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Martes, 04 de Noviembre de 2008 06:56 |
Petróleo
en Neuquén: 90 años
Se abre así otro ciclo en la industria petrolífera argentina, que se
diferencia del primero, el de Comodoro Rivadavia, porque en este caso
es ya la ciencia y no el azar lo que indica el lugar de una fuente del
preciado mineral" (Mosconi, E. 1936 (1957). Tuvo razón: estaba presente
cuando años antes en la zona de Comodoro Rivadavia buscaba agua
subterránea y se encontró "kerosén de la mejor calidad" (petróleo).
En
el caso neuquino, existían evidencias de la existencia de "oro negro"
desde las recorridas de Olascoaga a fines del siglo XIX y,
posteriormente, elementales investigaciones en la zona de Covunco y
cerro Lotena. El petróleo en Neuquén, en cuanto a profesionales, tiene
varios actores que son resucitados cuando alguna recordación se hace
presente -como en este caso- pero, todavía, sin habernos introducido en
sus vidas y labores, algo que consideramos importante para una historia
completa. En tren de recordación, por el momento, entre aquellos
profesionales muy relacionados con el petróleo neuquino ocupan lugar
preferencial los ingenieros Enrique Hermitte y Enrique Pedro Cánepa y
los geólogos doctor Anselmo Windhausen y el alemán Juan Keidel, este
último jefe de la sección Geología de la Dirección General de Minas,
Geología e Hidrología de la Nación, a cargo de Enrique Hermitte,
ingeniero civil en minas "de la Universidad de París y revalidado en
Buenos Aires".
Por 1906 a 1908, Keidel anduvo auscultando la
topografía neuquina por el norte, centro y oeste y en informe indicaría
que "debían estudiarse el borde de la cordillera entre el río Diamante
al norte y el río Neuquén al sur. La parte práctica está representada
en esta región por el estudio de los yacimientos, allí existentes, de
petróleo y de asfalto; también debía investigarse la región al sur del
río Neuquén hasta el lago Nahuel Huapi". Exploraciones y estudios en
1907/1908 le hicieron opinar: "Se sabe de numerosos manantiales de
petróleo o alquitrán acompañan el borde de la cordillera, desde el río
Diamante hasta el río Limay...". Al trabajo exploratorio oficial debía
agregarse similar búsqueda por esos años el de The Neuquén Oil
Sindicate y la Sociedad Lannon, también por Covunco, pero sin
resultados concretos.
Una amplia recorrida y exploración -que
incluyó parte del Alto Valle rionegrino- estuvo a cargo del doctor en
Geología Anselmo Windhausen, contratado por el gobierno nacional que
concentró su labor en tierras neuquinas, con tres viajes entre 1912 y
1913 y adelantó informe bastante favorable: "Me hizo llegar con el
tiempo a una serie de conclusiones que son importantes para la cuestión
del petróleo neuquinense"... "existen afloramientos de petróleo en la
región de Plaza Huincul (Challacó) al norte del kilómetro 81 del
ferrocarril, en donde han sido solicitados varios cateos. Es éste el
yacimiento que sin duda presenta la situación más favorable desde el
punto de vista económico". La Sociedad Científica Argentina -encumbrado
escenario de la ciencia y técnica de entonces- escuchó su conferencia
sobre el posible petróleo neuquino, presentación que estuvo a cargo de
su jefe el ingeniero Hermitte. Otro viaje de Keidel a la zona (1913)
acentuó el optimismo: "El ala oriental del geosinclinal andino que
corre desde el sur de Mendoza hasta el río Limay, reúne perfectas
condiciones geológicas para encerrar yacimientos petrolíferos,
revelados en la superficie por algunas manifestaciones características
(manantiales de petróleo, depósitos asfaltosos, etc.)". Indicó el lugar
donde debía realizarse la primera perforación: "Un kilómetro al norte
del kilómetro 1.297 del Ferro Carril Sur, línea Neuquén-Zapala. El
cercano rancho y aguada de "La Pasto Verde" y superintendente de
Tráfico del Ferro Carril Sur, con asiento en Bahía Blanca, el galés
Arturo H. Coleman también tuvieron su participación en el nacimiento
del petróleo neuquino, de los cuales hemos escrito en otras
oportunidades en "Río Negro".
Precisamente, Coleman facilitó el
transporte ferroviario de equipos destinados a los trabajos,
destacándose la perforadora fabricada por Fauck, de Viena, a la que se
llamó "Patria", similar a la que se usó en Comodoro Rivadavia, pero en
búsqueda de agua. El contacto fue con el ingeniero Enrique Pedro
Cánepa, quien tendría a su cargo la perforación. A falta de personal
para la descarga y transporte de equipos y materiales, el gobernador
Elordi dispuso la colaboración de treinta presos de la cárcel pública.
Se dice en escrito histórico, dado que allí el Ferro Carril Sur carecía
de estación, se improvisó un "paradero" y como no alcanzaban las
carpas, varias alcantarillas que soportaban las vías fueron utilizadas
como viviendas provisorias. Hasta el lugar de la perforación, los
elementos fueron transportados en carros tirados por mulas.
En
noviembre de 1915 "comenzó el montaje de la máquina Patria". Las
primeras edificaciones fueron en piedra y pasó a llamarse "Campamento
Plaza Huincul". La perforación no resultó fácil, por las condiciones
del terreno demoraron más de dos años en terminar el pozo inicial,
"hasta que el 26 de setiembre de 1918, a los 600 metros se notaron los
primeros rastros de petróleo y el 30 del mismo mes se ´cuchareó´ agua y
petróleo". El 29 de octubre de 1918 "entre los 603 y 606 metros de
profundidad la "Patria" afloró solamente petróleo, sin agua. Para no
olvidar nombres y apellidos de aquella primera perforación de hace
noventa años: "ingeniero Enrique P. Cánepa, inspector de perforación;
Juan Carrosino, auxiliar administrativo; Guillermo Helberk y Fernando
Meineke, jefes de sondeo; auxiliares Juan Lunghi, Cipriano Salto, Juan
Soufal y Juan Schreiber; los herreros Pablo Gunter y Juan Miralles;
foguistas Oscar Lenhard, Carlos Mayer y Juan Pollo; peones Santiago
Antón, Rosendo Artigas, Benigmp Bouzá, Jorge Dompé, Pedro Espinosa,
José Garrido, Rafael Garrido, Francisco Gruber, Max Kessler, Santiago
Martinelle, José Melo, Benito Pérez, José Potenzone, Focas Sánchez,
José Sproviere y José Vigna. Aprendiz, José Almendra; Emilio Castelón,
albañil, y cocinero, José Arroyo".
Bibliografía
y fuentes principales: Pérez Ringuelet de Syriani, S. Una consecuencia,
ANH, T. 3, 1983. Rev. Argentina Austral. Ing. E. Hermitte, T. 1, 1978.
Mosconi, E. El petróleo, 1958. Coleman A. H. Mi vida, 1949. Pérez
Morando, H. La Pasto Verde, R. N., 1990 y Recuerdos, R. N., 2007.
Cánepa, R. P. Carta, 1922. YPF. Cincuentenario, 1972. Archivo diario
"Río Negro". Biblioteca Patagónica (VECh) y otros.
Héctor Pérez Morando es periodista. Investigador de historia patagónica.
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