alta concentración de litio.

Esto significa que la reserva puede ser aún más grande de lo confirmado hasta el momento (9 millones de toneladas).

Otro particular muy importante consiste en que la concentración más alta de litio se encuentra en la parte sur del Salar de Uyuni, hacia el desembocadura del río Grande de Lípez, nombrada como “Área 3”, donde el valor registrado está entre los 2500 y 4000 mg por litro de salmuera, sobre una superficie de 250 kilómetros cuadrados, mientras que en el delta de dicho río el valor es de 250-2500 mg/l en una superficie de 220 kilómetros cuadrados.
A medida que se corre hacia el norte, estos valores disminuyen en la siguiente forma:

Área 2. Suroeste: 1000-2500 mg/l (sup. 900 km2)
Área 1. Centro sur: 500-1000 mg/l (sup. 3200 km2)
Área 0. Oeste norte: < 500 mg/l (sup. 5500 km2)

En la superficie del salar la costra de sal tiene un espesor de 40 centímetros que, actualmente, las comunidades disfrutan para producir sal de cocina, previo un proceso de secamiento en hornos para quitar la humedad contenida e introducir un porcentaje de yodo.

A los 50 centímetros de profundidad se encuentra la primera capa de salmuera que contiene litio, boro, potasio y magnesio, que termina en una capa de lodo, para pasar a la segunda capa de salmuera. En los 220 metros de perforación se encontraron tres capas de lodo y cuatro de salmuera.

El mencionado líquido va a ser extraído utilizando pozos a diferentes profundidades y mediante estaciones de bombeo se transportará a través de “salmueroductos” hasta las piscinas de evaporación, dotadas de una geomembrana, en el fondo de la cual se van depositando todos los elementos que sufrirán los procesos químicos para poder producir el litio y otros elementos.

El plan de industrialización presentado por el director Freddy Beltrán está compuesto por cinco fases:Extracción de la salmuera y el carbonato de litio

     
  • Producción del cloruro de litio
  •  
  • Producción de litio metálico
  •  
  • Producción de n-Butillitio
  •  
  • Construcción de baterías para autos

 

Sin embargo, hasta el momento las propuestas presentadas ante el gobierno por empresas internacionales como Sumitomo, Mitsubishi y la francesa Bollorè tienen un factor en común: financiar la construcción de la planta industrial definitiva para llegar a la exportación del carbonato de litio. Hasta el momento este principio de colaboración ha sido rechazado por el directorio técnico boliviano, por cuanto el objetivo final es lograr un acuerdo sobre la producción en serie de las mismas baterías, sin descartar otra etapa intermedia de industrialización como la del litio metálico o del n- Butillitio.

“Bolivia está seriamente interesada en entrar en una empresa mixta a riesgo compartido con cualquier transnacional que quiera invertir en Bolivia –dijo Beltrán–, siempre y cuando el gobierno boliviano tenga el control de 51% o más. Esto no quiere decir que busquemos ser protagonistas a escala mundial, sino que en la nueva Constitución Política del Estado dice que el pueblo es dueño de los recursos naturales y nosotros tenemos la obligación de encontrar la mejor opción para el país. Por otro lado, también estamos conscientes de que las empresas extranjeras, por razón de Estado, no quieren transferir sus tecnologías, que les han costado muchos años de investigación y muchas inversiones. Hay que buscar acercamientos para tratar de llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes.”

El concepto económico boliviano sobre el litio es claro. Después de la construcción de la planta piloto con el financiamiento del Estado por US$5,7 millones, programada para diciembre de 2009, empezará una fase de producción de 40 toneladas al mes, indispensable para generar experiencia con este recurso tan especial; esto terminará en 2011. El mismo año se preparará la licitación que finalizará en 2012, y después de una evaluación muy cuidadosa, el trabajo de construcción de la planta definitiva tardará dos años más, es decir, hasta 2015. La producción está prevista para el año 2016.

Este lapso también es necesario para las mismas industrias automotrices europeas, japonesas y de Estados Unidos para poder cambiar la matriz energética de los motores que van a producir. Debe ser un cambio paulatino, tomando en cuenta que varios millones de vehículos, poco a poco, van a soportar una prohibición en la circulación de la red vial de dichos países.

Otro elemento muy importante en este contexto es el impacto social que tendrán las cinco provincias de Uyuni: Daniel Campos, Nor Lípez, Enrique Valdivieso, Antonio Quijarro y Sur Lípez, una población que abarca más de 100.000 personas.

El diputado Floiran Condori, desde su oficina de la calle Junín de la ciudad de La Paz, afirmó que pocos meses después de la elección del presidente Evo Morales, bajo su misma voluntad, expresó que Frutcas tenía que escribir un proyecto en coordinación con el Ministerio de Minería. Frutcas es una organización social para la defensa del Salar de Uyuni, fundada en 1992 con la ayuda del mismo diputado Condori, cuando el presidente de la República Jaime Paz Zamora estaba por firmar un contrato de 40 años con la estadounidense Lithium Corp., para explotar este importante recurso natural, que en ese entonces tenía un valor de mercado de US$200 por tonelada, y hoy alcanza los US$3000 por tonelada.

Frutcas en aquel año organizó un gran número de movilizaciones frente a la cámara de senadores que intentaron de firmar el contrato, además de huelgas de hambre con centenares de personas en las calles de las ciudades de La Paz y Oruro. La presión social resultó tan fuerte que el gobierno tuvo que suspender el contrato y la Lithium Corp. se vio obligada a abandonar el país con rapidez.

Para los habitantes de las cinco provincias revisten fundamental importancia las empresas que van a operar en este lugar, y las condiciones económicas y comerciales en las que van a operar. “Los ingresos económicos derivados de la venta de este mineral son la verdadera novedad en esta zona del altiplano –agrega el diputado Condori–. Recursos que serán necesarios para el desarrollo de la infraestructura que hace falta, hospitales, escuelas, carreteras, viviendas, entre otros”.

De hecho, la quínoa, la minería y la ganadería con las llamas absorben de forma satisfactoria la mano de obra local y, además, la planta industrial que se va a construir en los próximos años implementará un nivel de tecnología tan alto, que será muy limitado el número de personas necesarias para su funcionamiento.

                       
La introducción en el mercado de automóviles eléctricos, ¿cómo afectaría la demanda de crudo?
   

Entrevista con el economista Roberto Kozulj*
Seguramente, no es una pregunta sencilla de responder para un horizonte de muy largo plazo. Se realizó un trabajo sobre la posible evolución de los precios del crudo, utilizando relaciones de comportamiento de precios versus oferta-demanda registrada para 1960-2007, para representar situaciones de oferta excedente, restricciones de oferta y conflicto geopolítico en Oriente Medio y condiciones de “normalidad de mercado”.

   

Con un valor de US$67 por barril como precio de equilibrio, se proyectaron precios al año 2015 para diversos escenarios, entre ellos uno que supone que la totalidad del parque automotor nuevo entre 2007 y 2015, fuera de tipo híbrido. Considerando un consumo específico inferior a la mitad de la media estimada para el parque automotor mundial, no lograba influir en el balance oferta-demanda de manera que redujese sustantivamente la demanda de creación de capacidad adicional de oferta de crudo.
En cambio, una desaceleración del crecimiento mundial iba a tener fuertes impactos. Por lo tanto, aun suponiendo que el desarrollo del litio como insumo de una fuente energética –aún no probada totalmente en sus efectos sobre el sector transporte– superara las actuales limitaciones técnicas y económicas para su explotación, su impacto en los precios del petróleo sólo sería importante mucho después de 2020.

   

*Roberto Kozulj es economista de la Fundación Bariloche y especialista internacional sobre la temática de crisis energética.