Desde su llegada al poder, el Gobierno de Evo Morales se enfrenta a una dura campaña de acoso y derribo por parte de la oposición derechista en Bolivia. Jornadas de paro, movilizaciones cada vez más violentas e incluso ataques con bombas se han convertido en la estrategia para detener el proceso de nacionalización de los recursos naturales y la refundación de un país que desde hace siglos arrastra enormes desigualdades sociales.
Las protestas de la extrema derecha amenazan con poner en crisis la integridad territorial de Bolivia y agitan el fantasma de la guerra civil. La oligarquia de Santa Cruz, la zona donde se concentran la mayor parte de recursos naturales, no ve con buenos ojos el proceso de nacionalización y exige plena autonomía para la gestión del gas y los hidrocarburos, La élite cruceña, en buena medida descendientes de europeos huidos tras la derrota en la II Guerra Mundial, cuenta incluso con grupos de choque inspirados en el fascismo para intentar imponer sus exigencias.
Según alerta el Gobierno boliviano, en algunas zonas del país ya han comenzado a instalarse campamentos militares donde se prepara a grupos parapoliciales.
Pero este movimiento de extrema derecha no se produce de forma aislada. El Comité Cívico Pro Santa Cruz, su cara más visible, ha recibido fondos por parte de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, donde Petrobrás y Repsol-YPF cuentan con un peso decisivo. La sesión de la zona más rica de Bolivia no supondría un mal negocio para las petroleras.
SERVICIOS SECRETOS Y GRUPOS ARMADOS, VIEJOS CONOCIDOS DE
REPSOL-YPF
M.D.L.
Curiosamente, muchas de las
acusaciones que en la actualidad ha comenzado a recibir por su
actuación en Bolivia no suenan nuevas en la historia de la compañía
petrolera. Tras anunciarse el fichaje de Jorge Dezcallar para encabezar
un nuevo consejo asesor en temas internacionales, el líder de izquierda
Unida, Gaspar Llamazares, exigía que se investigara si el contrato del
ex director del servicio secreto español cumplía con la ley de
incompatibilidades del cargo. De momento, no ha habido impedimentos
legales. Pero a lo largo de sus años al frente del CNI la trayectoria
de Dezcallar ha estado envuelta en una serie de puntos negros. Entre
ellos, el paso de vuelos de la CIA por aeropuertos españoles, y una
implicación nunca aclarada del Gobierno español en el intento de golpe
de Estado contra Chavez en 2002. Con ese currículo a las espaldas,
Dezcallar pasa ahora a encargarse de las relaciones exteriores de
Repsol en uno de los momentos más difíciles por los que atraviesa la
compañía hispano-argentina.
Además, no es la primera vez que Repsol contrata a un espía de pasado polémico. Durante el Gobierno de Aznar, y con otro quipo en la dirección de la empresa, la petrolera ya utilizo durante algún tiempo los servicios de Juan Alberto Perote, procesado judicialmente por filtrar información confidencial a Mario Conde sobre los GAL durante su etapa en el CESID. En otro plano, la estrategia de reducir el suministro en Bolivia para dar sensación de escasez es una técnica recurrente de las grades industrias. Y para Repsol tampoco es nueva la denuncia de apoyar grupos armados. El informe Un laboratorio de guerra, elaborado por Amnistia Internacional, ya denunciaba a la estadounidense Occidental Petroleum y Repsol-YPF, de facilitar ayuda financiera a unidades militares del Ejercito colombiano “con vínculos probados” con los grupos paramilitares. Ni Siquiera sorprenden los intentos de segregar un pais para quedarse con sus recursos, episodios similares forma parte de los últimos soglos de historia en Africa y América latina.
Bolivia: un refugio para el fascismo
Tras las dos guerras mundiales miembros del nazismo y fascismo europeo huyeron hacia Latinoamérica. Alemanes. Italianos, croatas, serbios encontraron refugio en países del Sur. Amasaron buenas fortunas como empresarios formaron parte de las elites militares. En Bolivia se instalaron sobre todo en la región oriental, donde se mezclaron con las oligarquías locales. Apellidos como Banzer, Hollweg, Steelzer, Kukok. Petricievic, Marinkovic, Matkovic, Dabdoub, Acalinovic ocupan puestos de responsabilidad en las grandes empresas del oriente boliviano controladas por las multinacionales. El grupo de descendientes croatas es muy activo y está tras la organización secesionista Nación Camba, con presencia en el Comité Cívico Por Santa Cruz, cuyos símbolos hacen mención a la Media Luna croata, símbolo de la lucha totalitarista contra los musulmanes. Las multinacionales del petróleo no están teniendo en cambio escrúpulos a la hora de hacer negocios con empresarios de claro discurso fascista.
Fuente: DIAGONAL, periodico quincenal de actualidad critica
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