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ARGENTINA - Situación Energética nacional e internacional Imprimir E-mail
Martes, 28 de Octubre de 2008 05:46

lunes 27 de octubre de 2008

ARGENPRESS

Situación Energética nacional e internacional

Hugo Palamidessi (MORENO)


La verdad es que, en medio de esta gran crisis internacional que nos vemos venir, de repente la imagen de la crisis energética -que también existe en el mundo y por supuesto en nuestro país- se ha desdibujado, ha pasado a un segundo plano. Pero evidentemente el problema de la energía es bastante serio, tiene su aspecto internacional y, tiene evidentemente -lo que nos interesa a nosotros- su correlato y características particulares en la situación nacional.

Pero en medio de esta conmoción no nos olvidemos de cuál es el peso de la energía, de los problemas energéticos, en el desarrollo de la economía mundial. No hay nada que pueda hacerse en el mundo sin energía; la capacidad de hacer trabajo, de transformar cosas, requiere del uso de la energía, y de alguna manera la historia de la civilización, el progreso del dominio del hombre sobre la naturaleza y su capacidad de transformarla, está ligada al uso cada vez más intensivo de formas más sofisticadas, más eficientes y masivas, de la energía.

Porque evidentemente la producción, esa capacidad de transformación, ha ido aumentando grandemente a lo largo de la civilización, y además en forma acelerada; prácticamente en los últimos 50 años se ha fabricado mucho más que en toda la historia de la civilización anterior. Y con ello ha habido un uso creciente de la energía por cada vez mayor población y, por supuesto, un peso cada vez más importante en el manejo de las economías mundiales y de las finanzas mundiales de lo que significa ese uso, es decir, extraer de sus fuentes la energía –que no se fabrica- transformarla, ponerla en forma que pueda utilizarse para fabricar bienes y mejorar la calidad de vida.

Así es que evidentemente la cuestión de la energía y del acceso a las fuentes de energía ha marcado la historia del mundo, sobre todo en los últimos tiempos. En las épocas de la sociedad mercantil, en la medida en que hay una organización social en la que el mercado es el gran distribuidor de los bienes, y que para fabricar esos bienes cada vez hace falta más energía, surge por lo tanto la lucha por los recursos energéticos, es decir por las fuentes primarias de energía, y la transformación, distribución y puesta en servicio para la producción se convierte en un objetivo económico crucial. De allí podemos comprender nuestra experiencia directa de la cantidad de guerras que ha habido y hay por el petróleo, por el dominio de las fuentes de energía en general pero básicamente, desde mediados del siglo XIX, por el petróleo, cosa sabida por todos.

¿Y por qué el petróleo? Bueno, como decíamos en la historia de la humanidad se fueron agotando las fuentes primitivas de energía y encontrando formas mas eficientes, mas económicas de obtener energía. Y así, el hombre que al principio utilizaba la leña, el fuego, como fuente de energía principal para complementar la energía corporal, pasó de la leña a los primeros combustibles fósiles, el carbón básicamente, y luego al petróleo. El petróleo y en el último tiempo el gas, es decir, lo que llamamos los hidrocarburos, son hoy las fuentes principales determinantes de energía primaria. Bueno, el petróleo se conoce hace miles años y tenía diversos usos, incluso como energético se usaba en sus formas naturales, generalmente como alquitrán, a veces para dar luz o calor pero en forma muy primitiva, muy limitada. Toma fuerza a partir de los descubrimientos de los grandes yacimientos, originalmente en el Cáucaso, en la zona del Mar Caspio y en EE.UU., lugares donde se generan los grandes polos petroleros iniciales en el siglo XIX.

El paso del petróleo a ser el combustible dominante empieza a darse después de la primera guerra mundial, cuando -como lamentablemente sucede a menudo, grandes cambios, grandes saltos empiezan con las guerras- se convierte la Flota inglesa, que operaba con carbón, para operar con petróleo y se empiezan a desarrollar las grandes empresas. Digamos que empieza a desarrollarse la política estatal, las decisiones nacionales alrededor del petróleo frente a lo que eran hasta ese momento los intereses de empresas capitalistas, empresas petroleras internacionales, básicamente las norteamericanas, las inglesas y algunos desarrollos que había en los países petroleros del Oriente Medio, pero que todavía no eran determinantes.

A partir de entonces, la historia de concentración y desarrollo de los grandes capitales y las empresas multinacionales es paralelo en la industria petrolera, en la industria energética, al desarrollo de las grandes empresas internacionales y empieza a hacerse predominante con los grandes descubrimientos de las reservas en Oriente Medio, evidentemente una zona que durante muchas décadas -por lo menos hasta ahora- ha demostrado que es el reservorio más grande de hidrocarburos, básicamente de petróleo, que hay en el planeta.

Pero se han desarrollado focos en distintos países distintas cuencas, y se ha producido una distribución –más bien- de todo el panorama de producción hidrocarburífera en el mundo entre distintas zonas, pero con la predominancia hasta estas últimas décadas de las reservas de petróleo de Medio Oriente, principalmente de Arabia Saudita, Irán, Irak, incluso los pequeños Emiratos que han surgido como consecuencia de las luchas políticas alrededor del petróleo como Kuwait, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, etc. Y en paralelo se han desarrollado las grandes empresas multinacionales, como las llamadas durante muchos años 7 Hermanas, grandes empresas petrolíferas entre las cuáles estaban la Standard Oil de California, la British Petroleum, Texaco, etc., la Shell, prácticamente empresas norteamericanas y europeas.

Durante muchos años, y aún en la actualidad, las grandes petroleras son las primeras empresas del mundo. Tomemos la Exxon –que es heredera de la antigua Standard Oil, antes de las leyes anti-trust de EE.UU.- era la empresa que, por años, más facturaba en el mundo, después la desplazó durante un tiempo la General Motors y ahora tenemos a Wal Mart; este es un ejemplo de cómo se han desplazado en cierta manera los grandes negocios desde la producción primaria, hacia el comercio y la distribución. Pero Exxon sigue siendo la empresa que más gana en el mundo, no la que más factura pero sí la que más gana. Ustedes saben que en el último ejercicio su ganancia fue del orden de los u$s 40.000 millones, en un año.

Pero llegamos a una época de crisis por la disputa del dominio de estos recursos que fue la llamada “Crisis del Petróleo” hacia el año 1973, y que produjo un gran reacomodamiento en función del peso de los intereses nacionales de Oriente Medio. En verdad, prácticamente hasta el año setenta y tantos, el destino del petróleo de Arabia Saudita era la consecuencia de un acuerdo que el Presidente Roosevelt había hecho con el Jeque de Arabia Saudita arriba de un barco norteamericano, allá por el año 1945. Ahora, los intereses nacionales empiezan a entrar fuertemente a disputar o a interferir en los negocios o el dominio de las transnacionales.

Y llegamos a esta época, es decir a lo que son estas últimas dos décadas, en la conjunción de dos procesos que pesan sobre la industria del petróleo. Uno es lo que se discute como la Era del fin del Petróleo o la Era del pico del petróleo. Hay una vieja teoría de un geólogo norteamericano, Hubbert, que afirma que en un país, o en una región o zona petrolífera, hay un momento de máxima producción que coincide con el agotamiento de la mitad de las reservas que hay en la región y a partir de ahí empieza a declinar la producción hasta la extinción de esa fuente de energía. Esto está muy discutido, porque hay nuevos descubrimientos, nuevas formas de exploración y explotación más eficientes, y más incentivos por el aumento del precio del crudo.

Otra cuestión, no tan importante desde el punto de vista del negocio petrolero, pero influye en la vida de la gente, es la agresión al medio ambiente, debida a la contaminación y el calentamiento global. Y ella pesa sobre las decisiones gubernamentales acerca del problema de cómo enfrentar el agotamiento de los hidrocarburos, reemplazándolo por otras fuentes de energía menos contaminantes

Es así que de alguna manera, hay que lograr una complementación de fuentes de energía, recurrir a otras formas de energía primaria que no sean el petróleo, porque se acaba, porque es cada vez más caro; y se discute si el ´pico´ significa realmente el agotamiento o si es el agotamiento del petróleo barato. Esa es la cuestión. Pero tanto si se intensifica la explotación del petróleo, como si se promueven otras fuentes para sustituirlo o complementarlo, se tiene que tener en cuenta el problema del calentamiento global.

Si vamos a la física más elemental ¿el calentamiento qué es?, es la producción de calor, de energía mal aprovechada, es decir es energía disipada: todo lo que no se traduce en trabajo, de alguna manera, se traduce en calor. Y el calentamiento global está ligado a la contaminación, porque del consumo, básicamente de los hidrocarburos, surgen los gases de efecto invernadero que favorecen el calentamiento global y también los contaminantes que producen la llamada “lluvia ácida”. Así que el petróleo, los hidrocarburos, son parte importante del conflicto entre el progreso económico y la conservación del medio ambiente.

Y al mismo tiempo se produce el proceso de avance de las empresas multinacionales, y de oposición y disputa por los intereses nacionales, frente a los intereses de las transnacionales. Y entonces vemos crecer las peleas de gobiernos progresistas y movimientos independentistas, por las nacionalizaciones del petróleo, que llevan a una situación en la cual, hoy día, las grandes empresas multinacionales no son las dueñas de la mayor parte de las reservas, es decir, no tienen el domino original de las fuentes, de los yacimientos. Las reservas de petróleo y de gas están en gran medida en manos de los países que son los mayores exportadores, por ejemplo Arabia Saudita, Irán, Rusia, Venezuela; empiezan a ser dominio de los estados, de las empresas nacionales, empresas estatizadas, en disputa con las grandes multinacionales que, en gran parte, han perdido la posesión de las reservas

No olvidemos que el petróleo no solo sirve como combustible; toda la industria petroquímica, la mayoría de las cosas que están aquí arriba de la mesa están hechas con petróleo, y uno dice, ¿un mundo sin petróleo, quién se lo imagina, no? Entonces esta es la pelea, no solo por el cambio del combustible, sino sobre el porvenir de toda una civilización, de todo un andamiaje productivo que está basando grandemente en el petróleo.

En este panorama de disputa de ese mercado viene a caer esta época, después de lo que hemos sufrido en el mundo, toda esta ola neoliberal desde los años ´80 hasta ahora. Así como después del ´73, la invasión de los petrodólares impulsó el aumento de la deuda externa, en este momento la crisis internacional producto de la especulación financiera, de las ´burbujas’ ha alcanzado también al petróleo, uno de los grandes negocios del mundo. Y cuando EEUU –que fuera uno de los grandes países petroleros del mundo y ha pasado a producir la cuarta parte de lo que consume y lo demás lo tiene que comprar- y otras grandes potencias que consumen más de lo que producen, necesitan resolver el problema de la provisión de petróleo, se producen estas peleas de mercado y esta situación donde el mercado del petróleo también entra en la burbuja.

Y ha habido esta disputa entre los países centrales que estaban presionando a la OPEP para aumentar la producción, y la OPEP diciendo que el petróleo que hay alcanza y lo demás es burbuja, especulación; se hablaba de si es el 40% o 50% del precio, ahora encontramos mágicamente que se pincha la burbuja y el petróleo que hace algunas semanas costaba u$s 140 ahora está costando u$s 70. Entonces la OPEP tenía razón, el petróleo era un mercado más en el cual estaba desarrollándose esta burbuja inflacionaria, especulativa, de la cual resulta que las tres cuartas del dinero que se paga en el mundo es creado a través del dinero, es ficticio; y es que el dinero representa la producción y si no hay producción lo otro es aire.

¿Qué ha pasado con todo este período neoliberal? Y ahora llegamos a este sistema, que en la Argentina, en función de una situación política muy especial –y esto es de otra discusión en la cual no vamos a entrar- se aplicó lisa y llanamente y con una gran eficacia, un período de liberalización absoluta, de privatización total de la economía de la cual las primeras víctimas han sido las empresas del Estado, y básicamente las empresas de energía. Las más grandes privatizaciones de Argentina han sido las de YPF, Gas del Estado y Segba y también la de Agua y Energía. Pero la energía primaria estaba en el petróleo y el gas, que significaban el centro. Sin hacer aquí la historia de YPF, sabemos que era realmente la base en un país que, en energía era relativamente independiente, sin ser un país petrolero, pero sí un país con petróleo y autoabastecido. Y la ola de neoliberalismo llegó a borrar absolutamente todo esto y nos dejó en la situación actual.

Es decir, esta situación energética muy precaria, donde básicamente todas nuestras formas de energía dependen fuertemente del petróleo y del gas, porque las otras formas de energía primaria que tenemos, hidroelectricidad, energía nuclear, del carbón, son formas que tienen un porcentaje todavía poco desarrollado o pequeño. La perspectiva de las energías alternativas es a mediano plazo, incluso ni aquí ni en el mundo pueden ofrecer realmente un panorama cierto de en qué porcentaje pueden ir reemplazando al petróleo y al gas en un plazo previsto.

Y en ese sentido estamos en una situación muy difícil, porque evidentemente primero ha sido la entrega total de todos los resortes de manejo de las reservas y de la comercialización del petróleo y el gas a las empresas, es decir, un descuartizamiento total del poder del Estado en ese aspecto, no solo en el hecho de entregar las empresas sino del descuartizamiento real. Un ejemplo es Gas del Estado, que quedó divida en 9 empresas y realmente no puede desarrollarse así una política ni con el Estado ni con los privados.

Y se han dado en medio de toda esta situación una serie de vaivenes y alternativas en la cual se han producido grandes negocios, porque hay empresas que se han quedado con los activos prácticamente a muy bajo precio y después los han comerciado y han entrado otros capitales que no tienen nada que ver, capitales totalmente ajenos a la actividad energética que de repente se hacen dueños. Entonces cada central eléctrica es un mundo, cada máquina eléctrica es una fábrica con su propia economía. Hay una serie de hechos, resultado de todo este proceso de privatización, de desmembramiento de las empresas energéticas, que hace que realmente sea difícil recomponer un manejo razonable del sistema energético que nos lleve a una situación de cierto equilibrio.

Lo que vemos es que se han liquidado muchas reservas, hemos pasado de tener 30 años... las reservas se miden a veces diciendo, a ver “¿cuánto consumimos este año?, ¿cuántas reservas tenemos? Tenemos para 30 años” Pero tenemos para 30 años si seguimos consumiendo lo mismo, si consumimos más, tenemos menos. Bueno, en petróleo hemos pasado de tener 30 años de reservas a tener 5 o menos, y en el gas también, de tener 40 y pico de años a tener 8 ó 7.

Lo real, para que esté claro, prácticamente desde el 2004 el Estado está subsidiando grandemente el problema de la energía, cada vez a costos más crecientes. Es decir, subsidios al transporte público, subsidio a las industrias porque tienen que usar fueloil en lugar de gas, importación de fueloil porque no alcanza (no se hace una refinería desde hace varias décadas en el país). Y después hasta importación de gas natural licuado, con alquiler de barcos por lo cual pasamos de pagar el gas argentino que le hemos vendido barato a Chile durante muchos años a u$s 3 el millón de unidades térmicas, a importarlo de Bolivia a u$s 6 ó 7, y a pagarlo a $ 16 ó 17 -una relación de 4 ó 5 veces más- para el caso del gas licuado.

Para redondear, estamos en una situación crítica, porque aunque va a seguir habiendo energía en el país, va a seguir habiendo discriminación, va a haber sectores que tendrán cortes y sectores que no, dependiendo del peso político que tengan o el ruido que puedan hacer. Hay aumento de tarifas y los pobres van a seguir pagando; y van a seguir teniendo prebendas las grandes empresas, las mineras, a las que se las subsidia mientras que las empresas chicas que no se pueden comprar un grupo electrógeno y van a tener que cortar la producción, como ha pasado en las últimas épocas de racionamiento, sobre todo en invierno. Y esa cuenta, esa cuenta de subsidios y de tapar agujeros, porque no hay una política global, nos está saliendo cada día más cara.

Estamos en una situación en que la cuenta energética se va a convertir en una segunda deuda externa.

Hugo Palamidessi es Ingeniero. Miembro de la Comisión Directiva del MORENO.