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En Bolivia se define el continente Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Bolivia
Lunes, 15 de Septiembre de 2008 14:21

Pasado, presente y futuro de las democracias = latinoamericanas

En Bolivia se define el continente

 

Isabel Rauber

 

ALAI AMLATINA, 15/09/2008, Buenos Aires.-=A0 Mirando el mundo, = pero particularizando en nuestras tierras y deteni=E9ndonos en la situaci=F3n de Bolivia, se = hace evidente que –tal como est=E1n=A0 las democracias resultan cuando = menos insuficientes para contener, expresar y proyectar la participaci=F3n = madura y creciente de la ciudadan=EDa, en el entendido=A0 supuestamente aceptado = y vigente=A0 de que la condici=F3n ciudadana es universal. Y es esta una de las definiciones/decisiones con las que la democracia debe ponerse a tono en = este siglo.

 

=BFDemocracia de qui=E9nes y para qui=E9nes? =BFTodos tienen = realmente los mismos derechos a ejercer la ciudadan=EDa? =BFPueden los pueblos = realmente decidir democr=E1ticamente sus destinos, mejorar sus condiciones de vida y = convivencia? =BFHay un contrato social capaz de sustentar estas = aspiraciones?

 

Recorriendo los territorios pol=EDticos del continente, = r=E1pidamente se detecta que los paradigmas democr=E1ticos, tal vez por ser escasamente practicados, evidencian sus grandes flaquezas, algunas de ellas, por su desembozada orientaci=F3n de clase a favor de los poderosos, otras = –adem=E1s de eso=A0 por su notable obsolescencia social y cultural. Esto habla de = la urgente necesidad de actualizar/cambiar el contrato social (pol=EDtico, = econ=F3mico y cultural), que sustenta nuestras sociedades. =

 

Si centramos las reflexiones en la realidad boliviana actual = ello es incuestionable, pero a la vez se instala fuertemente una interrogante: = =BFHay posibilidades?, =BFExiste un inter=E9s colectivo en construir un mundo = civilizado, que habla –m=EDnimante- de compartir, de repartir y reclama = tolerancia, o los poderosos de siempre -quit=E1ndose la m=E1scara- adoptar=E1n una vez = m=E1s la violencia, la exclusi=F3n, la mordaza y la muerte como basamento social = de sus lujos y avaricias?

 

Se trata de una disyuntiva de vida y de modos de vida. Y est=E1 = en juego hoy en las calles y campos de Bolivia y=A0 con ellos , en todos nuestros territorios. Es asunto de tiempos y acontecimientos. Bolivia evidencia = que la opci=F3n dictatorial travestida en los golpes “c=EDvicos” = expresi=F3n concentrada del ego=EDsmo y la intolerancia extremos de los poderosos, = busca re-instalarse como opci=F3n pol=EDtica (y econ=F3mica) en tierras = latino-americanas, contando=A0 una vez m=E1s=A0 con la intervenci=F3n de la mano amiga = (“agenda positiva”) del poder de los = “americanos”.

 

La democracia representativa tiene entre sus fundamentos el voto = de las mayor=EDas. Cuando esto funciona bien para los intereses de las = minor=EDas en el poder (y del poder), estas no levantan ninguna objeci=F3n. Cuando = –rara vez por cierto- ocurre lo contrario, la m=E1scara y el discurso = universalista desaparece y aflora sin tapujos el contenido de clase de la democracia = que soportan y sustentan. Para ellos no hay principios democr=E1ticos = generales, sino solo aquellos que les permiten defender y extender sus intereses. Cuando = no es as=ED, no dudan en boicotear la democracia, pisotearla, secuestrarla y = matarla, al tiempo que lo hacen tambi=E9n con la ciudadan=EDa que la defiende. = Esto es lo que mostr=F3 hace 35 a=F1os el golpe a Allende, en Chile, y lo que hoy = muestra crudamente la realidad boliviana. No es de extra=F1ar por tanto que los = grandes medios de comunicaci=F3n –funcionales a los poderosos- se = empe=F1en en distorsionar los hechos y en vez de hablar claramente de sedici=F3n = contra las instituciones, de abierto irrespeto a la democracia y la constituci=F3n = por parte de los golpistas, hablen de un conflicto entre “dos = bandos”.

 

Pero no hay “dos bandos”. Existe un gobierno = leg=EDtimo y un sector social de inadaptados sediciosos antidemocr=E1ticos, incluyendo = gobiernos departamentales, que no quieren atenerse a las normas democr=E1ticas, y = que=A0 conscientes de que se les acab=F3 la fiesta macabra del saqueo, la = explotaci=F3n, el robo y la humillaci=F3n , en inocultable estado de desesperaci=F3n, = transforman su intolerancia en violencia y destrucci=F3n desembozada. El detonante = no ha sido ni el “bono dignidad” para los ancianos, ni las falsas = identidades regionales que clamar=EDan por un separatismo, sino una intoxicaci=F3n = impotente de racismo y clasismo profundos que explotaron descontrolados luego del = aplastante resultado del refer=E9ndum revocatorio, al cual se opusieron = precisamente porque ni ellos mismos se cre=EDan las mentiras que produc=EDan a trav=E9s de = sus medios cuando afirmaban que Evo no ten=EDa apoyo ni legitimidad. Su = intolerancia, irrespeto a las instituciones y a la democracia estallan tanto cuando pretender = insultar al Presidente Evo acus=E1ndolo de indio, como cuando desconocen los = resultados electorales por la pertenencia =E9tnica de los votantes. Basta de = pretextos: el problema es el entrecruzamiento de intereses de clase y prejuicios = raciales. Para los blancones del poder el voto ind=EDgena y pobre no vale, excepto = cuando se les subordina, y tampoco vale la democracia, salvo cuando es para = ellos. De ah=ED tambi=E9n el rechazo a aceptar el refer=E9ndum por la nueva = constituci=F3n. Porque de aprobarse –lo m=E1s probable-, tendr=EDan que aceptar no = solo la legitimidad del voto ind=EDgena y pobre (mayor=EDa) que la aprobar=E1, = sino el que estos sectores y actores puedan estar directamente representados y = participando de la toma de decisiones. Y eso ya supera sus “sentimientos” = y declamaciones democr=E1ticos, y pone fin a toda finta de tolerancia. =

 

La exclusi=F3n tiene un origen y contenido clasista y racista, y = tambi=E9n se expresa y act=FAa en lo pol=EDtico. Intereses de clases, racismo, = modos de representaci=F3n e institucionalidad est=E1n estrechamente unidos. Es = saludable tener presente que el “descubrimiento”, la conquista = (exterminio) y colonizaci=F3n de Am=E9rica se hizo en funci=F3n de la acumulaci=F3n = originaria del capital, y luego se afianz=F3 para mantener y aumentar las ganancias, = los privilegios y el poder=EDo de los conquistadores y sus herederos en el = poder.

 

En Bolivia queda evidenciado que los poderosos han utilizado y = utilizan la democracia como sistema de dominaci=F3n y no como derecho humano = ciudadano pleno, porque nunca incluyeron a los derechos pol=EDticos ciudadanos = como parte de los derechos humanos, ni a estos como fundamento de la democracia, ni consideraron a los ind=EDgenas seres humanos, menos entonces los = reconocer=E1n dentro de su peque=F1o espectro de derechos civiles (civilizados). =

 

Pero las limitaciones de la democracia no empiezan ni terminan = en Bolivia. La pugna de intereses, y su distorsi=F3n y castraci=F3n en = funci=F3n de los poderosos, hace aguas y perfora lo discursivo abstracto en todas las = latitudes. Y esto habla –m=EDnimamente- de la necesidad de abrir el debate = acerca de la democracia a toda la ciudadan=EDa.

 

Anquilosadas en su fidelidad a un mundo basado en la hegemon=EDa = de una clase sobre el conjunto de la sociedad, las democracias se desarrollaron = para las =E9lites y el mercado. En virtud de ello=A0 legalizando, sustentando = y profundizando la exclusi=F3n, la explotaci=F3n y todas las miserias que = ello conlleva ,=A0 las democracias abren c=EDclicamente el camino a las = discordias y enfrentamientos fratricidas violentos, en los =E1mbitos nacionales, = regionales y continentales. Es obligaci=F3n moral para con la supervivencia humana, = apostar a cambios sociales (econ=F3micos, pol=EDticos y culturales) profundos, = incluyendo –obviamente- los relacionados con la democracia. Y esto implica, = entre m=FAltiples cuestiones, actualizar/cambiar las bases del contrato social = que la sustenta, es decir, el propio contrato social. Hay que actualizar, = renovar, cambiar los fundamentos jur=EDdicos, econ=F3micos, sociales, pol=EDticos = y culturales para que efectivamente, todos los ciudadanos sean iguales, no solo ante = la ley, sino ante la vida y en la vida (p=FAblica y = privada).

 

Los actuales sucesos de Bolivia demuestran –por si hiciera falta-, que no se puede seguir escondiendo la basura debajo de la = alfombra, haciendo como que. Urge debatir acerca del tipo de sociedad, el tipo de = pa=EDs, de gobierno, de Estado y el tipo de democracia que necesitamos para = construir un modo de vida basado en la convivencia en paz entre todos y todas. Y = esto no puede limitarse a las agendas sectoriales o a los vaivenes oportunistas = de un partido u otro. Es vital convocar/comprometer en ello a la ciudadan=EDa = toda, sin distingos ni exclusiones de ninguna = =EDndole.

 

Un debate de esa magnitud, para ser efectivo y sostenible, = reclama desterrar la intolerancia, reconocer las diferencias activas, es decir, = el conflicto que suscitan, como fuente de dinamismo, de vida. Pueden = abrirse entonces tiempos en que la pol=EDtica, retomando su vertiente = aristot=E9lica, se manifieste como capacidad y derecho ciudadano pleno a expresar las = opiniones y propuestas, haciendo del conflicto el veh=EDculo del debate, los = di=E1logos y la b=FAsqueda de consensos. Volver=E1 entonces la pol=EDtica, plenamente, = al terreno de la vida civil ciudadana, abriendo las puertas al florecimiento de la inteligencia e imaginaci=F3n colectivos, propios de los inagotables = anhelos humanos de perfeccionamiento y superaci=F3n. =

 

Un mundo de paz reclama sociedades que se constituyan y se = asienten sobre la base de la justicia y la equidad sociales (econ=F3micas, = culturales, pol=EDticas), el pluralismo, la tolerancia=A0 y el respeto a los = derechos humanos en todos los =F3rdenes y =E1mbitos de la vida humana. El ego=EDsmo, la = exclusi=F3n, la unicidad, la violencia y la b=FAsqueda de ganancia sobre la base de la explotaci=F3n humana como sustrato del orden social son valores propios = de una civilizaci=F3n agotada junto con el siglo XX. Sostenerlos y pretender = justificar su supervivencia en el siglo XXI, resulta culturalmente tan retr=F3grado = como el medioevo lo fue para la rep=FAblica.

 

Hacernos cargo de la experiencia y la cultura de la humanidad, = implica apostar a la paz social en los =E1mbitos local, regional, continental y = mundial. Esto reclama hoy imperiosamente hacer efectivo el respeto a las = diferencias, a la existencia de diversas culturas, identidades, miradas y modos de = vida, conjug=E1ndolos en un nuevo contrato social sobre cuya base se construya = una sociedad (Estado) plural, multi e intercultural, que haga de los = principios democr=E1ticos del derecho a ser y vivir diferente, la base para la = construcci=F3n de una democracia plural con significaci=F3n efectiva para todos y = todas.

 

Es lo que reclama -por dis=EDmiles v=EDas- la humanidad = conciente en el siglo XXI. Y es lo que est=E1 en juego y se dirime hoy en = Bolivia.

 

- Isabel Rauber es doctora en Filosof=EDa. Estudiosa de los = movimientos sociales latinoamericanos.

M=E1s informaci=F3n: = http://alainet.org