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Martes, 28 de Octubre de 2008 05:46 |
ARGENPRESS
Situación
Energética nacional e internacional
Hugo Palamidessi (MORENO)
La
verdad es que, en medio de esta gran crisis internacional que nos vemos
venir, de repente la imagen de la crisis energética -que también existe
en el mundo y por supuesto en nuestro país- se ha desdibujado, ha
pasado a un segundo plano. Pero evidentemente el problema de la energía
es bastante serio, tiene su aspecto internacional y, tiene
evidentemente -lo que nos interesa a nosotros- su correlato y
características particulares en la situación nacional.
Pero
en medio de esta conmoción no nos olvidemos de cuál es el peso de la
energía, de los problemas energéticos, en el desarrollo de la economía
mundial. No hay nada que pueda hacerse en el mundo sin energía; la
capacidad de hacer trabajo, de transformar cosas, requiere del uso de
la energía, y de alguna manera la historia de la civilización, el
progreso del dominio del hombre sobre la naturaleza y su capacidad de
transformarla, está ligada al uso cada vez más intensivo de formas más
sofisticadas, más eficientes y masivas, de la energía.
Porque
evidentemente la producción, esa capacidad de transformación, ha ido
aumentando grandemente a lo largo de la civilización, y además en forma
acelerada; prácticamente en los últimos 50 años se ha fabricado mucho
más que en toda la historia de la civilización anterior. Y con ello ha
habido un uso creciente de la energía por cada vez mayor población y,
por supuesto, un peso cada vez más importante en el manejo de las
economías mundiales y de las finanzas mundiales de lo que significa ese
uso, es decir, extraer de sus fuentes la energía –que no se fabrica-
transformarla, ponerla en forma que pueda utilizarse para fabricar
bienes y mejorar la calidad de vida.
Así es que evidentemente la
cuestión de la energía y del acceso a las fuentes de energía ha marcado
la historia del mundo, sobre todo en los últimos tiempos. En las épocas
de la sociedad mercantil, en la medida en que hay una organización
social en la que el mercado es el gran distribuidor de los bienes, y
que para fabricar esos bienes cada vez hace falta más energía, surge
por lo tanto la lucha por los recursos energéticos, es decir por las
fuentes primarias de energía, y la transformación, distribución y
puesta en servicio para la producción se convierte en un objetivo
económico crucial. De allí podemos comprender nuestra experiencia
directa de la cantidad de guerras que ha habido y hay por el petróleo,
por el dominio de las fuentes de energía en general pero básicamente,
desde mediados del siglo XIX, por el petróleo, cosa sabida por todos.
¿Y
por qué el petróleo? Bueno, como decíamos en la historia de la
humanidad se fueron agotando las fuentes primitivas de energía y
encontrando formas mas eficientes, mas económicas de obtener energía. Y
así, el hombre que al principio utilizaba la leña, el fuego, como
fuente de energía principal para complementar la energía corporal, pasó
de la leña a los primeros combustibles fósiles, el carbón básicamente,
y luego al petróleo. El petróleo y en el último tiempo el gas, es
decir, lo que llamamos los hidrocarburos, son hoy las fuentes
principales determinantes de energía primaria. Bueno, el petróleo se
conoce hace miles años y tenía diversos usos, incluso como energético
se usaba en sus formas naturales, generalmente como alquitrán, a veces
para dar luz o calor pero en forma muy primitiva, muy limitada. Toma
fuerza a partir de los descubrimientos de los grandes yacimientos,
originalmente en el Cáucaso, en la zona del Mar Caspio y en EE.UU.,
lugares donde se generan los grandes polos petroleros iniciales en el
siglo XIX.
El paso del petróleo a ser el combustible dominante
empieza a darse después de la primera guerra mundial, cuando -como
lamentablemente sucede a menudo, grandes cambios, grandes saltos
empiezan con las guerras- se convierte la Flota inglesa, que operaba
con carbón, para operar con petróleo y se empiezan a desarrollar las
grandes empresas. Digamos que empieza a desarrollarse la política
estatal, las decisiones nacionales alrededor del petróleo frente a lo
que eran hasta ese momento los intereses de empresas capitalistas,
empresas petroleras internacionales, básicamente las norteamericanas,
las inglesas y algunos desarrollos que había en los países petroleros
del Oriente Medio, pero que todavía no eran determinantes.
A
partir de entonces, la historia de concentración y desarrollo de los
grandes capitales y las empresas multinacionales es paralelo en la
industria petrolera, en la industria energética, al desarrollo de las
grandes empresas internacionales y empieza a hacerse predominante con
los grandes descubrimientos de las reservas en Oriente Medio,
evidentemente una zona que durante muchas décadas -por lo menos hasta
ahora- ha demostrado que es el reservorio más grande de hidrocarburos,
básicamente de petróleo, que hay en el planeta.
Pero se han
desarrollado focos en distintos países distintas cuencas, y se ha
producido una distribución –más bien- de todo el panorama de producción
hidrocarburífera en el mundo entre distintas zonas, pero con la
predominancia hasta estas últimas décadas de las reservas de petróleo
de Medio Oriente, principalmente de Arabia Saudita, Irán, Irak, incluso
los pequeños Emiratos que han surgido como consecuencia de las luchas
políticas alrededor del petróleo como Kuwait, Bahrein, Qatar, Emiratos
Árabes Unidos, etc. Y en paralelo se han desarrollado las grandes
empresas multinacionales, como las llamadas durante muchos años 7
Hermanas, grandes empresas petrolíferas entre las cuáles estaban la
Standard Oil de California, la British Petroleum, Texaco, etc., la
Shell, prácticamente empresas norteamericanas y europeas.
Durante
muchos años, y aún en la actualidad, las grandes petroleras son las
primeras empresas del mundo. Tomemos la Exxon –que es heredera de la
antigua Standard Oil, antes de las leyes anti-trust de EE.UU.- era la
empresa que, por años, más facturaba en el mundo, después la desplazó
durante un tiempo la General Motors y ahora tenemos a Wal Mart; este es
un ejemplo de cómo se han desplazado en cierta manera los grandes
negocios desde la producción primaria, hacia el comercio y la
distribución. Pero Exxon sigue siendo la empresa que más gana en el
mundo, no la que más factura pero sí la que más gana. Ustedes saben que
en el último ejercicio su ganancia fue del orden de los u$s 40.000
millones, en un año.
Pero llegamos a una época de crisis por la
disputa del dominio de estos recursos que fue la llamada “Crisis del
Petróleo” hacia el año 1973, y que produjo un gran reacomodamiento en
función del peso de los intereses nacionales de Oriente Medio. En
verdad, prácticamente hasta el año setenta y tantos, el destino del
petróleo de Arabia Saudita era la consecuencia de un acuerdo que el
Presidente Roosevelt había hecho con el Jeque de Arabia Saudita arriba
de un barco norteamericano, allá por el año 1945. Ahora, los intereses
nacionales empiezan a entrar fuertemente a disputar o a interferir en
los negocios o el dominio de las transnacionales.
Y llegamos a
esta época, es decir a lo que son estas últimas dos décadas, en la
conjunción de dos procesos que pesan sobre la industria del petróleo.
Uno es lo que se discute como la Era del fin del Petróleo o la Era del
pico del petróleo. Hay una vieja teoría de un geólogo norteamericano,
Hubbert, que afirma que en un país, o en una región o zona petrolífera,
hay un momento de máxima producción que coincide con el agotamiento de
la mitad de las reservas que hay en la región y a partir de ahí empieza
a declinar la producción hasta la extinción de esa fuente de energía.
Esto está muy discutido, porque hay nuevos descubrimientos, nuevas
formas de exploración y explotación más eficientes, y más incentivos
por el aumento del precio del crudo.
Otra cuestión, no tan
importante desde el punto de vista del negocio petrolero, pero influye
en la vida de la gente, es la agresión al medio ambiente, debida a la
contaminación y el calentamiento global. Y ella pesa sobre las
decisiones gubernamentales acerca del problema de cómo enfrentar el
agotamiento de los hidrocarburos, reemplazándolo por otras fuentes de
energía menos contaminantes
Es así que de alguna manera, hay que
lograr una complementación de fuentes de energía, recurrir a otras
formas de energía primaria que no sean el petróleo, porque se acaba,
porque es cada vez más caro; y se discute si el ´pico´ significa
realmente el agotamiento o si es el agotamiento del petróleo barato.
Esa es la cuestión. Pero tanto si se intensifica la explotación del
petróleo, como si se promueven otras fuentes para sustituirlo o
complementarlo, se tiene que tener en cuenta el problema del
calentamiento global.
Si vamos a la física más elemental ¿el
calentamiento qué es?, es la producción de calor, de energía mal
aprovechada, es decir es energía disipada: todo lo que no se traduce en
trabajo, de alguna manera, se traduce en calor. Y el calentamiento
global está ligado a la contaminación, porque del consumo, básicamente
de los hidrocarburos, surgen los gases de efecto invernadero que
favorecen el calentamiento global y también los contaminantes que
producen la llamada “lluvia ácida”. Así que el petróleo, los
hidrocarburos, son parte importante del conflicto entre el progreso
económico y la conservación del medio ambiente.
Y al mismo
tiempo se produce el proceso de avance de las empresas multinacionales,
y de oposición y disputa por los intereses nacionales, frente a los
intereses de las transnacionales. Y entonces vemos crecer las peleas de
gobiernos progresistas y movimientos independentistas, por las
nacionalizaciones del petróleo, que llevan a una situación en la cual,
hoy día, las grandes empresas multinacionales no son las dueñas de la
mayor parte de las reservas, es decir, no tienen el domino original de
las fuentes, de los yacimientos. Las reservas de petróleo y de gas
están en gran medida en manos de los países que son los mayores
exportadores, por ejemplo Arabia Saudita, Irán, Rusia, Venezuela;
empiezan a ser dominio de los estados, de las empresas nacionales,
empresas estatizadas, en disputa con las grandes multinacionales que,
en gran parte, han perdido la posesión de las reservas
No
olvidemos que el petróleo no solo sirve como combustible; toda la
industria petroquímica, la mayoría de las cosas que están aquí arriba
de la mesa están hechas con petróleo, y uno dice, ¿un mundo sin
petróleo, quién se lo imagina, no? Entonces esta es la pelea, no solo
por el cambio del combustible, sino sobre el porvenir de toda una
civilización, de todo un andamiaje productivo que está basando
grandemente en el petróleo.
En este panorama de disputa de ese
mercado viene a caer esta época, después de lo que hemos sufrido en el
mundo, toda esta ola neoliberal desde los años ´80 hasta ahora. Así
como después del ´73, la invasión de los petrodólares impulsó el
aumento de la deuda externa, en este momento la crisis internacional
producto de la especulación financiera, de las ´burbujas’ ha alcanzado
también al petróleo, uno de los grandes negocios del mundo. Y cuando
EEUU –que fuera uno de los grandes países petroleros del mundo y ha
pasado a producir la cuarta parte de lo que consume y lo demás lo tiene
que comprar- y otras grandes potencias que consumen más de lo que
producen, necesitan resolver el problema de la provisión de petróleo,
se producen estas peleas de mercado y esta situación donde el mercado
del petróleo también entra en la burbuja.
Y ha habido esta
disputa entre los países centrales que estaban presionando a la OPEP
para aumentar la producción, y la OPEP diciendo que el petróleo que hay
alcanza y lo demás es burbuja, especulación; se hablaba de si es el 40%
o 50% del precio, ahora encontramos mágicamente que se pincha la
burbuja y el petróleo que hace algunas semanas costaba u$s 140 ahora
está costando u$s 70. Entonces la OPEP tenía razón, el petróleo era un
mercado más en el cual estaba desarrollándose esta burbuja
inflacionaria, especulativa, de la cual resulta que las tres cuartas
del dinero que se paga en el mundo es creado a través del dinero, es
ficticio; y es que el dinero representa la producción y si no hay
producción lo otro es aire.
¿Qué ha pasado con todo este período
neoliberal? Y ahora llegamos a este sistema, que en la Argentina, en
función de una situación política muy especial –y esto es de otra
discusión en la cual no vamos a entrar- se aplicó lisa y llanamente y
con una gran eficacia, un período de liberalización absoluta, de
privatización total de la economía de la cual las primeras víctimas han
sido las empresas del Estado, y básicamente las empresas de energía.
Las más grandes privatizaciones de Argentina han sido las de YPF, Gas
del Estado y Segba y también la de Agua y Energía. Pero la energía
primaria estaba en el petróleo y el gas, que significaban el centro.
Sin hacer aquí la historia de YPF, sabemos que era realmente la base en
un país que, en energía era relativamente independiente, sin ser un
país petrolero, pero sí un país con petróleo y autoabastecido. Y la ola
de neoliberalismo llegó a borrar absolutamente todo esto y nos dejó en
la situación actual.
Es decir, esta situación energética muy
precaria, donde básicamente todas nuestras formas de energía dependen
fuertemente del petróleo y del gas, porque las otras formas de energía
primaria que tenemos, hidroelectricidad, energía nuclear, del carbón,
son formas que tienen un porcentaje todavía poco desarrollado o
pequeño. La perspectiva de las energías alternativas es a mediano
plazo, incluso ni aquí ni en el mundo pueden ofrecer realmente un
panorama cierto de en qué porcentaje pueden ir reemplazando al petróleo
y al gas en un plazo previsto.
Y en ese sentido estamos en una
situación muy difícil, porque evidentemente primero ha sido la entrega
total de todos los resortes de manejo de las reservas y de la
comercialización del petróleo y el gas a las empresas, es decir, un
descuartizamiento total del poder del Estado en ese aspecto, no solo en
el hecho de entregar las empresas sino del descuartizamiento real. Un
ejemplo es Gas del Estado, que quedó divida en 9 empresas y realmente
no puede desarrollarse así una política ni con el Estado ni con los
privados.
Y se han dado en medio de toda esta situación una
serie de vaivenes y alternativas en la cual se han producido grandes
negocios, porque hay empresas que se han quedado con los activos
prácticamente a muy bajo precio y después los han comerciado y han
entrado otros capitales que no tienen nada que ver, capitales
totalmente ajenos a la actividad energética que de repente se hacen
dueños. Entonces cada central eléctrica es un mundo, cada máquina
eléctrica es una fábrica con su propia economía. Hay una serie de
hechos, resultado de todo este proceso de privatización, de
desmembramiento de las empresas energéticas, que hace que realmente sea
difícil recomponer un manejo razonable del sistema energético que nos
lleve a una situación de cierto equilibrio.
Lo que vemos es que
se han liquidado muchas reservas, hemos pasado de tener 30 años... las
reservas se miden a veces diciendo, a ver “¿cuánto consumimos este
año?, ¿cuántas reservas tenemos? Tenemos para 30 años” Pero tenemos
para 30 años si seguimos consumiendo lo mismo, si consumimos más,
tenemos menos. Bueno, en petróleo hemos pasado de tener 30 años de
reservas a tener 5 o menos, y en el gas también, de tener 40 y pico de
años a tener 8 ó 7.
Lo real, para que esté claro, prácticamente
desde el 2004 el Estado está subsidiando grandemente el problema de la
energía, cada vez a costos más crecientes. Es decir, subsidios al
transporte público, subsidio a las industrias porque tienen que usar
fueloil en lugar de gas, importación de fueloil porque no alcanza (no
se hace una refinería desde hace varias décadas en el país). Y después
hasta importación de gas natural licuado, con alquiler de barcos por lo
cual pasamos de pagar el gas argentino que le hemos vendido barato a
Chile durante muchos años a u$s 3 el millón de unidades térmicas, a
importarlo de Bolivia a u$s 6 ó 7, y a pagarlo a $ 16 ó 17 -una
relación de 4 ó 5 veces más- para el caso del gas licuado.
Para
redondear, estamos en una situación crítica, porque aunque va a seguir
habiendo energía en el país, va a seguir habiendo discriminación, va a
haber sectores que tendrán cortes y sectores que no, dependiendo del
peso político que tengan o el ruido que puedan hacer. Hay aumento de
tarifas y los pobres van a seguir pagando; y van a seguir teniendo
prebendas las grandes empresas, las mineras, a las que se las subsidia
mientras que las empresas chicas que no se pueden comprar un grupo
electrógeno y van a tener que cortar la producción, como ha pasado en
las últimas épocas de racionamiento, sobre todo en invierno. Y esa
cuenta, esa cuenta de subsidios y de tapar agujeros, porque no hay una
política global, nos está saliendo cada día más cara.
Estamos en una situación en que la cuenta energética se va a convertir
en una segunda deuda externa.
Hugo Palamidessi es Ingeniero. Miembro de la Comisión Directiva del
MORENO.
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