Queridos amigos/as,
El
martes 9 de septiembre, un grupo de aproximadamente 50 personas ingresó
por la fuerza, saqueó completamente e incendió las oficinas del Centro
de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) en Santa Cruz de
la Sierra, Oriente de Bolivia. CEJIS se ha destacado por una labor
incansable y comprometida en la defensa de los indígenas del Oriente
Boliviano (Chaco y Amazonia).
A las 18 horas
llegaron a las puertas de la institución tres vehículos 4x4 más otros
motorizados, de donde descendieron jóvenes armados de palos, cuchillos,
petardos y piedras. Utilizaron uno de los vehículos para echar abajo el
portón de entrada. Los cuatro policías que resguardaban el edificio
huyeron por temor a represalias. Una vez adentro, los atacantes robaron
y destruyeron lo que había en su interior. Rompieron vitrinas,
ventanas, puertas, muebles, enseres, equipos de computación, archivos,
documentación. Realizaron una gran pira en la calle, ante las puertas
violentadas de la institución y la hicieron arder, igual que otras
fogatas iniciadas dentro de las oficinas del CEJIS. Se ha perdido
importantísima documentación de seguimiento de los procesos de
titulación de tierras de los pueblos indígenas e investigaciones.
También fue destruida y quemada en la calle, por lo menos un tercio de
la biblioteca, reconocida a nivel nacional por su importante
especialización en la temática indígena y agraria. No hubo daños a las
personas debido a que el personal fue evacuado poco antes del ataque.
Están bajo amenaza las oficinas del CEJIS de Trinidad y Riberalta,
ambas del departamento de Beni, donde se están llevando adelante
también acciones de violencia similares.
Ayer fueron también asaltados y saqueados en la ciudad de Santa Cruz,
además del CEJIS, las oficinas regionales de Impuestos Nacionales,
Grandes Contribuyentes (GRACO), Empresa Nacional de Telecomunicaciones
(Entel), el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), Migraciones,
el Canal 7 del Estado, la radio de la Red Patria Nueva,
y otras oficinas en todo el Oriente boliviano. Esta cadena de
agresiones forma parte de un plan que está en acción y sigue adelante
hoy con el ataque a las organizaciones indígenas nacional y regional de
Santa Cruz y campesinas con sede en esta ciudad, las radios populares
-como Radio Alternativa, que funciona en la Casa de la Mujer- y otras
organizaciones de Derechos Humanos, por cuenta de los mismos grupos que
arremetieron contra el CEJIS.
El grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas, IWGIA, va a
publicar el siguiente comunicado en la prensa boliviana y de otros
países del área. IWGIA solicita al Colectivo de Trabajo Jenzera que
divulgue este comunicado para recaudar el mayor numero de firmas que
respalden el comunicado.
LAS FIRMAS DE APOYO POR FAVOR ENVIARLAS AL MAIL
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YA QUE NO
FUNCIONAN BIEN LOS DE BOLIVIA.
un
abrazo,
Efraín
Jaramillo
De: a parellada <
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>
Asunto: Rv: Propuesta manifiesto II
A:
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Fecha: viernes, 12 septiembre, 2008, 1:32 pm
Efra, pensamos publicar una nota en la prensa
boliviana y es necesario juntar la mayor cantidad de firmas posibles de
intelectuales, artistas, etc. Como te habrás enterado esto es
urgente!!!!
De: a
parellada <
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>
Asunto: Rv: Propuesta manifiesto II
Para:
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Fecha: viernes, 12 de septiembre de 2008, 6:38 am
EN
DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y EN PRO DE UNA DEMOCRACIA PLURALISTA
PARA BOLIVIA
Con mucha preocupación hemos
recibido múltiples denuncias sobre los hechos de violencia ocurridos en
el Oriente de Bolivia que han cobrado la vida de una decena de
ciudadanos y amenazan la unidad del país. Son también alarmantes las
informaciones recibidas sobre agresiones perpetradas contra defensores
de Derechos Humanos y dirigentes indígenas en los departamentos de
Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija y la destrucción de sus oficinas, como
los enfrentamientos en barrios marginales de las capitales del Oriente.
En las últimas horas tomamos conocimiento de la muerte de ciudadanos
bolivianos en el departamento amazónico de Pando en enfrentamientos
armados. Se conocieron las denuncias de tomas violentas y destrucción
de oficinas públicas en varias ciudades del Oriente de Bolivia,la
empresa de teléfonos del Estado Entel, la toma de las instalaciones de
provisión de combustible (gas y petróleo), el bloqueo de carreteras, el
asalto a mercados populares, enfrentamientos armados en los barrios
populosos Villa 1º de Mayo y Plan 3.000, persecución de quienes estas
prefecturas consideran sus "enemigos", toma de oficinas públicas en
Trinidad, capital de Beni, así como el asalto y destrucción de las
oficinas de organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y
los derechos de los pueblos indígenas de esas regiones, tales como el
Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) y Centro de
Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).
Asimismo, fueron tomadas y
saqueadas las oficinas de la Confederación de Pueblos Indígenas de
Bolivia (CIDOB) y la Coordinadora de Pueblos Étnicos de Santa Cruz
(CPESC). Estas acciones han estado acompañadas de amenazas y agresiones
a funcionarios, dirigentes y sus familias.
Con indignación recibimos la
información de que fue asaltada y totalmente destruida la repetidora
del canal 7 de Televisión Boliviana(TVB) en Santa Cruz, cuya señal está
interrumpida hasta ahora. Con asombro hemos conocido que los
principales medios de comunicación populares y alternativos debieron
ser cerrados ante las amenazas de destrucción formuladas por grupos de
choque obedientes a las prefecturas y los comités cívicos.
Con alarma y zozobra hemos
visto y leído que estos actos de violencia fueron promovidos,
secundados y públicamente justificados por autoridades regionales
del Oriente boliviano, legal y constitucionalmente responsables de
garantizar la vigencia plena de los derechos fundamentales de las
personas en las regiones aludidas, amenazando, además, con nuevos
hechos de violencia.
Expresamos nuestro más absoluto repudio a que ciudadanos
bolivianos defensores de derechos humanos y dirigentes indígenas se
encuentren en completo estado de indefensión y tengan que declararse
en la clandestinidad, en un régimen democrático, por defender sus
derechos.
Hacemos un llamado a las
autoridades que promueven estos hechos para que depongan sus actitudes
violentas y asuman sus responsabilidades constitucionales y legales que
les corresponden, garantizando los derechos humanos del conjunto de la
ciudadanía. Inquieta a la comunidad internacional que actúen
con impunidad los autores y cómplices de estos atentados.
Manifestamos nuestro temor por el derecho a la vida y la integridad
personal de las víctimas de estos atentados planificados.
Como instituciones y personas interesadas en la protección y defensa de
los Derechos Humanos, solicitamos al Gobierno Nacional y a las
autoridades departamentales y municipales del Estado boliviano dar
aplicación estricta a los instrumentos nacionales e internacionales de
Derechos Humanos.
Exigimos la entrada en vigencia
de los instrumentos legales internacionales a los que el Estado de
Bolivia está suscrito, ante esta ola de conflictos que han cobrado la
vida de conciudadanos y la destrucción de bienes nacionales y de
organizaciones defensoras de los derechos humanos y de los pueblos
indígenas y campesinos.
Exhortamos respetuosamente a las
autoridades constituidas a cumplir las siguientes acciones:
1.
Instar
a las autoridades nacionales y regionales a que convoquen el cese de
toda actitud de violencia contra las personas y los bienes públicos y
privados.
2.
Garantizar
el derecho a la vida e integridad personal, a la libertad de
asociación, al trabajo, al libre pensamiento y expresión.
3.
Adoptar
de manera urgente todas las medidas de protección necesarias y
adecuadas para garantizar la vida e integridad de las víctimas de estos
nefastos acontecimientos.
4.
Investigar
las agresiones violentas perpetradas contra las víctimas y procesar
penalmente a todos los implicados como autores intelectuales,
materiales, cómplices o instigadores de estas acciones, especialmente a
las autoridades públicas y a los representantes y miembros de
organizaciones gremiales y cívicas que pudieran estar involucrados.
5.
Asumir
acciones efectivas, por parte de las autoridades del Estado, para
prevenir nuevas violaciones de Derechos Humanos en el Oriente
boliviano, tales como resguardos policiales eficientes, protección a
las sedes de trabajo y otras en el marco de sus competencias.
La comunidad internacional
estará atenta al curso de los acontecimientos, especialmente en el Oriente boliviano.